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Una mujer identificada como Elisneydis Carrillo Vázquez fue detenida por las autoridades cubanas en el municipio Perico, provincia de Matanzas, acusada del delito de proxenetismo.
La detención, ocurrida en plena vía pública del Consejo Popular España, ha desatado un fuerte debate en redes sociales, donde no pocos internautas han cuestionado la medida y el enfoque represivo ante situaciones que muchos consideran consecuencia directa de la crisis económica que atraviesa el país.
Según la publicación oficialista del perfil “Con Todos la Victoria”, Carrillo Vázquez “emprendía de la peor manera: contactar mujeres para que mantuvieran relaciones sexuales con hombres a cambio de dinero”.
En tono irónico, el post describe este hecho como un “negocio redondo” que conduce inevitablemente a un “callejón sin salida”.
El parte concluye con una consigna tajante: “¡Frente al delito, las ilegalidades e indisciplinas sociales, TOLERANCIA CERO!”, alineándose con la retórica oficial de mano dura frente a lo que denominan “indisciplinas sociales”.
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Ola de comentarios: Entre la condena y la empatía
La reacción del público en redes sociales fue inmediata, y mayoritariamente crítica con la actuación de las autoridades.
Una oleada de comentarios cuestionó la criminalización de mujeres que, según muchas voces, solo están tratando de sobrevivir en un país donde la inflación, el desempleo y la falta de alimentos se han vuelto parte del día a día.
Una usuaria lo expresó sin rodeos: “Pa’ eso sí están y no para los delincuentes y los que están asaltando. El boll... es de ella y hace con él lo que le dé la gana.”
Otra internauta fue más allá al apuntar a la raíz del problema:
“Si la gente se está muriendo de hambre y lo único que tienen para vender es la papaya, entonces a quién le importa. Pónganse para aprender a todos los asesinos y asaltantes que andan sueltos.”
El bajo poder adquisitivo y la inflación también aparecieron como causas estructurales del fenómeno:
“Suban más los salarios y bajen los precios para que esto no siga sucediendo, si no va a seguir porque el salario no alcanza.”
¿Proxeneta o víctima del sistema?
Algunos comentarios también cuestionaron la etiqueta de “proxeneta”, argumentando que no se trataba de un caso de explotación, sino de una red informal de apoyo mutuo entre mujeres empujadas a la prostitución por necesidad.
Una usuaria que dijo conocer a la detenida aseguró: “Esa es Lila, ella es muy buena persona. Es enfermera.”
Otro comentó:
“Ella tiene trabajo, pero los gorditos no trabajan y le tumban el dinero a esa mujer que ejerce el trabajo más antiguo de la humanidad. Búsquenle un trabajo que gane más y no la culpen.”
Un enfoque similar fue el de quienes defendieron el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, sin interferencias estatales.
“Aquí nadie obliga a nadie a tener relaciones sexuales. Lo hacían por la necesidad que existe en el país, que muchas familias no tienen un plato de comida para sus hijos", apuntó alguien.
“Dime qué mujer no le cobra hasta al marido”, ironizó otra.
Críticas al doble rasero
Más de un comentario apuntó también al contraste entre la rapidez con que se actúa contra este tipo de casos y la impunidad con la que, según alegan, operan delincuentes, ladrones o incluso funcionarios corruptos:
“Es muy fácil juzgar, de pronto quien lo hace lo hace con la barriga llena y la vida resuelta.”
“Criticar a una mujer en Cuba por vender su cuerpo sin mirar primero la devastadora realidad socioeconómica del país es pura hipocresía. Nadie elige esa vida por gusto; la elige la necesidad. Lo verdaderamente inmoral no es la supervivencia, lo inmoral es juzgar, humillar y machacar a quienes hacen lo que pueden para salir adelante en un país donde las oportunidades son un lujo", razonó otra internauta.
Mientras algunos internautas aplaudieron la acción policial, con frases como “duro a la delincuencia” o “tolerancia cero”, otros advirtieron de un sistema judicial y moral selectivo que criminaliza a los más vulnerables mientras ignora crímenes más graves y extendidos.
Aunque algunas voces alertaron sobre la posibilidad de que en este tipo de redes se involucren menores -lo que constituye un delito de mayor gravedad-, la mayoría de los comentarios se centró en denunciar la hipocresía de un aparato estatal que condena a mujeres pobres por hacer lo único que les queda: sobrevivir.
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