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La Fábrica de Arte Cubano (FAC) respondió públicamente este jueves a las acusaciones de discriminación racial difundidas por el Instituto Cubano de la Música (ICM) y medios oficiales del régimen, calificándolas de “falsas, bochornosas y difamatorias”.
En un comunicado divulgado en su página de Facebook, el centro cultural dirigido por el músico X Alfonso afirmó que las declaraciones de las autoridades forman parte de una “campaña oficial” destinada a desacreditar un espacio independiente que ha promovido la inclusión y la diversidad en Cuba durante más de una década.
“Estas afirmaciones son falsas, bochornosas y resultan especialmente dolorosas para un proyecto que desde su fundación se ha caracterizado por promover la inclusión, la diversidad y la unión a través del arte”, señaló la FAC en su declaración.
Añadió que el ataque proviene de “los mismos funcionarios que en reiteradas ocasiones han intentado censurar nuestras propuestas”.
El comunicado sostiene que la campaña de descrédito “se intensificó” después de que FAC decidiera rendir homenaje a Celia Cruz con motivo del centenario de su nacimiento, un evento que —según denuncia— fue censurado por las autoridades culturales.
“En lugar de apoyar este merecido tributo a una de nuestras figuras más icónicas, optaron por censurarlo a última hora”, explica el texto.
FAC también destacó su independencia económica y artística: “La autosostenibilidad financiera de FAC depende exclusivamente del esfuerzo de sus miembros y de la colaboración de actores privados; ninguna institución sufraga nuestros gastos operativos”.
Añadió que todos los equipos, mobiliarios y recursos del espacio han sido adquiridos por su director con fondos personales y sin ayuda del Estado.
El centro recordó además su labor social y comunitaria, incluyendo su apoyo tras el tornado que azotó La Habana en 2019, su participación como centro de vacunación durante la pandemia y su contribución en la reparación de infraestructuras locales.
“Nuestro compromiso con la comunidad no es retórico, es real y constante”, afirmó la FAC.
“FAC es y seguirá siendo un espacio de creación libre, un espacio inclusivo de encuentro y de paz”, concluye el comunicado, en el que también se hace un llamado al diálogo y a la unidad frente a los intentos de censura.
La publicación de FAC recibió una amplia ola de comentarios de apoyo por parte de artistas, intelectuales y ciudadanos, que consideraron injusto el ataque oficial contra uno de los pocos espacios culturales independientes que aún existen en la isla.
El usuario Yhan Manuel Márquez Reyes escribió: “Ya llegaron al extremo de tenerle miedo hasta a la cultura. Si de verdad se convierten en una piedra en el zapato, les van a hacer la guerra para cerrarlos. Mucha inteligencia y tacto, porque al final o estás con ellos o en contra”.
Por su parte, Yordanka Paredes opinó que “las instituciones estatales se aprovecharon de esta denuncia para atacar a FAC, lo cual es hipócrita, dado que ha sido el mismo Estado el que ha discriminado al cubano sistemáticamente”.
Añadió que FAC debería mantener canales de diálogo abiertos para evitar manipulaciones futuras y llamó a “no destruir uno de los pocos espacios culturales libres del país”.
La musicóloga Rosa Marquetti también se solidarizó con el proyecto: “Expreso mi apoyo a FAC, a la familia Alfonso y a todos los agraviados por actos discriminatorios. Rechazo las campañas y ajustes de cuentas que pretenden atentar contra la libertad de creación en las artes”.
Otros usuarios, como Yanetsis Sarduy y Yusleidis Cepero, coincidieron en que la polémica, luego de que un joven fuera impedido de entrar a la institución porque el custodio lo confundió con un carterista, ha sido usada para dañar la reputación del proyecto.
“Es triste, pero así funciona la vida: haces mil cosas bien y una mal, y solo esa será recordada”, comentó Cepero. “FAC es uno de los pocos lugares con ambiente sano y diverso. ¿Qué ganaríamos si lo cierran? Nada”, agregó.
La controversia entre la FAC y las instituciones del régimen se produce tras la denuncia de un joven, Alejandro Bridón Mesa, quien aseguró haber sido impedido de entrar al recinto bajo el argumento del “derecho de admisión”.
Aunque el propio X Alfonso pidió disculpas al afectado y aclaró que se trató de una confusión, el caso fue utilizado por el Ministerio de Cultura para lanzar acusaciones de “discriminación” contra el centro cultural.
Analistas y usuarios en redes consideran que el conflicto refleja la creciente tensión entre los espacios culturales independientes y el aparato institucional del régimen cubano, que ha intentado mantener control sobre las expresiones artísticas y los proyectos que operan con autonomía.
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