
Vídeos relacionados:
La cantante y productora cubana Eme Alfonso respondió este fin de semana a las críticas surgidas tras una denuncia de discriminación racial en la Fábrica de Arte Cubano (FAC), institución dirigida por el músico X Alfonso.
En una publicación en redes sociales, la artista aseguró que su familia “no es racista” y pidió no destruir los espacios culturales que aún existen en la isla.
“Me duele tanto leer comentarios negativos de mi familia, diciéndonos racistas de esa manera. Sin ni siquiera tener conocimiento de la historia de mis padres, de mi hermano e incluso la mía”, escribió Alfonso, quien recordó que su familia ha trabajado durante años por promover la cultura afrocubana y la diversidad cultural.
La artista destacó que el grupo Síntesis, fundado por sus padres Carlos Alfonso y Ele Valdés, “ha llevado la cultura yoruba, escondida y subvalorada por décadas, a lo más alto de las esferas del mundo”.
Añadió que su hermano, X Alfonso, ha realizado audiovisuales sobre la vida en los barrios más pobres de Cuba, mezclando el hip hop con las raíces afrocubanas.
Lo más leído hoy:
“Yo me he dedicado a crear proyectos de diversidad cultural y puentes entre países precisamente para romper barreras de racismo y diferencias ideológicas”, expresó.
En su mensaje, Alfonso lamentó el clima de polarización social que vive el país: “Los cubanos, por la situación terrible que tenemos, estamos llenos de odio y tristeza, y entiendo que se necesite expulsar ese dolor. Pero, por favor, cuidado: no rompamos las cosas más valiosas que nos quedan en Cuba en ese arranque”.
Las declaraciones de Eme Alfonso llegan días después de que un joven cubano, Alejandro Bridón Mesa, denunciara en Facebook que se le impidió la entrada a la FAC junto a sus acompañantes bajo el argumento del “derecho de admisión”.
El caso desató una ola de críticas y acusaciones de racismo institucional contra la popular institución cultural habanera.
Ante la polémica, el Instituto Cubano de la Música (ICM) y la propia Fábrica de Arte Cubano emitieron comunicados oficiales en los que negaron que existiera una política racista y atribuyeron el hecho a un “acto arbitrario basado en el criterio personal de un empleado”.
Según la nota del ICM, funcionarios del organismo y del Centro Nacional de Música Popular visitaron al afectado para ofrecer disculpas y confirmaron la aplicación de “medidas disciplinarias” al trabajador implicado.
La institución insistió en su política de “tolerancia cero” ante actos de discriminación.
Por su parte, la FAC publicó un comunicado en el que pidió disculpas y aseguró que “no es racista ni excluyente”, subrayando que el centro cultural “es y seguirá siendo la casa de tod@s y para tod@s”.
El incidente ha reavivado el debate sobre el racismo estructural y los privilegios sociales en Cuba, un tema que resurge con fuerza en redes sociales ante la falta de espacios públicos donde se discutan abiertamente estos problemas.
Mientras el gobierno intenta contener las críticas atribuyendo el suceso a un “malentendido”, muchos usuarios, activistas y artistas han insistido en que el uso discrecional del “derecho de admisión” se ha convertido en un mecanismo de exclusión que afecta principalmente a jóvenes negros y cubanos de bajos recursos.
Archivado en: