El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Cuba está al borde del colapso y que su caída podría producirse en un futuro cercano, al referirse a la grave dependencia económica y energética que durante años mantuvo el régimen cubano con Venezuela.
Las declaraciones fueron hechas en un contexto informal, durante un encuentro en el Machine Shed Restaurant, en la ciudad de Urbandale, en los suburbios de Des Moines, Iowa. Allí, Trump reconoció que el tema cubano no despertaba gran interés entre los presentes, pero subrayó que la situación de la isla sigue siendo relevante, sobre todo para comunidades como la de Miami.
“Cuba fallará muy pronto. Es realmente una nación que está muy cerca de fallar”, afirmó el mandatario, al tiempo que recordó que La Habana obtenía dinero y petróleo de Venezuela, un apoyo que —según dijo— ya no existe.
Las palabras de Trump llegan en un momento especialmente sensible para los cubanos, dentro y fuera de la isla, marcados por una crisis económica profunda, apagones constantes, escasez de alimentos y una migración sin precedentes. Para muchas familias, la posibilidad de un colapso no es una predicción política, sino una sensación cotidiana.
Este nuevo pronunciamiento vuelve a colocar a Cuba en el centro del discurso político estadounidense y anticipa que el tema seguirá siendo utilizado como símbolo del fracaso del modelo impuesto por el régimen, mientras millones de cubanos continúan esperando cambios que no llegan.
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