El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a calificar a Cuba como un “Estado fallido” y aseguró que su administración mantiene conversaciones con “las más altas figuras del país” para evaluar los próximos pasos de la política hacia La Habana.
“Cuba es un Estado fallido. Lo ha sido desde hace mucho tiempo, pero ahora ya no tiene quién la sostenga”, afirmó Trump este domingo durante un intercambio con periodistas en su residencia de Mar-A-Lago.
El mandatario indicó que su gobierno está “hablando con la gente más importante de Cuba” para “ver qué sucede” en los próximos meses.
El presidente también expresó su apoyo a los cubanoamericanos que fueron “tratados horriblemente por el régimen comunista” y manifestó su deseo de que “puedan regresar a la isla y hacer lo que tengan que hacer”.
“Muchos de ellos tienen a su familia allá y no los han podido ver en muchos, muchos años”, añadió.
Trump reiteró que Cuba enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes y que su gobierno “no tolerará las acciones del régimen comunista cubano”.
En su opinión, la situación actual del país demuestra “el colapso total de un sistema fracasado”, y Estados Unidos “actuará para proteger su seguridad nacional mientras apoya las aspiraciones del pueblo cubano”.
Las declaraciones refuerzan la línea dura de la administración Trump hacia el gobierno de Miguel Díaz-Canel y coinciden con la reciente orden ejecutiva que declara una emergencia nacional por considerar que las políticas y acciones del régimen cubano representan “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad estadounidense.
El mandatario republicano ha endurecido las sanciones económicas contra La Habana, al tiempo que busca cortar los suministros de petróleo procedentes de países aliados del régimen, como México y Venezuela.
Analistas en Washington interpretan la insistencia de Trump en calificar a Cuba como “Estado fallido” como parte de una estrategia para forzar una transición política en la isla bajo supervisión de Estados Unidos.
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