Así fue llegada de Gustavo Petro a EE.UU. para entrevistarse con Trump: ¿Que se espera del encuentro?



CiberCuba te lo explica aquí

Gustavo Petro en su llegada a Washington Foto © X/Presidencia Colombia

Ver más

Gustavo Petro llegó a Washington en la madrugada de este lunes para una visita de alto voltaje diplomático que culminará con una reunión a puerta cerrada con Donald Trump en la Casa Blanca, este martes 3 de febrero a las 11:00 a.m.

El viaje, que se extenderá por cuatro días, representa el intento más serio del presidente colombiano por recomponer una relación bilateral fracturada por un año de tensiones, amenazas y acusaciones cruzadas.

Acompañado por una comitiva de más de diez altos funcionarios -entre ellos la canciller Rosa Yolanda Villavicencio, el ministro de Defensa Pedro Sánchez, el embajador Daniel García-Peña y el presidente de Ecopetrol Ricardo Roa- Petro arriba al corazón del poder estadounidense con una agenda amplia que va más allá del cara a cara con Trump, pero donde este último representa el momento más decisivo.

La llegada del mandatario colombiano se produce luego de recibir un visado especial por parte del Gobierno de EE.UU., tras la cancelación previa de su permiso de entrada al país.

“Empiezo mi jornada de comunicación intensa con el gobierno de los EE.UU., con mi entrevista con el representante de negocios de los EEUU en Colombia, McNamara”, escribió Petro en su cuenta de X, en alusión al diplomático John McNamara, con quien sostuvo un primer contacto antes del encuentro con Trump.

¿Qué se espera de la reunión Petro-Trump?

El encuentro, sin presencia de medios y a puerta cerrada, busca -según fuentes oficiales- “retomar canales de diálogo directo” y plantear las prioridades bilaterales en temas como migración, cooperación antidrogas, comercio y seguridad regional.

Pero detrás de esta formulación técnica, se esconde un historial de enfrentamientos personales y políticos entre ambos mandatarios que convierten a esta reunión en una suerte de tregua forzada.

Las tensiones se dispararon en enero de 2025, cuando Petro bloqueó el aterrizaje de vuelos militares que deportaban a colombianos desde EE.UU., denunciando un “trato indigno”.

Trump respondió con amenazas de imponer aranceles de hasta un 50 % a productos colombianos. Aunque la crisis se desactivó en horas, dejó cicatrices profundas.

Desde entonces, la relación bilateral se ha deteriorado por choques constantes en temas como el narcotráfico, la política hacia Venezuela, el papel de Colombia en el hemisferio y las críticas mutuas en foros internacionales.

A esto se suma la inclusión de Petro en la “lista Clinton”, acusaciones de que su gobierno permite la producción masiva de cocaína, e incluso señalamientos sobre sus presuntos vínculos con el Tren de Aragua.

“Colombia también está muy enferma, gobernada por un hombre que le gusta producir cocaína y venderla a Estados Unidos”, dijo Trump tras el operativo militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

Petro respondió asegurando que el verdadero castigo de Washington contra su figura era “tratarme falsamente de narcotraficante”.

Cronología de una relación en conflicto

El historial reciente entre Petro y Trump no es solo de diferencias políticas, sino de acusaciones personales sin precedentes. Entre los hitos más graves se cuentan:

Enero 2025: Petro bloquea dos vuelos de deportados; Trump responde con amenazas comerciales.

Marzo 2025: EE.UU. acusa a Petro de llamar “amigos” a miembros del Tren de Aragua; él niega y culpa a malentendidos idiomáticos.

Septiembre 2025: EE.UU. descertifica a Colombia por su supuesta falta de resultados en la lucha contra el narcotráfico. Trump revoca la visa de Petro por “acciones imprudentes”.

Octubre 2025: El Tesoro estadounidense impone sanciones a Petro, su esposa, su hijo y funcionarios cercanos. Petro publica sus cuentas bancarias y anuncia defensa legal.

Diciembre 2025 - Enero 2026: Trump sugiere ataques militares a países que produzcan drogas. Petro responde con advertencias de que defenderá la soberanía incluso “tomando las armas”.

En medio de esta escalada, ambos mandatarios sorprendieron con una llamada telefónica en la que se reconocieron mutuamente.

“Aprecio su llamada y tono, y espero reunirme con él en el futuro cercano”, escribió Trump tras la conversación.

El encuentro de este martes parece ser la concreción de esa inesperada distensión.

Una agenda paralela: Comunidad, clima y cacao

Aunque el plato fuerte es la reunión con Trump, Petro ha preparado una agenda diversificada en Washington.

Se reunirá con la diáspora colombiana en la biblioteca Martin Luther King, dictará una conferencia sobre cambio climático en la Universidad de Georgetown y dialogará con empresarios del sector cacao para fomentar el comercio sostenible y los programas de sustitución de cultivos.

También mantendrá reuniones con congresistas de ambos partidos y con el secretario general de la OEA, en un intento por mostrar que Colombia puede reinsertarse en el tablero diplomático regional sin depender únicamente del eje presidencial.

El mensaje que Petro quiere enviar es doble: a nivel internacional, su gobierno sigue comprometido con el multilateralismo y la defensa del medioambiente; a nivel interno, que no teme enfrentar a Trump cara a cara y defender los intereses de su país.

Movilización en Colombia: Petro también juega en casa

En paralelo a su visita, Petro ha activado su base política en Colombia.

“Que el martes, si no llueve, la plaza de Bolívar se llene para defender la democracia, el salario vital y la paz de Colombia mientras me reúna con Trump”, escribió en X.

La convocatoria, sin mencionar directamente al senador Iván Cepeda, se suma al llamado hecho por este el fin de semana desde el Pacto Histórico.

Así, el presidente traslada su pulso con Trump al terreno nacional, con una estrategia dual: diplomacia en Washington, movilización en Bogotá.

¿Reconciliación posible o tregua temporal?

El encuentro Petro-Trump tiene todos los ingredientes para ser un punto de inflexión, pero no necesariamente una reconciliación.

La desconfianza mutua, los intereses contrapuestos en temas clave y el historial de acusaciones públicas hacen difícil un restablecimiento pleno de la relación bilateral.

Sin embargo, ambos líderes llegan a esta cita con incentivos políticos: Petro quiere cerrar su mandato con una proyección internacional sólida y evitar sanciones que debiliten su imagen; Trump busca mostrar control sobre América Latina y liderazgo en temas de seguridad y drogas.

Lo que se diga y se acuerde en la Casa Blanca este 3 de febrero podría marcar el futuro de las relaciones entre dos países históricamente aliados, pero ahora divididos por visiones ideológicas, estilos de liderazgo y una geopolítica hemisférica en mutación.

COMENTAR

Archivado en:

Redacción de CiberCuba

Equipo de periodistas comprometidos con informar sobre la actualidad cubana y temas de interés global. En CiberCuba trabajamos para ofrecer noticias veraces y análisis críticos.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

+1 786 3965 689


Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




Siguiente artículo:

No hay más noticias que mostrar, visitar Portada