El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reconoció este jueves que los apagones se han intensificado en La Habana y otras provincias debido a la decisión del régimen de priorizar la electricidad para la economía, en un contexto de aguda escasez de combustible y deterioro del sistema energético nacional.
Durante una comparecencia televisada extensa, el dirigente intentó presentar un balance positivo del año anterior, al que calificó como uno de los más difíciles por el “acoso” de Estados Unidos, la falta de divisas y la caída del suministro de petróleo venezolano.
Sin embargo, sus palabras derivaron en una admisión abierta: la población cubana sufre más apagones porque el régimen ha decidido destinar la poca energía disponible a mantener activa la producción agrícola e industrial, situación recrudecida porque, desde diciembre de 2025, no llega petróleo venezolano.
“Hasta 2025 priorizábamos la electricidad para la población, pero la economía estaba parada. Este año decidimos poner más energía en la economía, aunque sea a costa de afectar a la población”, afirmó Díaz-Canel.
El gobernante insistió en que parte de la energía se dedica al riego de los cultivos, en especial del arroz, y a la reactivación de fábricas estatales, bajo el argumento de que la población “también se beneficia de lo que produzca la economía”.
Las declaraciones, que generaron malestar en sectores sociales y empresariales, confirman que el régimen cubano mantiene una gestión energética de supervivencia, que prioriza la producción centralizada y el control político sobre el bienestar ciudadano.
Díaz-Canel aseguró que el año pasado el país logró recuperar más de 900 megawatts en la llamada generación distribuida —centrales eléctricas locales que funcionan con diésel o fuel oil—, pero admitió que esos avances no han tenido efecto por la falta de combustible.
“Llevamos semanas en cero generación distribuida”, dijo, y reconoció que los déficits durante los horarios pico superan habitualmente los 1.800 o 2.000 megawatts.
En un intento de mostrar logros, el gobernante mencionó la instalación de 49 parques fotovoltaicos con capacidad superior a 1.000 megawatts, lo que habría elevado del 3 al 10 por ciento la participación de energías renovables en la generación nacional.
Sin embargo, reconoció que el impacto real de esa inversión apenas se percibe, ya que la falta de combustible y las averías en las termoeléctricas mantienen el sistema en estado crítico.
“Si no hubiéramos tenido esos mil megawatts solares, el país estaría viviendo sistemáticamente de apagón en apagón”, aseguró el dirigente, aunque admitió que los cortes diurnos han aumentado por la coincidencia de roturas, falta de combustible y menor intensidad solar.
Díaz-Canel trató de explicar que, en comparación con años anteriores, los apagones diurnos son similares en número, pero su duración y frecuencia se incrementan cuando el régimen decide mantener operativas ciertas industrias y plantaciones.
“Estamos poniendo un poco más de energía en la economía en el día, porque si la economía no produce, los problemas se agravan”, dijo, intentando justificar una estrategia que ha incrementado el malestar popular.
El gobernante también reveló que el régimen ha iniciado un “plan de preparación para la defensa” y que el Consejo de Defensa Nacional aprobó “las medidas necesarias” para activar el Estado de Guerra si fuera necesario.
Según afirmó, Cuba “no está en guerra”, pero actualiza su sistema militar ante la “creciente agresividad” de Estados Unidos en la región.
La crisis energética cubana se agravó tras las decisiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien el 3 de enero ordenó el cierre del flujo de petróleo venezolano hacia la isla tras la captura del expresidente Nicolás Maduro.
Días después, la Casa Blanca impuso aranceles y sanciones adicionales a las empresas y gobiernos que suministren combustible al régimen cubano, limitando severamente su capacidad de importación.
Sin acceso estable a petróleo, sin reservas suficientes y con plantas térmicas deterioradas, Cuba atraviesa uno de los periodos de apagones más prolongados de la última década.
Los cortes afectan el suministro de agua, transporte, refrigeración de alimentos y servicios hospitalarios, lo que agrava el deterioro general de las condiciones de vida.
En barrios de La Habana, la situación es especialmente crítica: los apagones superan las seis horas diarias en algunos municipios, mientras el Gobierno pide “comprensión” y asegura que se trata de un sacrificio temporal.
No obstante, los cubanos perciben que las medidas de la dictadura buscan sostener su aparato productivo y de control, antes que aliviar el sufrimiento de la población.
Díaz-Canel volvió a culpar a Washington del desabastecimiento de combustible y afirmó que “Cuba es un país de paz” que no representa amenaza alguna para Estados Unidos.
Pero sus palabras contrastan con la realidad de un país exhausto, sin autonomía energética, sometido a apagones continuos y bajo un régimen que insiste en justificar la crisis como consecuencia de presiones externas.
Mientras tanto, el gobierno de Donald Trump mantiene firme su política de asfixia económica contra la dictadura cubana, condicionando cualquier alivio o negociación a cambios reales en materia de derechos humanos y apertura política en la isla.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba
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¿Por qué han aumentado los apagones en La Habana y otras provincias de Cuba?
Los apagones han aumentado debido a la decisión del régimen cubano de priorizar la electricidad para la economía, en un contexto de escasez de combustible y deterioro del sistema energético. Esto implica destinar la poca energía disponible a la producción agrícola e industrial, afectando el suministro residencial.
¿Qué medidas ha anunciado Díaz-Canel para enfrentar la crisis energética?
Díaz-Canel ha anunciado la instalación de parques fotovoltaicos y la recuperación parcial de la generación distribuida. Sin embargo, el impacto de estas medidas es limitado debido a la falta de combustible y averías en las plantas termoeléctricas, lo que mantiene el sistema en un estado crítico.
¿Qué papel juegan las energías renovables en la situación energética de Cuba?
Las energías renovables, como la solar, han aumentado su participación en la generación nacional del 3% al 10%, según el gobierno cubano. No obstante, su impacto real es limitado debido a la falta de combustible y a las condiciones del sistema eléctrico, que sigue dependiendo en gran medida de fuentes tradicionales.
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria de los cubanos?
La crisis energética en Cuba tiene un impacto severo en la vida diaria, afectando el suministro de agua, transporte, refrigeración de alimentos y servicios hospitalarios. Los apagones prolongados aumentan el malestar social y deterioran las condiciones de vida en la isla.
¿Qué factores externos influyen en la crisis energética cubana?
El gobierno cubano atribuye la crisis energética a las sanciones de Estados Unidos y la reducción del suministro de petróleo venezolano. Estas acciones limitan la capacidad de importación de combustibles, agravando la situación energética de la isla.
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