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Gerardo Hernández Nordelo se convirtió en las últimas horas en el blanco de miles de críticas en redes sociales tras publicar una serie de mensajes en Facebook en los que se sumó abiertamente a la campaña oficialista de difamación contra el proyecto El4tico, cuyos jóvenes integrantes fueron detenidos la semana pasada en Holguín.
Con su habitual tono sarcástico, el coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y exespía fracasado compartió tres publicaciones en las que repitió el discurso de la élite política cubana: acusar a los críticos del régimen de “hipocresía” y “traición a la patria”.
En una de ellas, incluyó un texto que simulaba citar la Constitución de Estados Unidos, específicamente el Artículo III, sobre la “traición”, sugiriendo que los jóvenes del El4tico —y quienes los apoyan— estarían colaborando con una potencia extranjera.
“Se sabe que a los cipayos no les interesa lo que diga la Constitución de su país, pero también parecen ignorar la Carta Magna del país que alaban”, escribió, acompañando su mensaje con un fondo de la bandera estadounidense.
En otro post, Hernández afirmó: “Hay artistas que viven en Cuba y son libres para criticar todo lo que quieran (de Cuba). No esperen que jamás critiquen el bloqueo con que USA quiere asfixiar a su pueblo, porque eso no les da likes. Su lema es: ¡Con mi Visa no te metas!”.
Finalmente, en un tercer mensaje, ironizó con una imagen del Capitolio habanero y la frase: “¡La orden está dada! Los mismos personajes que no se atreven a condenar el bloqueo de Trump ahora se apuran en condenar la más reciente campañita contra Cuba”.
Un efecto boomerang en redes: Indignación, burlas y defensa de El4tico
Lejos de generar adhesión, las publicaciones provocaron una avalancha de comentarios en su contra, en una de las reacciones digitales más virales que ha enfrentado recientemente un dirigente del régimen.
En menos de 24 horas, los tres posts acumularon miles de interacciones y cientos de respuestas, muchas de ellas cuestionando su cinismo y su papel como funcionario del aparato represivo.
Un usuario escribió con ironía: “Gerardo, el saco de carbón ya está a 2500. ¿Qué hacemos, hermano?”. Otro fue más directo: “¿Tanto miedo puede causarles dos muchachos haciendo videos? ¡Libertad para los presos políticos de El4tico!”.
Varios comentarios aludieron al discurso de los jóvenes detenidos, repitiendo la frase del integrante Kamil Zayas, escrita antes de su arresto: “Me arrestan por el único crimen que una dictadura no tolera: atreverse a mirar de frente y decir en voz alta lo que todos notamos”.
Entre los mensajes más aplaudidos, uno resumía el sentir general: “El verdadero traidor y enemigo del pueblo es el Partido Comunista que ha secuestrado la soberanía e implantado una dictadura totalitaria. Libertad para los muchachos de El4tico. ¡Viva Cuba libre!”.
Un debate sobre traición, libertad y cinismo político
La respuesta a la cita legal de Hernández fue particularmente intensa. Decenas de usuarios refutaron su interpretación del artículo constitucional estadounidense, señalando la manipulación de su contenido y recordándole las propias violaciones de derechos humanos en Cuba.
“La traición en EE. UU. no es opinar, ni criticar, ni denunciar dictaduras; es declarar la guerra o ayudar a un enemigo armado. Defender la libertad o denunciar abusos no viola ninguna ley. Lo que sí da vergüenza es usar artículos legales fuera de contexto para justificar una dictadura”, escribió un comentarista.
Otro añadió: “Resulta contradictorio que un dirigente que se dice defensor de la soberanía use la Constitución de otro país para acusar de traidores a sus propios compatriotas”.
Incluso quienes intentaron justificarlo con fervor patriótico quedaron rebatidos. “No hay pluralismo político, no hay libertad de prensa, no hay elecciones auténticas”, le recordaron citando la propia Constitución cubana.
“Antes de hablar de traición, mire los artículos 54 y 95: el Estado reconoce la libertad de pensamiento y expresión. ¿Dónde está eso hoy?”.
“Todos somos El4tico”: Un país que perdió el miedo
A medida que aumentaban las respuestas críticas, la consigna #TodosSomosEl4tico inundó los comentarios, reafirmando la ola de solidaridad con los jóvenes detenidos.
“Ustedes no son Cuba, son una dictadura que lleva 67 años sin elecciones”, escribió un usuario desde La Habana. “¿Por qué tanto miedo a unas elecciones libres donde el pueblo decida?”, preguntó otro.
El tono de las respuestas osciló entre la indignación, el sarcasmo y la denuncia directa. “Gerardo, deja las redes, estás muy mayor para este tipo de batalla. Eres un cuadro, no un influencer”, le aconsejó una cubana con ironía.
Otro resumió el sentimiento generalizado: “El cambio ya empezó, y esta vez, ni tú ni nadie podrá detenerlo”.
Entre hashtags y hartazgo
El intento del régimen de convertir a El4tico en ejemplo de “mercenarismo cultural” ha terminado generando el efecto opuesto: visibilizar más su causa y abrir un debate masivo sobre el derecho a disentir en Cuba.
Los comentarios en el perfil del dirigente se transformaron en un foro abierto sobre la crisis nacional, la corrupción, la escasez, la represión y la falta de libertades.
Entre los más compartidos, se leía: “La única campaña que se hace contra Cuba la hacen ustedes, con un aparato policial que silencia al pueblo. Eso es terrorismo de Estado”.
Otro, lapidario, cerraba con tono profético: “Disfruta tu hora, porque te queda poco. Tus jefes te dejarán botado cuando caiga el sistema. Y caerá”.
Cuando la propaganda pierde el control
Lo que pretendía ser una maniobra de propaganda para reforzar el discurso oficial sobre “la traición y el enemigo externo” terminó exponiendo el divorcio entre el poder y la sociedad cubana.
Por primera vez en años, un alto dirigente del sistema fue abiertamente desbordado en sus propias redes por ciudadanos de dentro y fuera de la isla, que lo enfrentaron con argumentos, indignación y humor.
Si algo quedó claro en este episodio es que la censura ya no controla la conversación. Las redes sociales se han convertido en el nuevo “cuartico” de Cuba, pero uno donde —como dijo un joven en los comentarios— “ya no está igualito”.
Ahora el eco es más fuerte que la mordaza, y el pueblo, pese a todo, ya no calla.
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