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Gerardo Hernández Nordelo, el exespía devenido influencer de la "continuidad", volvió a quedar atrapado en su propio guion propagandístico.
Esta vez, el “coordinador general” de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) publicó en Facebook una comparativa de carteles, intentando desacreditar un grafiti aparecido en el Malecón de La Habana con la frase “Basta ya. Cuba pa’ la calle”.
“Algunos medios CiberMercenarios anticubanos creen que son los únicos que saben inventar cartelitos...”, comentó Hernández Nordelo con tono sarcástico.
Para demostrar su capacidad de “inventiva revolucionaria”, el jocoso propagandista compartió una imagen falsa en la que se leía: “Fuera ICE! USA pa’ la calle!”, sobre el icónico termómetro de Miami Beach.
El grafiti incendiario, realizado por el movimiento Cuba Primero que dirige el opositor Armando Labrador, fue publicado por el medio independiente Click Cuba, que documentó la acción de los activistas. Usuarios de redes sociales también amplificaron la potente imagen de protesta.
Sin embargo, Hernández Nordelo intentó atribuir la difusión del mensaje a los llamados “cibermedios mercenarios”, y en ese intento terminó convirtiendo su burla en una eficaz campaña involuntaria de promoción para una consigna que llama abiertamente a los cubanos a salir a las calles.
La pintada, visible frente al Castillo del Morro, formaría parte de una oleada de expresiones gráficas contestatarias que han surgido en distintas provincias, como Camagüey, Santiago de Cuba y Villa Clara, donde mensajes como “Patria y vida”, “Abajo Díaz-Canel” o “Libertad ya” han aparecido en muros, puentes y paradas.
El régimen ha reaccionado con detenciones y patrullas, mientras sus portavoces intentan reducir las protestas a “operaciones mediáticas”. La respuesta de Hernández Nordelo se inscribe en esa línea: ironía nerviosa ante un mensaje que desafía al poder totalitario.
En su intento por demostrar que los carteles son “fake news”, el exespía terminó difundiendo un mensaje antigubernamental real y creando una falsificación tosca que, paradójicamente, repite el lenguaje de protesta que dice combatir.
Una vez más, su entusiasmo propagandístico le jugó una mala pasada: en vez de refutar la denuncia, la multiplicó en redes sociales y convirtió el llamado “Cuba pa’ la calle” en una consigna más visible que nunca.
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