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Una tormenta digital se desató este lunes en el Facebook de CiberCuba cuando los cubanos leyeron la respuesta que dio la diplomática Johana Tablada de la Torre a una internauta que le preguntó si también era culpa del “bloqueo” el hecho de que el hijo de la “no primera dama”, Lis Cuesta Peraza, estudiara en una exclusiva universidad privada en España.
“El pueblo está cansado de pasar necesidades mientras Manuel Anido Cuesta estudia en una universidad cara en España, al igual la hija de René González y los hijos de la alta camarilla pasan vacaciones fuera de Cuba y no se esconden”, le recriminó Lissette Iglesias Rossell a la funcionaria del ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX).
Tablada de la Torre, quien comparte el cargo de embajadora en México con su esposo, el diplomático Eugenio Martínez Enríquez, no tuvo mejor argumento que responder: “Si no existiera el cerco criminal, no existieran las carencias”, incurriendo en un error en la correlación de tiempos verbales, minúsculo en comparación el yerro ético de su justificación.
En pocas horas, cientos de comentarios inundaron el post, evidenciando un sentimiento compartido: el hartazgo del pueblo ante la corrupción, el privilegio y la hipocresía del discurso oficial.
El tema —ya sensible— volvió a la palestra y revivió la afrenta que supuso a los cubanos la publicación en junio de 2025 de una noticia insólita: Manuel Anido Cuesta, hijastro del gobernante Miguel Díaz-Canel, cursaba un programa ejecutivo en IE University Business School de Madrid, una de las instituciones privadas más caras de Europa.
Mientras su padrastro pedía a los cubanos “guapear la comida”, tener “resistencia creativa” y paciencia para enfrentar apagones de hasta 12 horas diarias, el hijo de Cuesta Peraza -una funcionaria con salario del ministerio de Cultura- romanceaba en Madrid con Ana de Armas, acaparando portadas de la revista Hola por su lujoso tren de vida.
“Los pagamos nosotros, el pueblo”
Entre los miles de mensajes, uno de los más repetidos fue una simple frase: “Los pagamos nosotros, el pueblo”.
Detrás de esa sentencia se condensa el sentimiento colectivo: que los lujos de la clase dirigente se financian con el sacrificio de los cubanos de a pie.
“¿Con qué dinero pagan esa universidad? Con el sudor de los que no tienen ni para un litro de aceite”, escribió un usuario. Otro ironizó: “Pobrecito el muchacho, tuvo que ir a España a estudiar por culpa del bloqueo. ¡Qué sacrificio tan grande!”.
Muchos se preguntaron por qué el hijastro de Díaz-Canel no estudia en la Universidad de La Habana, considerada por el régimen como “modelo de excelencia gratuita”.
“Si el sistema educativo cubano es tan bueno, ¿por qué el hijo de Lis Cuesta estudia en una universidad capitalista de 12 mil euros?”, cuestionó otro comentario.
Indignación y sarcasmo: El pueblo le responde al poder
El tono de los comentarios osciló entre la rabia y la burla. “El bloqueo no le bloquea los euros”, se leía en decenas de respuestas. Otros fueron más mordaces:
“Seguro que el bloqueo también es culpable de que Ana de Armas lo haya dejado”; “El niño no estudió en Harvard por culpa del embargo”; “A ellos el bloqueo solo les impide vivir en el mismo país que gobiernan”.
También hubo quienes apuntaron al trasfondo político: “Esos estudios no son becas, son parte del pago de lealtades y de la preparación de la nueva casta que seguirá explotando al pueblo”.
Otro comentario, más crudo, sintetizó el sentimiento general: “Mientras el hijo de la primera dama estudia en España, los míos caminan kilómetros porque no hay transporte para llegar a la escuela”.
“Que expliquen de dónde salen los euros”
El tema económico fue central. Muchos usuarios exigieron explicaciones concretas sobre el origen del dinero que permite al joven residir y estudiar en una de las universidades más costosas de Madrid.
“¿Cuántos meses de salario de un médico o un maestro hacen falta para pagar una sola matrícula de esas?”, preguntó una cubana. “Con lo que cuesta su carrera se podría mantener una escuela entera en Cuba”.
Otros reclamaron transparencia: “Deberían explicar en la Mesa Redonda de dónde sale el dinero para esas becas”, “Que la Contraloría investigue cómo los hijos del poder pueden vivir como millonarios en el extranjero mientras el pueblo no tiene ni luz”.
“El bloqueo somos nosotros los cubanos”
Una buena parte de los comentarios apuntó directamente al argumento de Tablada de la Torre, quien había culpado al “cerco criminal” de las carencias del país. La respuesta popular fue contundente:
“El bloqueo lo tienen ellos, que bloquean al pueblo de vivir con dignidad”; “No es el bloqueo, es el saqueo”; “Llevan 60 años con el mismo cuento. Ya no se lo creen ni ellos”.
Algunos recordaron que Cuba comercia con más de 190 países y que el embargo estadounidense no prohíbe transacciones humanitarias ni la compra de alimentos.
“Bloqueo es el que sufre un campesino cuando el Estado no lo deja vender su cosecha. Bloqueo es el que le hacen a un emprendedor cuando le decomisan su negocio”, escribió un usuario.
De la burla al desprecio
La figura de Tablada de la Torre se convirtió también en blanco de un rechazo personal.
“Tiene el apellido bien puesto, cara de tabla”; “La tabla que tiene por cara no siente vergüenza”; “Otra que defiende lo indefendible por los privilegios que recibe”, se leyó en decenas de reacciones.
El humor popular no tardó en hacer su parte: memes, juegos de palabras, comparaciones con personajes de telenovelas y hasta chistes sobre “becas bloqueadas” inundaron la sección de comentarios. Uno de los más compartidos decía:
“Si mi hijo estudia en Cuba, es culpa del bloqueo. Si el tuyo estudia en España, es por mérito propio”.
“Tienen la cara dura”
Muchos comentarios aludieron al cinismo de la élite política: “Hablan de igualdad y socialismo, pero todos sus hijos viven como príncipes en el capitalismo”.
“Deberían pasar una semana con apagones, cocinando con leña y estudiando con linternas, a ver si les queda discurso”, propuso una usuaria. Otra resumió el sentir común: “Lo que más duele no es que vivan bien, sino que lo hagan con el dinero del pueblo y encima se burlen”.
Una grieta entre el poder y la gente
El debate digital mostró lo que el gobierno evita reconocer: la fractura irreparable entre el discurso y la realidad.
La vieja narrativa del bloqueo ya no convence, y cada nuevo privilegio revelado —cada hijo en Europa, cada mansión o negocio oculto— refuerza la percepción de una casta desconectada del pueblo.
“No hay revolución sin moral, y ellos la perdieron hace rato”, escribió uno. “Los cubanos ya no creen en cuentos. Solo quieren vivir sin ser los que pagan los lujos de otros”.
El bloqueo moral
En la avalancha de reacciones hubo una idea que se repitió con fuerza, en distintas palabras pero con igual sentido: “El verdadero bloqueo es el de la conciencia de quienes gobiernan”.
Y así, entre sarcasmo, rabia y cansancio, los cubanos que comentaron el post de CiberCuba volvieron a poner en evidencia lo que el régimen intenta ocultar: que mientras proclama igualdad y sacrificio, sus hijos estudian en el lujo europeo, con dinero que el pueblo no tiene.
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