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La diplomática Johana Tablada de la Torre volvió a quedar en el centro de la polémica tras publicar en Facebook una reflexión política con el tono paternalista que la caracteriza.
En su texto, la funcionaria comparó a Cuba con una “casa” y a Estados Unidos con un “matón” que corta “el agua, la luz, el gas y los derechos” de los cubanos.
“Es bueno y sano y fructífero cuando los hermanos discutimos entre todos y acordamos o diferimos sobre de qué color queremos pintar la casa y el barrio”, escribió, para luego advertir que, ante la amenaza externa, “es lógico que los hermanos y vecinos pospongamos nuestras diferencias para dejar claro a los abusadores que no tienen derecho a imponernos nada”.
El mensaje pretendía ser una alegoría sobre la unidad nacional frente a la “agresión imperialista”. Pero lo que consiguió fue abrir una grieta pública en torno a las desigualdades, el privilegio de la clase dirigente y la fatiga del pueblo ante un discurso cada vez más vacío.
“El pueblo está cansado”: El comentario que lo cambió todo
Entre las decenas de respuestas que recibió la publicación, destacó la de Lissette Iglesias Rossell, una usuaria que expresó el hartazgo de muchos cubanos:
“El pueblo está cansado de que les pidan resistencia creativa. Es suficiente ver la diferencia entre la mayoría del pueblo cubano, mal alimentado y muchos mal vestidos, mientras los dirigentes están todos gordos, relucientes y exhibiendo ropas, relojes, teléfonos caros. El pueblo está cansado de pasar necesidades mientras Manuel Anido Cuesta estudia en una universidad cara en España”.
La alusión directa a Manuel Anido Cuesta, hijastro de Miguel Díaz-Canel e hijo de la “no primera dama” Lis Cuesta Peraza, desató un debate masivo.
En junio de 2025, la prensa independiente reveló que Anido Cuesta estudiaba en IE University, una de las universidades privadas más caras de Madrid, con matrículas superiores a los 12,000 euros, mientras Cuba sufría apagones, inflación y salarios que apenas superan los 15 dólares mensuales.
“Si no existiera el cerco criminal…”: El comodín de siempre
La respuesta de Tablada de la Torre no se hizo esperar.
En lugar de negar, aclarar o matizar el comentario acusatorio aparecido en su Facebook, la funcionaria recurrió a la vieja consigna para rebatirlo: “Si no existiera el cerco criminal no existieran las carencias”.
Con esa frase, la diplomática intentó trasladar la responsabilidad al embargo estadounidense, de manera abstracta, sin entrar a explicar por qué los hijos de los dirigentes pueden permitirse lujos en Europa mientras millones de cubanos sobreviven con lo mínimo.
La réplica indignó aún más a los usuarios. Yoander Rubio Carmona escribió: “¿Y cómo es que los dirigentes viven mucho mejor que el pueblo? ¡Ese bloqueo es selectivo, solo afecta al pueblo!”
Por su parte, Iglesias Rossell insistió: “¿Qué cerco, el que permite toneladas de pollo de Estados Unidos? ¿El que abastece los hoteles o el bar de Sandro Castro cuando el país entero está apagado? Hace años Rusia dio más de 1,300 millones para reparar termoeléctricas. ¿Dónde está ese dinero?”.
Defensores del régimen, entre la negación y el ridículo
Algunos defensores del régimen intervinieron para intentar frenar la avalancha. Una usuaria alegó que “cualquier joven cubano, de cualquier familia, puede estudiar en universidades extranjeras”.
Su respuesta provocó risas y críticas entre los internautas críticos: la mayoría recordó que ni un salario estatal completo alcanzaría para pagar una semana de vida universitaria en Europa.
Otro perfil oficialista afirmó que “es mentira que los dirigentes decisivos en Cuba sean gordos”, y que sus relojes y teléfonos “son acordes a su trabajo”. Su comentario terminó siendo una caricatura del discurso oficial que arrancó carcajadas en el foro.
El lujo del poder frente al sacrificio del pueblo
La publicación de Tablada de la Torre apelando a la unión de los cubanos más allá de sus “diferencias” recordó a los usuarios el estilo de vida de Anido Cuesta en Madrid.
Según desveló Martí Noticias, el hijastro de Díaz-Canel residía en junio de 2025 en una zona exclusiva de la capital española y asistía a eventos sociales y del propio régimen con personalidades como Ana de Armas, con quien mantenía una relación sentimental.
Mientras tanto, en Cuba los apagones continuaban superando las 18 horas diarias en amplias zonas del país, los hospitales avanzaban en su deterioro y el transporte público permanecía prácticamente paralizado.
Lejos de sentirse identificados con los llamados de Díaz-Canel a desarrollar una “resistencia creativa”, los cubanos reaccionaban de forma creciente a las evidencias de privilegios e impunidad de los dirigentes.
“Hablan de defender la casa, pero ellos ya se mudaron a otra”, comentó un usuario en el post de Tablada de la Torre apelando a la hermandad entre compatriotas.
Del discurso heroico al bochorno cotidiano
El incidente dejó al descubierto el desgaste del relato revolucionario.
Cada nueva intervención de Tablada de la Torre, Bruno Rodríguez Parrilla o Carlos Fernández de Cossío repite la misma estructura: negación del problema, apelación al enemigo externo y cierre con un llamado a la “unidad”.
Pero ese discurso, repetido durante más de seis décadas, ha perdido todo poder de persuasión.
Hoy los cubanos viven la contradicción a diario: mientras el régimen acusa a Estados Unidos de “fomentar la migración masiva”, al mismo tiempo se queja del “incumplimiento de los acuerdos migratorios”. Y mientras predica la austeridad y la resistencia, sus propios hijos estudian y viven en Europa.
La crisis ya no es solo económica, sino moral y narrativa. Los portavoces oficiales como Tablada de la Torre defienden un sistema que se agrieta desde adentro, donde el “cerco” ya no es el embargo, sino el muro de privilegios que separa al poder del pueblo.
“No es el bloqueo, es la doble moral”
El cierre más repetido en los comentarios resume el sentir popular: “No es el bloqueo, es la doble moral”.
En Cuba, los apagones, la escasez y la represión ya no se explican con consignas. Lo que indigna a los cubanos no es solo la crisis, sino el cinismo con que sus dirigentes la justifican.
La metáfora de Tablada de la Torre sobre “pintar la casa” terminó volviéndose en su contra: ¿cómo hablar de pintura cuando la casa está oscura, sin agua y medio derrumbada?
Mientras los hijos del poder estudian en Europa, los cubanos de a pie siguen esperando la luz. Y no precisamente la del sistema eléctrico.
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