Salir de Cuba nunca es fácil. Mucho menos cuando se hace con apenas 100 euros en el bolsillo, una maleta cargada de sueños y un futuro completamente incierto. Pero hay historias que demuestran que el punto de partida no define el destino, la de Netdayris Cruz González es una de ellas y escucharla en su podcast en YouTube es pura inspiración para muchos cubanos.
Nacida y criada en Cuatro Caminos, un pueblo de campo en Bejucal, provincia de Mayabeque, Netdayris creció en un entorno humilde donde, como ella misma afirma, “el trabajo duro no era un discurso motivacional, sino la realidad diaria”.
“Crecer en un pueblo pequeño te enseña que el esfuerzo no es negociable y que la dignidad no depende de lo que tienes, sino de cómo actúas”, sostiene. Por eso, desde muy joven comprendió que si quería ampliar sus oportunidades debía atreverse a salir de su zona conocida.
Cuando llegó a España traía muchísimas ilusiones, pero también miedo. “Llegué a España con 100 euros en el bolsillo y un mes por delante que no sabía cómo iba a terminar. Traía sueños, pero también miedo e incertidumbre. El cansancio del viaje pesaba, pero más fuerte era mi decisión de salir adelante. No crucé un océano para rendirme”.
Cuando la necesidad despertó su verdadera vocación
Su primera prioridad fue regularizar su situación migratoria y encontrar estabilidad laboral. En ese proceso chocó con la complejidad del sistema. “Descubrí lo complejo que puede ser el sistema migratorio cuando no tienes orientación ni recursos”, explica.
Sin poder pagar asesoramiento, decidió estudiar por su cuenta derecho de extranjería. “Leía leyes, analizaba procedimientos, investigaba cada detalle. Lo hacía por necesidad, para entender mis propios derechos, pero sin darme cuenta estaba construyendo una vocación”.
Su inclinación por el derecho migratorio, asegura, no nació en un aula. “Nació de la urgencia. De querer entender y no depender del desconocimiento. De querer tener el control de mi propio proceso”.
Ya era Licenciada en Contabilidad y Finanzas en Cuba y siempre confió en el poder de la formación. “Siempre he creído que la formación es una herramienta de transformación real”. Decidida a profesionalizar su vocación, cursó un Máster en Movilidad Internacional, Migración y Visados, además de un MBA y un Máster en Project Management en la Universidad Internacional Isabel I. “No buscaba acumular títulos, buscaba estructura, estrategia y conocimiento sólido para hacer las cosas con excelencia”.
El camino incluyó trabajos exigentes y etapas difíciles que reforzaron su determinación. “Hubo momentos de dudas y cansancio, pero cada experiencia me confirmó que no había salido de un pequeño pueblo de Mayabeque para quedarme a mitad del camino”.
De emigrante a empresaria
Con el tiempo entendió que su experiencia podía convertirse en servicio para otros migrantes. “Mi historia no era solo mía. Era el reflejo de muchas personas que llegan a un país nuevo con sueños, pero también con miedo y desinformación. Decidí entonces transformar mi experiencia en servicio”.
Así nació NETCG & ASOCIADOS, un despacho profesional enfocado en Movilidad Internacional, Contabilidad, Fiscalidad y temas legales, guiado por un principio claro: la integridad. “Trabajo desde el conocimiento técnico, pero también desde la empatía, porque sé lo que significa estar del otro lado del proceso y sentir incertidumbre”.
Más adelante amplió su visión con la fundación de NETCG SOLUTIONS SL, especializada en desarrollo de software, Inteligencia Artificial, infraestructura de redes y ciberseguridad. “Para mí, la ley y la tecnología no son caminos separados; ambos son herramientas para generar soluciones, eficiencia y oportunidades en un mundo globalizado”.
Su historia, insiste, no comenzó con éxito como muchos pudieran pensar: “Comienza con necesidad. Comienza en un pueblo de campo. Comienza con 100 euros y muchas preguntas. Pero también comienza con una decisión firme: no rendirme y convertir cada dificultad en aprendizaje”.
Hoy sigue construyendo con la misma disciplina con la que llegó a España. Y deja un mensaje claro para otros cubanos que empiezan desde cero: “Creo profundamente que el origen no determina el destino. Lo que realmente lo determina es la determinación con la que decides enfrentarlo”.
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