Un breve video enviado a nuestra redacción vuelve a poner rostro a la crisis energética que asfixia a Cuba: decenas de autos, muchos de ellos vehículos de renta turística, detenidos en una enorme cola para comprar gasolina en Guanabo, al este de La Habana.
La imagen no es aislada. Es la escena cotidiana de un país donde abastecer el tanque se ha convertido en una odisea.
Conductores esperan durante horas -y en ocasiones durante la noche- con la esperanza de adquirir apenas algunos litros de combustible.
La escena confirma lo que muchos cubanos residentes en la isla denuncian desde hace semanas: la gasolina llega de forma esporádica y, cuando aparece, desata una carrera desesperada.
Días atrás, una cubana ya mostró en redes sociales la magnitud del problema tras más de diez días sin suministro en esa zona de Guanabo.
“Hoy les quiero enseñar algo distinto. Iba bajando para Guanabo y me encontré con la cola de la gasolina, que hacía como diez días que no entraba”, contó mientras grababa el video que publicó en TikTok.
En la grabación se apreciaba una larga hilera de vehículos y decenas de personas aguardando para poder comprar combustible.
La joven explicó que muchos de los que acudieron al servicentro poseen plantas eléctricas y dependen del combustible para enfrentar los prolongados apagones.
“Los cubanos se la ingenian para inventar”, comentó, mientras detalló que algunos sacan gasolina de los tanques para volver a hacer la cola y comprar de nuevo.
Gasolina en dólares y colas kilométricas
La crisis no se limita a Guanabo. A inicios de febrero, otro video publicado en TikTok mostró una kilométrica fila de autos en la Vía Blanca, a la salida de La Habana hacia Matanzas, esperando para echar gasolina en dólares.
En las imágenes se observaban decenas de carros estacionados a lo largo de la carretera, mientras algunos conductores conversaban o permanecían fuera de sus vehículos.
El mensaje que acompañó la grabación reflejó el malestar creciente: “Ya la dictadura está tocando fondo, mira las colas para echar en dólares”.
Las ventas en divisas se han convertido en una de las pocas vías relativamente estables para adquirir combustible.
Sin embargo, la mayoría de los cubanos no tiene acceso a dólares estadounidenses, lo que profundiza la desigualdad y el descontento social.
Mientras el régimen prioriza los servicentros en moneda libremente convertible (MLC) o en divisas, quienes solo disponen de pesos cubanos quedan prácticamente sin opciones.
El impacto directo en el bolsillo
La escasez de combustible tiene un efecto inmediato en el transporte y en el costo de la vida. En los últimos días, el precio de los pasajes dentro de La Habana y hacia otras provincias se ha disparado.
Un recorrido de Boyeros al centro de la capital puede costar 600 CUP, mientras que trasladarse del Parque de la Fraternidad a Guanabo alcanza los 1,000 CUP.
Las rutas interprovinciales resultan aún más prohibitivas: viajar de Ciego de Ávila a Las Tunas ronda los 7.000 CUP, y un trayecto desde La Habana hasta Ciego de Ávila puede costar unos 25.000 CUP.
En algunos casos, los automóviles particulares cobran entre 250 y 300 dólares, e incluso hasta 400 dólares, por determinados recorridos largos.
Detrás de esta escalada está el precio del combustible en el mercado informal. Si la semana pasada el litro de gasolina se cotizaba en 2.500 CUP, ahora alcanza los 4,000 CUP, una cifra inalcanzable para la mayoría de los salarios estatales.
Desde enero no entra combustible a Cuba, según reportes independientes.
La reciente imposición de nuevos aranceles anunciada por el presidente estadounidense Donald Trump contra países que vendan o regalen petróleo al régimen cubano añade presión al ya frágil suministro de crudo, tradicionalmente sostenido por aliados como Venezuela.
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