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El economista cubano Pedro Monreal consideró que, ante un eventual diálogo entre Cuba y Estados Unidos, no solo debe analizarse quiénes participarían en las conversaciones, sino también cuáles serían los temas centrales, especialmente en el ámbito económico.
En una publicación en su página de Facebook “El Estado como tal”, Monreal señaló que los asuntos económicos podrían representar el terreno de menor riesgo para ambas partes dentro de una negociación más amplia.
Según el economista, el concepto de “apertura”, promovido hasta ahora por Estados Unidos, podría ser compatible con el enfoque de soberanía que defiende el gobierno cubano si se articula alrededor de medidas ya contempladas en los propios planes oficiales de la isla.
Entre los componentes que calificó como “soberanos” mencionó un eventual programa de estabilización macroeconómica que incluya reducción del déficit fiscal, política monetaria restrictiva, control de la inflación, reorganización del mercado cambiario e incremento de la oferta interna.
Monreal advirtió que una estabilización macroeconómica a corto plazo —en un horizonte de uno a dos años— implicaría ajustes necesarios pero “lacerantes”, mientras que las reformas estructurales, que podrían extenderse hasta una década, serían las que permitirían un crecimiento sostenido a largo plazo.
El economista subrayó que la estabilización debería acompañarse de recursos financieros adicionales para cubrir la brecha inicial de divisas y mitigar el impacto social negativo.
Estos recursos podrían provenir de créditos puente o de mecanismos internos de autofinanciamiento.
En ausencia de créditos directos por parte de Estados Unidos, Monreal planteó la posibilidad de que Washington facilitara medidas internas de financiamiento mediante la flexibilización de regulaciones sobre remesas, el aumento de visitantes estadounidenses o el incremento de ayuda humanitaria.
Asimismo, enumeró posibles reformas estructurales que podrían considerarse decisiones soberanas del Estado cubano, como la redefinición del papel y tamaño de la empresa estatal, la ampliación de la inversión extranjera, reformas de mercados y precios, diversificación de ingresos externos, cambios institucionales y una protección social más focalizada.
Para Monreal, la coexistencia de una soberanía “compaginada” con una condicionalidad “apacible” podría facilitar un inicio de diálogo conveniente en términos de imagen para ambas partes, aunque reconoció que el proceso podría complicarse o incluso abortarse más adelante.
El economista concluyó que es prematuro definir el curso concreto de un eventual diálogo y sus resultados, pero consideró que, al menos en una fase inicial, la apertura económica podría prevalecer como eje de entendimiento, un punto que probablemente generaría posiciones encontradas tanto dentro como fuera de Cuba.
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