José Rosa asistió a cada audiencia judicial desde que comenzó el proceso contra su hijo. Durante dos años vio a Derek pasar de los 13 a los 15 años en medio de un caso que estremeció al sur de Florida y que terminó con una declaración de culpabilidad y una condena de 25 años de prisión, más 20 de probatoria.
El padre del adolescente no pudo contener el llanto cuando esta semana la periodista de Telemundo 51, Gloria Ordaz, le preguntó qué le dirá cuando lo pueda visitar en prisión.
“Uno como padre, nunca piensa que va a perder a un hijo tan joven por tanto tiempo. Uno le quiere dar todo, lo quiere enseñar, lo quiere abrazar… y ahora se complicó”, dijo, visiblemente quebrado.
Al imaginar el momento del reencuentro, añadió: “Cuando sea el día lo abrazaré, lo besaré, lo aguantaré de las manos”.
El caso se remonta a octubre de 2023, cuando Derek, entonces con 13 años, llamó al 911 y confesó haber apuñalado a su madre, Irina García, con un cuchillo de cocina en el apartamento familiar de Hialeah.
Dos años después, poco antes del inicio del juicio, aceptó un acuerdo con la fiscalía.
Actualmente cumple condena en la Suwannee Correctional Institution, una prisión estatal en Florida.
“No puedo entender cómo pasó algo así”
Más allá de la sentencia, en José Rosa persiste la incomprensión.
“Yo en realidad no sé todos los detalles y cómo pudo pasar algo así. En realidad no hay explicación, yo no puedo entender cómo pudo suceder algo así. Culpable o inocente, algo raro sucedió…”, afirmó.
Insiste en que jamás vio señales que anticiparan una tragedia.
“No puedo entender cómo pasó algo así”, subrayó.
Sobre la declaración de culpabilidad, asegura que respeta la decisión tomada por su hijo.
Cuando se le preguntó si Derek quería a su madre, respondió sin dudar: “Sí, definitivamente”.
Según su versión, nunca presenció conflictos graves entre ambos.
“Yo nunca lo vi. Se quejaba era de cosas como que su madre no quería que se pusiera determinado tipo de ropa o zapatos, y que era incómodo, que él quería una marca y no otra, pero nada de disciplina”, apuntó.
Durante el proceso judicial trascendió que Derek había sido diagnosticado con autismo y déficit de atención. La familia describe la relación entre madre e hijo como “normal”, con reglas y disciplina, pero sin indicios -según sostienen- de que una tragedia de tal magnitud pudiera ocurrir.
“Él se ha desarrollado bastante bien, considerando las condiciones en que se presentaba”, comentó su padre sobre la evolución de su hijo en los dos últimos años.
“Son dos amores distintos”
En medio de la conmoción pública, la abuela materna del adolescente, Isabel Acosta, ofreció sus primeras declaraciones tras la admisión de culpabilidad de su nieto.
“Son dos amores distintos”, dijo en declaraciones al citado medio de prensa.
“Yo la amo a ella… y a él lo he criado, son amores distintos”, añadió.
La mujer resumió así el conflicto íntimo que atraviesa: el dolor por la hija asesinada y el respaldo incondicional al nieto condenado.
“Hasta el último día de mi vida lo voy a apoyar”, sostiene.
Asegura que no le ha preguntado por qué ocurrió el crimen y que, por ahora, no desea hacerlo.
Cuando se le cuestiona si cree que se hizo justicia, evita una respuesta categórica. Tampoco afirma ni niega la inocencia de su nieto.
Isabel también habla de otra ausencia: la nieta que no ha podido ver más. Esa distancia añade otra capa de dolor a una familia ya fracturada por la tragedia.
Mientras Derek inicia su vida dentro del sistema penitenciario, su abuela y su padre enfrentan un proceso propio: el de reconciliar el amor, la pérdida y una verdad que, creen, todavía no está completa.
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