
Vídeos relacionados:
La historia de Isabel Acosta está atravesada por una contradicción imposible de simplificar: el dolor por la hija asesinada y el amor incondicional por el nieto que confesó haberla matado.
Desde que Derek Rosa se declaró culpable por el crimen de su madre, Irina García, la familia enfrenta no solo una condena judicial, sino un duelo fracturado que no admite respuestas fáciles.
En sus primeras declaraciones públicas tras el acuerdo con la fiscalía -concedidas a la periodista Gloria Ordaz para Telemundo 51- la abuela materna del adolescente ha dejado frases que han generado conmoción.
“Yo la parí a ella. Es mi hija, pero a él lo he criado. Son dos amores diferentes”, afirmó al explicar cómo conviven en ella dos vínculos que no puede ni quiere comparar.
Lejos de plantearlo en términos de perdón o castigo, Isabel habla de sentimientos que, asegura, no se pueden medir con la misma vara.
Su testimonio expone el drama íntimo de una madre que perdió a su hija y, al mismo tiempo, se niega a abandonar al nieto que hoy cumple una condena de 25 años de prisión.
El caso estremeció al sur de Florida en octubre de 2023, cuando Derek, entonces con 13 años, llamó al 911 y confesó haber apuñalado a su madre con un cuchillo de cocina en el apartamento familiar de Hialeah.
Dos años después, poco antes del inicio del juicio, el adolescente se declaró culpable como parte de un acuerdo con la fiscalía: 25 años de prisión y 20 de libertad condicional.
Actualmente cumple condena en la Suwannee Correctional Institution, una prisión estatal en Florida.
Pero más allá de la sentencia, las palabras de su abuela revelan un conflicto íntimo y desgarrador.
“Hasta el último día de mi vida lo voy a apoyar”, asegura
Isabel sigue refiriéndose a Derek como un “ángel”; “Mi ángel por siempre”, repite, como si esa convicción fuera el único sostén posible en medio de la tragedia.
Cuando le preguntan si lo perdona por lo que le hizo a su hija, no responde en términos judiciales ni morales: habla de amor.
“Yo la quiero a ella. Es mi hija más chiquita, mi hija malcriada… pero el niño, es que lo cogen viejo a uno, no sé. No puedo ni explicarte cómo es esto”, apunta.
Y reconoce algo que resume su conflicto interior: “La balanza siempre se va para el niño”.
Cada día, asegura, convive con ambas ausencias.
“El día a día yo lo vivo con ella. Le digo que la amo mucho, que siempre la tengo presente. Yo hablo con ella”; pero también confiesa: “Yo duermo y me levanto pensando en él, en qué estará haciendo”.
Su amor por Derek, afirma, “traspasa las barreras”, incluso después de que él confesara el crimen.
“Él es mi vida. Es mi nieto, como si fuera mi hijo, y eso no lo puedo evitar. Y que me critique el que sea”, dice, y asegura que no le importan las opiniones ajenas: “Hay que sentir lo que siento yo”.
Admite que no sabe de dónde saca fuerzas para soportar esta dualidad. “No sé si es compasión, lástima, pero es una cosa que me supera. No puedo”.
Hay algo más que llama la atención: nunca le ha preguntado por qué lo hizo, y dice que por ahora no quiere saberlo. “No quiero saberlo. Algún día, a lo mejor, pero por el momento no. Yo no sé las razones, yo no lo sé”.
Tampoco se pronuncia con claridad sobre si la condena fue justa; y cuando le preguntan si se hizo justicia con Irina, responde: “No puedo contradecirme”.
Sobre el acuerdo judicial que evitó el juicio, señala que eso fue un acuerdo de los abogados con Derek y que ella respeta eso.
En medio de la controversia pública que rodeó el caso -ncluyendo las revelaciones sobre que Derek había sido diagnosticado con autismo y déficit de atención- la familia insiste en que nunca vieron señales que anticiparan una tragedia de tal magnitud.
El padre del menor, José Rosa, asistió a cada audiencia judicial y ha dicho que no puede entender cómo ocurrió algo así.
Mientras Derek inicia su vida dentro del sistema penitenciario, su abuela sostiene una promesa inquebrantable.
"Lo amo con todas las fuerzas de mi alma, y que se porte bien donde quiera que esté, que yo lo voy a apoyar siempre, y su familia también”, añadió.
Y concluye con una frase que resume su postura frente al mundo y frente a sí misma: “Solo sé que él está en ese lugar y que yo voy a estar siempre para él”.
En ese apartamento donde conviven el retrato del nieto vestido de blanco y las cenizas de la hija asesinada, Isabel Acosta vive una contradicción que no intenta resolver.
Entre la condena y el duelo, ha elegido no preguntar, no juzgar y no abandonar.
Preguntas frecuentes sobre el caso de Derek Rosa y las declaraciones de su abuela
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Qué declaró Isabel Acosta sobre su nieto Derek Rosa?
Isabel Acosta, abuela de Derek Rosa, expresó su amor incondicional hacia su nieto, a pesar de que confesó haber asesinado a su madre. Señaló que convivir con el dolor de perder a su hija y el amor por su nieto es una contradicción difícil de manejar. Aseguró que apoyará a Derek "hasta el último día de mi vida" y lo describió como su "ángel".
¿Cuál fue la sentencia que recibió Derek Rosa por el asesinato de su madre?
Derek Rosa fue condenado a 25 años de prisión por el asesinato de su madre, Irina García. Además, enfrentará 20 años de libertad condicional tras cumplir su condena en prisión. Actualmente, está recluido en la Suwannee Correctional Institution en Florida.
¿Qué detalles se revelaron sobre el estado mental de Derek Rosa?
Se ha informado que Derek Rosa ha sido diagnosticado con autismo y trastorno por déficit de atención (ADHD). La defensa alegó que estos diagnósticos afectaron su capacidad para comprender plenamente sus acciones y las consecuencias de las mismas. Esto ha sido un punto central en su defensa durante el proceso judicial.
¿Por qué la abuela de Derek Rosa no ha preguntado por qué cometió el crimen?
Isabel Acosta, abuela de Derek, explicó que no ha preguntado a su nieto por qué cometió el crimen porque no desea saberlo por el momento. Reconoció que quizás en el futuro quiera conocer las razones, pero actualmente prefiere no abordarlo.
Archivado en: