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Los líderes de la Comunidad del Caribe (CARICOM) volvieron a cerrar filas en torno a Cuba, esta vez con un llamado explícito a la “acción colectiva” frente al endurecimiento de la presión de Estados Unidos sobre la isla.
La declaración se produjo este martes en la apertura de la quincuagésima conferencia anual del bloque, celebrada en San Cristóbal y Nieves, en un contexto marcado por la crisis energética cubana y la inminente visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
Un llamado regional ante la crisis cubana
“Debemos abordar la situación en Cuba con claridad y coraje. Cuba es nuestro vecino caribeño. Sus médicos y profesores han servido en toda nuestra región. Debemos tener claro que una crisis prolongada en Cuba afectará a la migración, la seguridad y la estabilidad económica a través de la región caribeña”, afirmó el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness, durante su intervención.
Holness, quien ejerció la presidencia rotatoria de CARICOM en 2025, instó a los Estados miembros a “considerar este asunto con cuidado y tomar acción colectiva” respecto a Cuba.
El mandatario subrayó además que Jamaica está “firmemente a favor de la democracia, los derechos humanos, la responsabilidad política y una economía basada en un mercado abierto”.
Y añadió: “no creemos que la estabilidad a largo plazo pueda existir donde la libertad económica es restringida y la participación política limitada”.
Sus palabras reflejan la tensión que atraviesa el debate regional: por un lado, el respaldo a Cuba frente al endurecimiento de Washington; por otro, el reconocimiento implícito de que el modelo político y económico cubano arrastra limitaciones estructurales que también inciden en la actual crisis.
El “asedio petrolero” y sus efectos
La presión estadounidense se ha intensificado tras la amenaza de imponer aranceles a los países que suministren petróleo a La Habana.
Esa advertencia ha agravado el ya crítico panorama energético de la isla, que enfrenta apagones prolongados, escasez de combustible y una economía paralizada tras más de seis años de crisis continuada.
Holness señaló que Jamaica apoya “el diálogo constructivo entre Cuba y Estados Unidos con objetivos de desescalada, reforma y estabilidad”.
A su juicio, “el ambiente geopolítico está cambiando y CARICOM puede jugar un papel constructivo, no como un bloque ideológico, sino como una comunidad de Estados democráticos ofreciendo cooperación, reforma económica y desarrollo social”.
El planteamiento apunta a un equilibrio delicado: evitar que la crisis cubana se traduzca en mayores flujos migratorios y desestabilización regional, sin asumir un alineamiento frontal contra Washington.
“Diseñar mecanismos” de apoyo
El actual presidente de turno de CARICOM y primer ministro de San Cristóbal y Nieves, Terrance Drew, llamó a los países miembros a aunar fuerzas en “diseñar los mecanismos necesarios para ayudar al pueblo de Cuba en este momento particular”, subrayando que la comunidad puede brindar ayuda “directamente y convertirse en un foro de conversación”.
En términos similares se expresó el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Godwin Friday, quien abogó por promover “la paz y la seguridad en Haití y en toda la región, enfrentando la crisis humanitaria que está afectando a Cuba”.
La secretaria general de CARICOM, Carla Barnett, insistió en que la organización debe “ir más allá de las palabras y tomar acción para una CARICOM sostenible y viva”, recordando cómo la preocupación regional por Haití logró “transformar una preocupación regional en una prioridad global”.
Haití y Cuba: dos crisis en la agenda
La conferencia también puso el foco en Haití, cuyo primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, participa en el encuentro y sostendrá reuniones bilaterales con líderes caribeños y con Rubio “con el fin de consolidar las relaciones de amistad, cooperación y solidaridad entre Haití y los Estados miembros de CARICOM”.
Holness recalcó que CARICOM “tiene un papel crítico en apoyar los pilares políticos, humanitarios y de seguridad de la recuperación” haitiana.
Además, urgió a los 15 Estados miembros a mantenerse unidos frente al cambio climático y desastres naturales como el huracán Melissa, que impactó Jamaica como categoría 5 en 2025, y a prepararse ante los retos tecnológicos de la Inteligencia Artificial.
La visita de Marco Rubio
La presencia de Marco Rubio añade un componente político de alto voltaje al encuentro.
El secretario de Estado viajará a San Cristóbal y Nieves el 25 de febrero para reunirse con los líderes caribeños y abordar retos estratégicos vinculados con la seguridad, la inmigración ilegal, el narcotráfico, el tráfico ilícito, la economía y la resiliencia climática.
Rubio adelantó que reafirmará el compromiso de Estados Unidos de colaborar con los Estados miembros de CARICOM.
Sin embargo, su visita coincide con un momento en que Washington endurece su política hacia La Habana, particularmente en el ámbito energético, lo que coloca a los gobiernos caribeños en una posición incómoda entre la dependencia económica de Estados Unidos y la solidaridad histórica con Cuba.
Entre la solidaridad y las contradicciones
Los miembros de CARICOM -Antigua y Barbuda, Barbados, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago- comparten la preocupación de que un colapso aún mayor en Cuba tenga efectos directos en la región.
No obstante, el discurso de varios líderes también deja entrever que la crisis cubana no puede analizarse únicamente desde el prisma del embargo o de la presión estadounidense.
Las referencias a la “libertad económica”, la “participación política” y la necesidad de “reforma” sugieren que, incluso entre sus aliados caribeños, existe conciencia de que el modelo centralizado y restrictivo de la isla es parte del problema.
Mientras CARICOM debate cómo “tomar acción colectiva”, la población cubana continúa enfrentando apagones, escasez de alimentos y una emigración masiva sin precedentes.
El desafío para la región será definir si su respaldo se traduce en ayuda concreta al pueblo cubano o si termina diluyéndose en declaraciones diplomáticas que poco cambien la realidad dentro de la isla.
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