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Un reportaje del programa '60 Minutes' de CBS News reveló nuevos detalles sobre un dispositivo de microondas que podría ayudar a explicar las misteriosas lesiones neurológicas sufridas durante años por diplomáticos, agentes de inteligencia y militares estadounidenses, en lo que se conoce como el “síndrome de La Habana”.
Según la investigación, agentes encubiertos del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos habrían adquirido en 2024 un dispositivo de este tipo a una red criminal rusa dedicada al tráfico ilegal de armas.
La operación, financiada por el Pentágono y valorada en unos 15 millones de dólares, permitió a las autoridades obtener el aparato para estudiarlo en instalaciones militares estadounidenses.
De acuerdo con fuentes confidenciales citadas por el programa, el dispositivo sería portátil, silencioso y capaz de emitir radiación de microondas pulsadas que puede atravesar ventanas o paredes. El arma también podría operarse por control remoto y programarse para distintos escenarios.
Durante más de un año, el aparato habría sido sometido a pruebas en un laboratorio militar estadounidense utilizando ratas y ovejas. Los resultados, según las fuentes consultadas por el reportaje, mostraron lesiones consistentes con las observadas en algunas de las personas que han reportado los síntomas asociados al síndrome.
El llamado “síndrome de La Habana” debe su nombre a los primeros casos reportados en 2016 entre diplomáticos estadounidenses destinados en la capital cubana. Desde entonces, funcionarios del gobierno de Estados Unidos han denunciado síntomas como dolor intenso en la cabeza, vértigo, pérdida de equilibrio, zumbidos en los oídos y dificultades cognitivas.
Casos similares también han sido reportados en otros países, incluidos China, Austria, Rusia y Estados Unidos, lo que convirtió el fenómeno en uno de los misterios más debatidos en los círculos de seguridad nacional en la última década.
Durante años, varias agencias del gobierno estadounidense consideraron que era “muy poco probable” que estos episodios fueran ataques deliberados por parte de un adversario extranjero, y se exploraron otras explicaciones como causas médicas, ambientales o psicológicas.
Sin embargo, algunos científicos han sostenido durante años que una posible explicación podría estar relacionada con radiación de microondas pulsadas.
El médico y profesor de la Universidad de Stanford David Relman, quien participó en investigaciones gubernamentales sobre el fenómeno, ha señalado que este tipo de energía electromagnética podría afectar tejidos cerebrales y provocar síntomas neurológicos.
Relman explicó que investigaciones científicas realizadas durante décadas, especialmente en la antigua Unión Soviética, estudiaron los efectos biológicos de ciertas frecuencias de microondas sobre el cerebro humano. Según estas teorías, pulsos electromagnéticos específicos podrían alterar la actividad de tejidos eléctricos como el cerebro o el corazón.
Las características descritas del dispositivo adquirido por Estados Unidos coincidirían con este tipo de tecnología experimental.
El reportaje también recoge testimonios de funcionarios estadounidenses que aseguran haber sufrido episodios compatibles con el síndrome y que, durante años, se sintieron ignorados o cuestionados por sus propias agencias.
Algunos exfuncionarios de inteligencia han denunciado incluso un posible encubrimiento dentro del gobierno para restar importancia al fenómeno.
Uno de ellos afirmó que la investigación interna dentro de la CIA habría intentado enfocar el problema como una causa ambiental o psicológica, en lugar de considerar seriamente la posibilidad de ataques deliberados.
A pesar de estas nuevas revelaciones, la evaluación oficial de inteligencia publicada en 2023 por el gobierno estadounidense continúa sosteniendo que es “muy poco probable” que los incidentes hayan sido provocados por un adversario extranjero.
No obstante, según el reportaje, el gobierno estadounidense estaría realizando una nueva revisión del fenómeno, mientras las víctimas continúan reclamando reconocimiento oficial y una explicación definitiva para las lesiones que han sufrido.
Si se confirma la existencia y funcionamiento de este tipo de dispositivos, podría arrojar nueva luz sobre uno de los misterios más controvertidos de la diplomacia y la seguridad nacional de Estados Unidos en los últimos años.
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