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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que ya no está interesado en ganar el Premio Nobel de la Paz, un galardón que durante meses había reivindicado para sí mismo mientras defendía su política exterior basada en la llamada “paz a través de la fuerza”.
En una breve entrevista telefónica concedida al diario conservador The Washington Examiner, el mandatario afirmó que “no tiene idea” de si la ofensiva militar contra Irán -bautizada por el Pentágono como Operación Furia Épica- podría acercarlo a ese reconocimiento internacional.
“No lo sé”, respondió Trump cuando fue consultado sobre la posibilidad de que la campaña militar influya en sus aspiraciones al Nobel.
Inmediatamente después zanjó el asunto con una frase que marca distancia con sus declaraciones anteriores: “No me interesa”.
El presidente también negó que el premio haya sido tema de conversación durante sus recientes contactos con líderes extranjeros.
“No, no hablo del Premio Nobel”, afirmó.
Una guerra que complica el relato pacifista
Las declaraciones llegan cuando se cumplen casi dos semanas del inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, desencadenado el 28 de febrero con una ofensiva conjunta que ha escalado rápidamente en Oriente Medio.
Trump había defendido reiteradamente que su historial diplomático y su enfoque de seguridad lo convertían en un candidato natural al Nobel de la Paz.
Incluso aseguró haber contribuido a resolver ocho conflictos internacionales, argumento que utilizó para justificar su aspiración al galardón.
Sin embargo, la guerra con Irán parece haber complicado esa narrativa.
El conflicto se intensificó tras el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, en el marco de la ofensiva inicial.
Desde entonces, la República Islámica ha respondido con ataques aéreos contra Israel y contra países que albergan bases militares estadounidenses.
Además, la guerra ya ha dejado siete militares estadounidenses muertos, ha tensionado el comercio energético en el golfo Pérsico, y ha provocado un aumento del precio de la gasolina.
Investigación por el bombardeo a una escuela
En medio de la escalada militar, el gobierno estadounidense investiga un ataque con misiles Tomahawk contra la escuela primaria Shajarah Tayyebeh, en la ciudad iraní de Minab, ocurrido el mismo día que comenzó la guerra.
El bombardeo habría causado la muerte de unas 175 niñas en edad escolar, según reportes iniciales.
Aunque el propio Trump ha dicho que aceptará las conclusiones de la investigación oficial, también ha insinuado públicamente que Irán podría haber sido responsable del ataque.
El lunes, durante una comparecencia en Doral, Florida, el mandatario llegó a sugerir que Teherán podría haber conseguido misiles Tomahawk, pese a que solo tres países además de Estados Unidos -Australia, Reino Unido y Japón- poseen ese tipo de armamento.
No obstante, el New York Times informó que los resultados preliminares de la investigación del Pentágono apuntan a que Estados Unidos sería responsable del ataque.
La defensa de la Casa Blanca
La administración Trump ha defendido que la operación militar busca reforzar la seguridad estadounidense y frenar la influencia regional de Irán.
“Durante 47 años, el régimen iraní ha facilitado activa e intencionalmente el asesinato de estadounidenses mientras coreaba ‘muerte a Estados Unidos’ y financiaba a otros terroristas sedientos de sangre que buscan destruir a Estados Unidos y a toda la civilización occidental”, afirmó la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un comunicado.
La portavoz sostuvo además que anteriores administraciones estadounidenses fueron “demasiado débiles y cobardes para hacer algo al respecto”, y que Trump está “corrigiendo décadas de cobardía y exigiendo responsabilidades a los responsables de la muerte de estadounidenses”.
Según la Casa Blanca, la operación también podría tener efectos económicos positivos una vez finalicen los combates, al contribuir a reducir los precios de la energía a nivel global.
El Nobel que antes sí quería
El desinterés actual del presidente contrasta con su actitud de meses anteriores. Trump había defendido abiertamente que merecía el Premio Nobel de la Paz y llegó a impulsar públicamente su candidatura.
Incluso llegó a sugerir que la opositora venezolana María Corina Machado, galardonada con el Nobel, compartiera el premio con él.
Durante un encuentro en la Casa Blanca, Machado le entregó su medalla como gesto simbólico.
Ahora, en medio de la guerra con Irán, el mandatario parece haber cambiado de tono.
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