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Cuba arrancó 2026 con una nueva caída en la llegada de turistas internacionales: en enero recibió 184.833 visitantes, unos 11.512 menos que en el mismo mes de 2025, lo que representa un descenso del 9%, según cifras preliminares de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) citadas por EFE.
Es el enero con menos turistas en al menos 13 años, excluyendo los años de pandemia, según el análisis de El Toque sobre el colapso turístico cubano.
El dato contrasta de forma brutal con la tendencia global. En 2025, el turismo mundial alcanzó 1.520 millones de llegadas, un 4% más que en 2024, según el Barómetro de ONU Turismo.
Europa creció un 6% sobre niveles prepandemia, África un 8%, y Oriente Medio los superó en un 39%. En enero de 2026, República Dominicana recibió 1,2 millones de turistas —6,5 veces más que Cuba en ese mismo mes— y México cerró 2025 con 47,8 millones de visitantes, máximo histórico.
La caída de enero no es un tropiezo puntual, sino la continuación de un colapso sostenido. Cuba pasó de recibir 4,7 millones de visitantes en 2018 a apenas 1,8 millones en 2025, el nivel más bajo desde 2002 excluyendo la pandemia, con una caída del 17,8% respecto a 2024. El economista Pedro Monreal lo resumió sin rodeos: "El turismo cubano no logra levantar cabeza".
La crisis energética agravó el panorama a comienzos de 2026. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero interrumpió el suministro de crudo a la isla, y las autoridades cubanas emitieron un aviso internacional de falta de combustible Jet A1 en todos sus aeropuertos —La Habana, Varadero, Santa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba—, extendido hasta el 10 de abril. Aerolíneas canadienses como Air Transat, Sunwing y Air Canada cancelaron vuelos.
Canadá repatrió cerca de 27,900 turistas varados, según informó la ministra de Exteriores Anita Anand; Rusia evacuó unos 4,300 turistas rusos evacuados de Cuba por la crisis de combustible.
El impacto se extendió a la planta hotelera. El grupo Meliá cerró temporalmente al menos tres hoteles, entre ellos el Meliá Buenavista en Cayo Santa María.
Entre los establecimientos clausurados figuran el Valentín Perla Blanca, el Sol Cayo Santa María, el Gran Muthu Imperial, el Tryp Cayo Coco y el Iberostar Torre K en La Habana. La tasa de ocupación hotelera en Cuba rondó apenas el 20-21,5% durante 2025, pese a que entre 2021 y 2023 el régimen destinó el 36% de toda la inversión estatal —unos 24,200 millones de dólares— a construir hoteles, 14 veces más de lo invertido en salud.
El sector está dominado por GAESA, el conglomerado militar que a través de su filial Gaviota controla 121 hoteles y 20 marinas, con trabajadores que cobran entre 11 y 16 dólares mensuales. El economista Ricardo Torres, de la Universidad de La Habana, señala que el problema es anterior a la pandemia: "El turismo cubano ya venía perdiendo competitividad incluso antes de la pandemia".
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