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Un grupo de donantes republicanos ha comenzado a discutir discretamente una iniciativa paralela para impulsar una eventual candidatura presidencial de Marco Rubio en 2028, en un momento en que el secretario de Estado ha ganado peso político dentro de la administración de Donald Trump y su figura ha cobrado mayor visibilidad, especialmente tras la guerra con Irán.
Según fuentes citadas por ABC News, el movimiento surge mientras persisten dudas dentro de algunos sectores republicanos sobre la supuesta inevitabilidad del vicepresidente JD Vance como heredero del trumpismo.
Hace un año, Vance aparecía como el sucesor natural de Trump dentro del movimiento MAGA, respaldado por su juventud, por la base republicana y por la familia del presidente.
Sin embargo, el crecimiento del perfil de Rubio durante el primer año del segundo mandato de Trump ha empezado a alterar ese cálculo político.
Las fuentes citadas por ABC News describen un esfuerzo emergente, aún entre bastidores, promovido por donantes y allegados favorables a Rubio, no por el propio secretario de Estado.
El objetivo sería fortalecer su posición dentro del Partido Republicano y preparar el terreno para una eventual candidatura una vez pasadas las elecciones de medio mandato.
El reporte subraya que ese entusiasmo responde a la percepción, en círculos cercanos a Trump, de que Rubio ha ganado protagonismo y aceptación dentro del gobierno.
El propio Trump, según ABC News, ha comentado en privado lo “popular” y “querido” que se ha vuelto Rubio dentro de su equipo.
Personas cercanas al presidente también han observado los elogios constantes que le dedica, tanto en público como en privado, al punto de aplaudirlo de pie y afirmar que pasará a la historia como “el mejor secretario de Estado de la historia”.
Pese a ello, Trump no ha respaldado formalmente ni a Vance ni a Rubio como su sucesor preferido.
Según el artículo, se ha limitado a decir que le gustaría verlos juntos en una misma candidatura, sin aclarar cuál de los dos debería encabezarla.
También, de acuerdo con el texto, ha preguntado repetidamente a aliados y asociados a quién preferirían al frente del ticket republicano: “¿Marco o JD?”. Esa misma interrogante, añade la información, la planteó incluso a un grupo de donantes en Mar-a-Lago a finales de febrero.
¿Qué pasará?
La Casa Blanca evitó alimentar esa especulación. El director de comunicaciones presidencial, Steven Cheung, declaró a ABC News que Trump ha conformado “un equipo estelar” y sostuvo que ninguna cantidad de especulaciones mediáticas sobre Vance y Rubio desviará a la administración de su misión.
La oficina del vicepresidente declinó comentar, mientras que el Departamento de Estado no respondió a la solicitud de comentarios del medio.
Parte del ascenso político de Rubio ha estado ligado a la acumulación de responsabilidades dentro del gobierno.
Durante el primer año del segundo mandato de Trump, el secretario de Estado ha asumido varios cargos de alto nivel, entre ellos el de asesor interino de seguridad nacional y director interino de USAID, hasta convertirse, según el reporte, en una figura omnipresente dentro de la administración.
Esa visibilidad aumentó todavía más con la guerra contra Irán. Según ABC News, cuando Trump autorizó el ataque masivo contra ese país, Rubio no estaba en Washington, sino camino a una sala de crisis improvisada en Mar-a-Lago, donde supervisó junto al presidente las primeras horas de la llamada Operación Furia Épica.
Durante los primeros días del conflicto, Rubio se mantuvo al lado de Trump y se convirtió, junto al secretario de Defensa Pete Hegseth, en una de las principales voces públicas para comunicar la operación.
Bajo perfil de Vance
En contraste, Vance mantuvo un perfil más bajo en esos primeros días.
El artículo señala que permaneció en Washington supervisando los ataques desde la Sala de Crisis junto a otros altos funcionarios, conectado por línea de conferencia con Trump y el resto del equipo en Mar-a-Lago.
Un portavoz suyo explicó que esa decisión obedeció a protocolos de seguridad que limitan la presencia simultánea del presidente y el vicepresidente fuera de la Casa Blanca.
Aun así, ese protagonismo de Rubio puede tener un costo político. El mismo reporte advierte que, si el secretario de Estado tuviera ambiciones presidenciales, su creciente asociación con la operación militar en Irán podría beneficiarlo o perjudicarlo.
ABC News cita una encuesta de Ipsos según la cual solo el 29 % aprueba los ataques, mientras el 43 % los desaprueba y el 26 % no se pronuncia. La misma medición recoge que el 64 % cree que Trump no ha explicado claramente los objetivos de la guerra.
Rubio, además, no ha dado señales públicas de aspirar a la Casa Blanca. El texto recuerda que, cuando Vanity Fair le preguntó el año pasado por una posible carrera presidencial, respondió que apoyaría a Vance: “Si JD Vance se postula a la presidencia, será nuestro candidato, y seré uno de los primeros en apoyarlo”.
En paralelo, el artículo destaca tensiones crecientes alrededor de Vance. Algunos asesores cercanos a la administración, según fuentes citadas, se han mostrado frustrados por sus vínculos con figuras críticas de la guerra en Irán, como Tucker Carlson.
La activista de extrema derecha Laura Loomer, cercana a Trump, afirmó a ABC News que el vicepresidente tiene un “problema con Tucker” y sostuvo que si no se desmarca de él, “Marco será el candidato”.
La propia Loomer ya había promovido públicamente la idea de un Rubio en ascenso con un mensaje en redes: “¡RUBIO EN ASCENSO! ¡Prepárense para 2028!”.
Sin embargo, el texto también enumera los obstáculos que tendría Rubio si decidiera competir. Vance conserva ventajas importantes dentro del trumpismo: cuenta con el respaldo de Donald Trump Jr. y de Carlson, mantiene vínculos con grandes donantes del sector tecnológico como Peter Thiel y Elon Musk, y ya dispone del apoyo de Turning Point USA, que ha comenzado a desplegar personal y operaciones en estados clave como Iowa, Nuevo Hampshire y Nevada.
Además, como presidente del comité de finanzas del Comité Nacional Republicano, Vance sigue cultivando relaciones con los principales donantes del país.
Preguntas Frecuentes sobre la Candidatura de Marco Rubio a la Presidencia de EE. UU. en 2028
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¿Por qué los donantes republicanos están interesados en impulsar a Marco Rubio para 2028?
Los donantes republicanos ven a Marco Rubio como una figura con creciente protagonismo y aceptación dentro del gobierno de Trump, especialmente tras su papel destacado en la política exterior y su manejo de la crisis con Irán. Esta visibilidad y su capacidad para mantener relaciones con aliados internacionales lo hacen un candidato atractivo para el Partido Republicano en 2028.
¿Cuál es la posición de Donald Trump sobre una posible candidatura de Marco Rubio?
Donald Trump ha elogiado públicamente a Marco Rubio, destacando su desempeño como secretario de Estado, pero ha evitado respaldar formalmente a Rubio o a JD Vance como su sucesor preferido. Trump ha sugerido que ambos podrían formar parte de una fórmula conjunta en 2028, lo que refleja su intención de mantener un equilibrio entre sus posibles sucesores.
¿Cómo ha afectado la guerra con Irán al perfil político de Marco Rubio?
La guerra con Irán ha aumentado la visibilidad de Marco Rubio al convertirlo en una de las principales voces públicas de la operación militar. Su asociación con esta acción podría ser un arma de doble filo en sus aspiraciones políticas, dependiendo de la percepción pública sobre la guerra y sus resultados.
¿Qué obstáculos enfrenta Marco Rubio para convertirse en el candidato republicano en 2028?
Marco Rubio enfrenta varios obstáculos para ser el candidato republicano en 2028, incluyendo la alta popularidad de JD Vance entre la base del movimiento MAGA y el respaldo de importantes figuras y donantes del partido, como Peter Thiel y Elon Musk. Además, Rubio debe equilibrar su creciente asociación con la operación militar en Irán con las críticas que esta ha generado.
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