El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha puesto sobre la mesa una previsión que reaviva el debate sobre el futuro político de la Isla: la posibilidad de un cambio de régimen en Cuba, aunque no inmediato, sino progresivo y prolongado en el tiempo.
Durante una entrevista televisiva con Fox Business, Bessent planteó este escenario vinculándolo al contexto regional.
"Con Maduro fuera de Venezuela parece que puede haber cambio de régimen a cámara lenta en Cuba. Puede que allí se produzca un cambio de régimen a cámara lenta", afirmó, sugiriendo que los equilibrios políticos en América Latina podrían influir directamente en la evolución del sistema cubano.
Sus declaraciones se producen en medio de una polémica política en Washington tras la publicación de un reportaje del New York Times que apuntaba a posibles negociaciones entre la administración de Donald Trump y La Habana.
Según ese informe, Estados Unidos habría planteado la salida del gobernante Miguel Díaz-Canel como condición para avanzar en el diálogo con Cuba.
Sin embargo, la reacción oficial fue inmediata y contundente.
El secretario de Estado, Marco Rubio, rechazó de plano esa versión y cuestionó la credibilidad de las fuentes utilizadas.
"La razón por la que tantos medios de comunicación estadounidenses siguen publicando noticias falsas como esta es porque continúan basándose en charlatanes y mentirosos que afirman estar bien informados", dijo.
En la misma línea, desde la Casa Blanca se reforzó el mensaje de desmentido.
El director de Comunicaciones, Steven Cheung, defendió la postura oficial y desacreditó el contenido del reportaje.
"Los únicos que conocen la situación en Cuba son el presidente Trump y Marco Rubio", afirmó, añadiendo que los periodistas se basaron en "fuentes desinformadas que no saben nada de lo que está pasando".
El artículo en cuestión sostenía que Washington estaría dispuesto a aceptar un cambio limitado en la cúpula del poder cubano, centrado en la salida de Díaz-Canel, sin exigir transformaciones estructurales más profundas. Esa posibilidad generó un intenso debate, especialmente entre la diáspora cubana y dentro de la Isla.
Uno de los puntos más controvertidos del informe era que no se contemplaban acciones contra la familia Castro, que es el núcleo real de poder en el país. Para muchos, ello implicaría un relevo meramente simbólico, sin alterar los mecanismos políticos y militares que sostienen el sistema.
De hecho, una parte importante de las reacciones coincidió en señalar que Díaz-Canel no representa el centro de decisión, sino una figura subordinada dentro de una estructura donde la influencia de Raúl Castro sigue siendo determinante.
Desde esta perspectiva, cualquier cambio que no afecte a ese núcleo sería percibido como superficial, incapaz de generar mejoras reales en la vida de los cubanos.
Las declaraciones de Bessent, en este contexto, introducen un matiz relevante: la idea de que el cambio podría no venir de una ruptura abrupta, sino de un desgaste progresivo del sistema, condicionado tanto por factores internos como por dinámicas internacionales.
Más allá de Cuba, el secretario del Tesoro también abordó otros escenarios globales.
Se refirió a Irán como un "horrible patrocinador del terrorismo global" y aseguró que su capacidad para proyectar poder se encuentra debilitada.
Asimismo, mostró optimismo respecto al conflicto entre Rusia y Ucrania, señalando que "en algún momento, lo de Rusia y Ucrania se resolverá. Creo que los precios del gas y la energía serán más bajos de lo que han sido en mucho tiempo".
En conjunto, sus declaraciones reflejan una visión estratégica en la que los cambios políticos no siempre son inmediatos, sino procesos largos, complejos y condicionados por múltiples factores.
En el caso de Cuba, esa "cámara lenta" a la que alude Bessent podría significar una transición incierta, en la que el verdadero alcance del cambio dependerá de si se transforma -o no- el núcleo de poder que ha gobernado la isla durante décadas.
Preguntas frecuentes sobre el posible cambio de régimen en Cuba y el papel de Estados Unidos
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¿Qué significa un "cambio de régimen a cámara lenta" en Cuba según Scott Bessent?
El "cambio de régimen a cámara lenta" alude a un proceso de transformación política gradual y prolongado en el tiempo en Cuba, influenciado tanto por factores internos como internacionales. El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, sugiere que, tras la salida de Maduro en Venezuela, podría haber un cambio similar en Cuba, no abrupto, sino progresivo.
¿Qué papel juega Estados Unidos en el posible cambio de régimen en Cuba?
Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump y con la participación activa del secretario de Estado Marco Rubio, ha estado presionando por cambios en la cúpula del poder en Cuba. El objetivo es la salida de Miguel Díaz-Canel como parte de un proceso de negociación, aunque sin exigir cambios estructurales inmediatos en el sistema cubano. Las conversaciones se están llevando a cabo con el entorno de Raúl Castro, omitiendo a Díaz-Canel, lo que indica que EE.UU. busca negociar directamente con el núcleo real del poder en la isla.
¿Cuál es la posición de Marco Rubio y Donald Trump respecto a las negociaciones con Cuba?
Marco Rubio y Donald Trump han adoptado una postura crítica y exigente respecto a Cuba, insistiendo en que cualquier avance en las relaciones dependerá de cambios reales en el país. Rubio desmiente reportes de negociaciones que no afecten a la familia Castro y enfatiza la necesidad de un cambio de régimen, criticando reformas económicas recientes como insuficientes. La administración Trump busca un cambio político significativo en la isla, aunque las negociaciones actuales parecen centrarse más en ajustes al liderazgo visible que en una transformación completa del sistema.
¿Cómo ha reaccionado el gobierno cubano a las declaraciones de Estados Unidos?
El gobierno cubano, representado por figuras como Miguel Díaz-Canel y el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío, ha negado la existencia de negociaciones formales en los términos planteados por Estados Unidos. Han rechazado cualquier diálogo que implique condiciones previas, calificando las versiones de manipulación por parte de Rubio y otros funcionarios. El régimen cubano insiste en que está dispuesto a conversar solo en pie de igualdad y ha desmentido rumores de cambios significativos en su estructura de poder.
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