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El régimen cubano revisó nuevamente esta semana la implementación de su “Programa Económico y Social del Gobierno para el año 2026” durante una sesión del Consejo de Estado marcada por la crisis energética, la escasez de combustibles y el deterioro económico del país.
En la reunión, encabezada por el presidente Miguel Díaz-Canel, el presidente del Consejo de Estado, Esteban Lazo y el primer ministro Manuel Marrero, las autoridades evaluaron los avances del referido plan gubernamental en un contexto que el periódico oficial del PCC, al compás de los eufemismos habituales de la dirigencia política cubana, califica como “desafiante”.
Según Marrero, el programa ha sido actualizado tras un proceso de consulta popular y ahora incluye 10 objetivos generales, 111 objetivos específicos, 505 acciones y 309 indicadores.
En la memoria popular permanecen, no obstante, otras tantas cifras similares, de planes, acuerdos, lineamientos, medidas, para actualizar, corregir errores, reordenar, y otra serie de verbos, dirigidos a la economía en general o sectores específicos de esta como el agrícola, sin que se hayan observado más resultados de estos que la profundización de la pobreza y la desigualdad en el país.
El énfasis oficial durante esta reunión estuvo en el desarrollo territorial, con la intención de impulsar la economía desde municipios y provincias mediante una red de actores locales y el uso de la ciencia y la innovación, otro de los eslóganes de la administración del presidente Díaz Canel desde que asumió su mandato en 2018.
En ese marco, el gobierno destacó la implementación de nuevas disposiciones normativas, entre ellas decretos orientados a la descentralización de competencias y la gestión estratégica del desarrollo local.
Durante la sesión también se aprobó el lanzamiento del movimiento “Mi Barrio por la Patria”, concebido como una iniciativa de movilización comunitaria para apoyar las prioridades del Estado en ámbitos como seguridad, participación y producción a nivel local. Las autoridades subrayaron su importancia para sostener los objetivos del programa económico en el actual escenario.
No es de extrañar que la labor de “Mi Barrio…” se sintonice, como ha sido costumbre en el régimen cubano, con la vigilancia, el control y la represión barrial de opiniones, iniciativas y cualquier expresión de disenso en contra de las políticas gubernamentales. Los históricos Comités de Defensa de la Revolución (CDR) llevan décadas dando pruebas al respecto.
Este nuevo impulso reformista ocurre en un contexto de fuerte deterioro económico. Proyecciones citadas por el economista cubano Mauricio de Miranda Parrondo estiman que el producto interno bruto podría contraerse un 7,2 % en 2026, tras una caída del 5 % en 2025, lo que acumularía una contracción del 23 % desde 2019.
De Miranda ha advertido que las reformas económicas promovidas por el gobierno carecen de viabilidad sin transformaciones políticas previas, y ha señalado que el modelo actual podría derivar en una concentración de recursos en élites vinculadas al poder. Asimismo, cuestionó medidas recientes por mantener altos niveles de discrecionalidad estatal y alertó sobre riesgos de corrupción.
Cuba figura como la economía menos libre de América y una de las peor clasificadas a nivel mundial, según el Índice de Libertad Económica 2026, que señala graves debilidades institucionales, restricciones a la inversión y un control estatal dominante sobre la actividad productiva.
A nivel interno, incluso voces alineadas al sistema han reconocido obstáculos en la ejecución de las políticas. El diputado Carlos Miguel Pérez Reyes advirtió recientemente que el principal problema no es el diseño de reformas, sino su implementación, afectada por déficits de personal, debilidad institucional y la persistente crisis energética.
En este escenario, el gobierno insiste en avanzar, chequear y contrachequear su programa económico, que, esta vez sí, promete sacar la economía de su foso. La paupérrima realidad nacional continuamente lo desmiente.
Preguntas frecuentes sobre el Programa Económico de Cuba y su Impacto
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¿Cuál es el objetivo del Programa Económico y Social del Gobierno de Cuba para 2026?
El objetivo del Programa Económico y Social del Gobierno de Cuba para 2026 es corregir distorsiones y reimpulsar la economía en un contexto marcado por una severa crisis energética y económica. El plan incluye 10 objetivos generales y múltiples acciones y metas específicas, según autoridades cubanas.
¿Qué medidas incluye el programa para enfrentar la crisis energética en Cuba?
El programa incluye directivas para enfrentar el desabastecimiento de combustibles, con el objetivo de garantizar la vitalidad del país y minimizar las afectaciones a la población. Sin embargo, se reconoce que habrá actividades que deberán detenerse o posponerse debido a la escasez de recursos.
¿Qué es el movimiento “Mi Barrio por la Patria” y cuál es su propósito?
“Mi Barrio por la Patria” es una iniciativa de movilización comunitaria aprobada como parte del programa económico. Busca promover acciones en comunidades mediante la participación de organizaciones políticas, de masas, administraciones locales y la población, en ámbitos como seguridad, participación y producción.
¿Cómo afecta la crisis económica actual a la vida diaria de los cubanos?
La crisis económica en Cuba ha llevado a un deterioro en las condiciones de vida, con apagones prolongados, escasez de alimentos y servicios básicos, inflación alta y un mercado laboral afectado. La situación ha generado un ambiente de incertidumbre y desafíos constantes para la población.
¿Qué críticas se hacen al Programa Económico del Gobierno cubano?
El programa ha sido criticado por carecer de viabilidad sin transformaciones políticas previas, y se señala que podría resultar en una concentración de recursos en élites vinculadas al poder. Además, se cuestiona la falta de transparencia y la ausencia de resultados concretos que mejoren la vida cotidiana de los cubanos.
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