El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel encabezó en La Habana un encuentro con activistas y simpatizantes extranjeros que viajaron a la Isla para respaldar al régimen, en medio de una de las crisis más profundas que atraviesa el país en décadas.
La cita tuvo lugar en el Palacio de las Convenciones, donde unas 650 personas procedentes de 33 países participaron en el llamado Convoy Nuestra América a Cuba.
El evento estuvo marcado por discursos de apoyo al sistema político cubano y por reiteradas críticas al embargo estadounidense, narrativa que el gobierno insiste en colocar como eje central de la situación nacional.
Durante su intervención, Díaz-Canel agradeció la presencia de los visitantes y calificó su llegada como un gesto de valentía: "Sabemos lo que significa venir a Cuba", afirmó.
El mandatario insistió en que el apoyo internacional refuerza la legitimidad del sistema y afirmó que este tipo de iniciativas aportan una "energía espiritual" en momentos complejos.
También defendió la idea de que la causa cubana trasciende sus fronteras: "Lo que estamos discutiendo no es solo la causa de Cuba, sino también la causa de todos los pueblos del mundo".
En su discurso, el gobernante volvió a recurrir a la retórica habitual del poder en la Isla, presentando a Cuba como un país solidario y víctima de campañas externas. "Esta revolución va a continuar venciendo", aseguró, mientras reiteraba que el país no representa una amenaza, sino un ejemplo.
Sin embargo, fue hacia el final de su intervención cuando lanzó una de las frases más llamativas del encuentro: "Estamos en tiempos difíciles, pero también en tiempos de definiciones, y aquí hay un pueblo que prefiere morir de pie que arrodillados". Una afirmación que contrasta fuertemente con la realidad cotidiana que enfrentan millones de cubanos.
Porque mientras el discurso oficial habla de resistencia y dignidad, el país vive una situación marcada por apagones que superan las 20 horas diarias en muchas regiones, escasez crónica de alimentos, precios desbordados por la inflación y salarios que han perdido completamente su poder adquisitivo. A ello se suman hospitales sin recursos, falta de medicamentos y un deterioro generalizado de las condiciones de vida.
En ese contexto, la retórica de sacrificio que promueve la cúpula del poder resulta especialmente cuestionada.
Quienes dirigen el país no experimentan las mismas carencias que la población, lo que hace que llamados a "resistir" o incluso a "morir de pie" suenen desconectados de la realidad de quienes deben sobrevivir día a día con lo mínimo.
La actividad de este tipo de delegaciones también generan críticas crecientes.
Muchos cuestionan que activistas extranjeros, que viven en sociedades abiertas y con economías funcionales, viajen a Cuba a respaldar un sistema que mantiene restringidas libertades básicas. Para los cubanos, ese apoyo externo ignora -o decide no ver- la precariedad real en la que vive la población.
Mientras tanto, el régimen continúa atribuyendo la crisis casi exclusivamente a factores externos, evitando asumir responsabilidades por décadas de decisiones económicas fallidas, ineficiencia estructural y falta de reformas profundas.
En ese discurso, Estados Unidos y figuras como Donald Trump siguen siendo señalados como los principales culpables.
Díaz-Canel, por su parte, reiteró que Cuba está dispuesta a dialogar con Washington, pero sin renunciar a los principios del sistema: "Seguimos siendo de Patria o Muerte, y venceremos", concluyó.
El contraste entre ese mensaje y la vida cotidiana en la Isla sigue marcando una brecha cada vez más evidente entre el discurso oficial y la realidad de un país que enfrenta un deterioro sostenido en prácticamente todos los ámbitos.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis en Cuba y el Discurso de Díaz-Canel
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¿Cuál fue el propósito del encuentro de Díaz-Canel con activistas extranjeros en La Habana?
El propósito del encuentro fue obtener respaldo internacional al régimen cubano en medio de la profunda crisis que atraviesa el país. Díaz-Canel destacó la valentía de los activistas por su apoyo y describió la visita como un gesto de solidaridad y respaldo político a la Revolución, mientras se reiteraban críticas al embargo estadounidense.
¿Qué significa la frase de Díaz-Canel: "hay un pueblo que prefiere morir de pie que arrodillados"?
La frase busca resaltar una postura de resistencia y dignidad del pueblo cubano frente a las adversidades, según el discurso oficial. Sin embargo, contrasta con la realidad de escasez, apagones y deterioro de las condiciones de vida que enfrenta la población, lo que ha generado críticas sobre la desconexión del gobierno con la realidad diaria de los cubanos.
¿Cómo perciben los cubanos el llamado a la resistencia de Díaz-Canel?
El llamado a la resistencia de Díaz-Canel ha sido recibido con críticas y rechazo por parte de los cubanos, quienes consideran que el discurso es repetitivo y desconectado de sus necesidades inmediatas. La población enfrenta apagones, escasez de alimentos y medicinas, y muchos expresan que "esto ya no tiene arreglo", reflejando un sentimiento de desesperanza y agotamiento.
¿Qué críticas enfrenta el apoyo de activistas extranjeros al régimen cubano?
El apoyo de activistas extranjeros al régimen cubano es visto como desconectado de la realidad que vive la población de la isla. Muchas críticas se centran en que estos visitantes, provenientes de sociedades con libertades y economías funcionales, ignoran las restricciones y precariedades que sufren los cubanos a diario, lo que genera malestar y descontento entre la población local.
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