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Un niño migrante de dos años llamado Kaleth fue liberado este jueves del Centro de Detención Familiar del Sur de Texas, en Dilley, junto a su madre Joani, después de 12 días bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Según el congresista demócrata Joaquín Castro, representante por Texas, el menor presentó fiebre, vómitos y se negó a comer alimentos sólidos durante aproximadamente 12 días de detención en el centro, operado por la empresa privada CoreCivic bajo contrato con ICE.
El personal del centro atribuyó los problemas de salud de Kaleth a causas "psicológicas" y negó atención médica adecuada pese a las reiteradas solicitudes de la madre.
Castro también denunció que la comida suministrada en el centro contenía moho y gusanos, lo que agravaba aún más la situación del menor.
"Un niño vulnerable en la prisión móvil de Dilley estaba sufriendo y el ICE negó su realidad y sus necesidades", escribió el legislador en X.
Castro, quien lideró la presión pública desde el 31 de marzo, afirmó que madre e hijo califican para asilo y que fueron detenidos injustamente.
La abogada Elora Mukherjee intervino para acelerar la liberación, argumentando que el proceso migratorio de la familia era válido.
Tras salir del centro, Kaleth fue trasladado a un hospital en la costa oeste de Estados Unidos para recibir atención médica especializada.
El caso se enmarca en un patrón de denuncias recurrentes contra el centro de Dilley, que alberga un promedio de 170 menores por día.
Un informe conjunto de Human Rights First y RAICES, publicado el 1 de abril, documentó abusos estructurales en la instalación: atención médica deficiente, alimentos en mal estado, condiciones insalubres y detenciones que superan el límite de 20 días establecido por el Acuerdo Flores, incluyendo el caso de una familia egipcia retenida más de nueve meses.
Antes del caso de Kaleth, el centro ya había protagonizado otro episodio de alto perfil: el niño ecuatoriano Liam Conejo Ramos, de cinco años, fue detenido junto a su padre en Minnesota y trasladado a Dilley, hasta que un juez federal ordenó su liberación el 1 de febrero de 2026.
El propio congresista Castro acompañó personalmente aquella liberación y describió al niño como alguien que se encontraba "en mucho mejor estado".
También en ese período, una madre colombiana, María Alejandra Montoya, y su hija de nueve años cumplieron 128 días de detención en el centro, describiendo condiciones "inhumanas" con celdas como "cajas con ventanas".
El Departamento de Seguridad Nacional y CoreCivic niegan las acusaciones y sostienen que el centro ofrece atención médica las 24 horas y cumple todos los estándares federales.
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