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La crisis energética que atraviesa Cuba ha comenzado a tener un impacto directo en la distribución de ayuda humanitaria, hasta el punto de impedir que millones de dólares en suministros esenciales lleguen a la población.
Así lo ha advertido la Organización de Naciones Unidas (ONU), que describe un escenario cada vez más crítico en la isla, donde la escasez de combustible está paralizando incluso la asistencia internacional.
El coordinador residente de la ONU en Cuba, Francisco Pichón, alertó que “unos 170 contenedores de productos humanitarios esenciales que ya han llegado a Cuba, lo que supone unos 6.3 millones de dólares, no están llegando a los beneficiarios debido a la escasez de combustible”.
La situación, explicó, no responde a la falta de recursos, sino a la imposibilidad logística de distribuirlos en un país que lleva meses sin suministro energético suficiente.
Ante este bloqueo, la ONU se ha visto obligada a explorar alternativas poco habituales.
“Estamos barajando todas las opciones, incluida la colaboración con el sector no estatal o el sector privado en Cuba”, señaló Pichón, al tiempo que confirmó que existen “conversaciones en curso” con representantes de EE.UU. para intentar facilitar la entrada de combustible que permita ejecutar el plan humanitario.
Una crisis “sistémica y cada vez mayor”
Más allá de la paralización de la ayuda, Naciones Unidas advierte de un deterioro generalizado de las condiciones de vida en Cuba.
En un comunicado reciente, el organismo describió cómo la crisis energética está afectando prácticamente todos los ámbitos cotidianos.
“La crisis energética está teniendo un impacto humanitario sistémico y cada vez mayor, que afecta a todos los aspectos de la vida cotidiana en Cuba: la salud, el agua y el saneamiento, los sistemas alimentarios, la educación, el transporte y las telecomunicaciones”, afirmó Pichón.
El funcionario subrayó además que el país “lleva más de tres meses sin combustible suficiente”, lo que ha agravado progresivamente la situación.
Aunque recientemente se han recibido suministros limitados -incluido un cargamento de petróleo procedente de Rusia- estos apenas alcanzan para cubrir necesidades básicas durante unos días.
Aun así, el propio representante de la ONU insistió en que “las necesidades humanitarias en el país siguen siendo muy acuciantes y persistentes”, y advirtió que “las consecuencias humanitarias, como es de esperar, siguen agravándose cada día”.
Un plan ampliado, pero sin financiación suficiente
Frente a este escenario, Naciones Unidas ha revisado su plan de acción en Cuba, ampliando su alcance. La nueva estrategia pretende asistir a unos dos millones de personas en 63 municipios de ocho provincias, el doble de lo previsto inicialmente.
El acceso a la energía se ha convertido en el eje central de la respuesta humanitaria. Entre las soluciones planteadas figuran sistemas de riego con energía solar, instalación de paneles solares en hospitales y escuelas, y refuerzo de infraestructuras de agua mediante fuentes renovables.
Sin embargo, la ejecución de estas medidas enfrenta un obstáculo clave: la falta de financiación.
Según la ONU, se necesitan 94 millones de dólares para implementar el plan, pero el déficit actual ronda los 60 millones.
Mientras tanto, en el día a día, la población cubana intenta adaptarse como puede.
Desde el uso de carbón vegetal como alternativa improvisada al combustible hasta soluciones domésticas para enfrentar los apagones, los ciudadanos buscan sobrevivir en medio de una crisis que, según la propia ONU, no deja de profundizarse.
Hospitales colapsados, niños sin vacunas y clases reducidas
Los datos ofrecidos por la ONU dibujan un panorama especialmente preocupante en sectores vulnerables.
Más de 96.000 cirugías han sido aplazadas en el país, entre ellas las de unos 11.000 niños.
A esto se suma la situación de 32.000 mujeres embarazadas en riesgo debido a la inestabilidad en los servicios prenatales, y cerca de 3.000 menores con retrasos en su calendario de vacunación.
El impacto también alcanza al sistema educativo.
Casi medio millón de niños y adolescentes se ven obligados a asistir a jornadas reducidas de clases debido a los apagones y la falta de recursos básicos.
En paralelo, alrededor de un millón de personas dependen actualmente del suministro de agua mediante camiones cisterna, como consecuencia de los fallos en los sistemas de bombeo eléctrico.
La población de mayor edad, especialmente numerosa en Cuba, figura entre las más afectadas.
“Se trata de personas que dependen del buen funcionamiento de los sistemas y que necesitan que los médicos acudan a los centros de salud”, advirtió Pichón.
El combustible, en el centro del problema
El agravamiento de la crisis energética está directamente vinculado a la caída de los suministros de petróleo.
Según explicó la ONU, la situación se deterioró aún más después de que Washington bloqueara a finales de enero la entrada de envíos de crudo a la isla.
Pichón detalló que Cuba solo ha recibido recientemente un cargamento desde Rusia, estimado en unas 100,000 toneladas -equivalentes a unos 700.000 barriles- cantidad suficiente para apenas “12 o 13 días”.
Además, confirmó que no han llegado suministros desde Venezuela, mientras que otros países, como México, han intentado mediar para garantizar el acceso a petróleo con fines humanitarios.
En este contexto, la Casa Blanca ha optado por evaluar “caso a caso” la autorización de petroleros hacia Cuba, lo que añade incertidumbre a la ya precaria situación energética del país.
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