El secretario de Estado Marco Rubio descartó este martes con una sola frase las amenazas militares del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel: No pienso mucho en lo que tiene que decir, respondió ante la prensa en el Departamento de Estado en Washington.
La declaración se produjo durante una sesión de preguntas antes de su reunión bilateral con el canciller de Nueva Zelanda, Winston Peters, cuando un periodista le preguntó qué pensaba sobre las advertencias que Díaz-Canel había lanzado ese mismo día en una entrevista con la revista Newsweek.
En esa entrevista —la primera que el gobernante cubano concedía a un medio estadounidense desde 2023—, Díaz-Canel amenazó con una respuesta armada ante cualquier acción militar de Washington: "Siempre nos esforzaremos por evitar la guerra. Siempre trabajaremos por la paz. Pero si se produce una agresión militar, contraatacaremos, lucharemos, nos defenderemos".
El mandatario cubano invocó la doctrina de la guerra de todo el pueblo, que implica participación civil masiva, y advirtió que cualquier intervención causaría pérdidas incalculables e inmensas para ambas naciones.
Lo que añade una capa de ironía al intercambio es que, en esa misma entrevista con Newsweek, Díaz-Canel usó una frase casi idéntica a la de Rubio para referirse al presidente Donald Trump: "No pienso mucho en lo que él tiene que decir".
En cuestión de horas, el secretario de Estado le devolvió el mismo gesto de desdén verbal, cerrando el círculo con una simetría que no pasó desapercibida.
Las amenazas de Díaz-Canel se producen en el marco de una escalada sostenida de tensiones entre Washington y La Habana desde enero de 2026, cuando Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, declarando al régimen cubano amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad nacional e imponiendo aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Esa medida ha agravado la ya crítica situación energética cubana, con apagones de hasta veinte horas diarias, escasez de medicamentos y alza generalizada de precios.
En paralelo, Trump realizó una serie de declaraciones sobre Cuba en marzo: el 16 de ese mes dijo "tendré el honor de tomar Cuba"; el 27 afirmó Cuba es la siguiente, pero finjan que no lo dije; y el 30 predijo que el régimen "fracasará en poco tiempo". Sin embargo, el 13 de marzo había descartado explícitamente acciones militares directas.
En el plano diplomático, Rubio ha sostenido al menos media docena de reuniones con representantes cubanos, incluyendo a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, evitando los canales oficiales del Partido Comunista.
Trump confirmó el 17 de marzo que Cuba está hablando con Marco Rubio y anunció que harían "algo muy pronto". La condición central de Washington es la dimisión de Díaz-Canel, que este rechaza como "no negociable".
El propio Rubio fue contundente el 28 de marzo al señalar la posición de la administración: "Su sistema de gobierno tiene que cambiar".
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