El profesor de Historia y Estudios Religiosos de la Universidad de Yale, el cubano Carlos Eire, analizó este miércoles en una extensa entrevista en directo la situación de Cuba, las perspectivas de transición y el papel del exilio. A la pregunta de CiberCuba sobre la Isla está maldita por su afición a la brujería, se mostró en contra de esta teoría porque él defiende que "la maldición de Cuba es su propia historia de dependencia de otros países".
Al respecto, advirtió sobre ese patrón histórico que se repite: "Siempre hay un truco. Viene alguien a rescatar a la junta militar, a hacer inversiones en Cuba y no cambia nada". Señaló que cada vez que el régimen ha estado al borde del colapso, alguien acude al rescate: europeos, canadienses, venezolanos, chinos o rusos. Sobre Rusia, dijo que está demasiado comprometida en la guerra de Ucrania para confrontar a Estados Unidos, pero China podría involucrarse y convertir a Cuba en "otro Vietnam": economía avanzando pero con represión.
Eire, uno de los intelectuales cubanoamericanos más reconocidos internacionalmente y ganador del Premio Nacional del Libro de Estados Unidos en 2003, habló durante más de una hora con la periodista Tania Costa sobre el momento político actual, la esperanza en el cambio y su propia experiencia como uno de los 14.000 niños que formaron parte de la Operación Peter Pan.
Sobre la cúpula del poder en La Habana, el catedrático fue contundente: "Díaz-Canel representa lo peor de lo peor. Una persona sin carisma.Tiene carisma al revés, creo que en vez de carisma positivo tiene carisma negativo". En este sentido, añadió que tanto Díaz-Canel como el primer ministro Manuel Marrero son figuras decorativas, que operan detrás de un velo, mientras el poder real sigue en manos de la dinastía Castro, con Raúl como fuerza en la sombra.
En opinión de Eire, la situación actual de Cuba es peor a la del Período Especial: apagones prolongados, escasez de alimentos, ciudades donde la gente cocina con leña, y "lo único que funciona bien es la represión". En su opinión, "el retraso que hay en Cuba" es tan grande, que se puede hablar de una clara involución.
También calificó las liberaciones de presos anunciadas por el régimen como gestos cosméticos, en referencia a que entre los primeros 51 anunciados solo 27 eran presos políticos y ninguno de perfil destacado como Luis Manuel Otero Alcántara, Michael Osorbo o Saily Navarro. Y de los 2.010 presentados como un paso adelante, el Jueves Santo, de momento no hay noticias de que favorezca a disidentes.
Sobre las condiciones para una verdadera transformación, el académico fue categórico: "El cambio tiene que ser completo". Argumentó que sin un cambio total, no como el de Venezuela, los cubanos del exilio no regresarán masivamente a la isla. Estimó que de los más de tres millones de cubanos en el exterior, los que podrían volver serían principalmente los más jóvenes, y solo si el cambio es real y profundo.
Sobre la reconciliación nacional, Eire trazó una línea clara: "Hay que reconciliarse, pero tiene que haber justicia" y eso, reconoció, "eso es lo más complicado. Y nunca es fácil". Al hilo de estas declaraciones subrayó que el primer paso es reconocer las vidas radicalmente distintas que han tenido los cubanos del exilio y los de la Isla.
El catedrático valoró como un elemento "casi milagroso" que Marco Rubio, de origen cubano, ocupe el cargo de secretario de Estado en este momento histórico, muy a pesar de la imprevisibilidad del presidente Donald Trump. También rechazó la idea de que Cuba se convierta en el Estado 51 de Estados Unidos, abogando por la independencia con apoyo externo temporal durante la transición.
Sobre el papel de la Iglesia Católica, criticó duramente al cardenal Jaime Ortega, quien según Eire "abrazó al régimen y lo defendió constantemente", llegando a decir en Harvard que quienes criticaban a la revolución no debían tener voz en el futuro de Cuba. En cambio destacó al padre Alberto Reyes que sí hay que tener en cuenta.
Eire, que tiene 75 años y lleva 64 en el exilio, cerró la entrevista con una nota de esperanza moderada: "En el horizonte que tiene Cuba hoy mismo, aquí, abril 8 de este año, se puede ver un poco de luz. Y es posible que el poco de luz se convierta en un sol. Un día nuevo, no una noche eterna".
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