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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció esta semana que los precios de la gasolina no bajarán pronto y se mantendrán altos “durante un tiempo”, aunque evitó precisar cuánto podría prolongarse ese escenario.
Sus declaraciones contrastan con las previsiones de analistas del sector energético, que ya advierten de un periodo de precios elevados que podría extenderse durante todo 2026.
Las palabras del mandatario llegan en un momento en que expertos del sector coinciden cada vez más en un diagnóstico poco alentador: el combustible seguirá caro incluso si algunas de las tensiones geopolíticas actuales se alivian en el corto plazo.
“Probablemente veremos que esos precios elevados se mantienen durante más tiempo”, advirtió la semana pasada Rebecca Babin, operadora sénior de energía de CIBC Private Wealth, en declaraciones a Yahoo Finance.
Su previsión no es aislada. Otros analistas, como Patrick De Haan, de GasBuddy, estiman que, incluso en un escenario relativamente favorable —como la reapertura total del estrecho de Ormuz—, los precios de la gasolina se mantendrán entre 3,35 y 3,95 dólares por galón durante los meses de verano.
Un nuevo piso para los precios
Los datos actuales ya reflejan esa tendencia. Según la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), el precio promedio de la gasolina ronda los 4 dólares por galón, más de un dólar por encima de los niveles registrados antes del inicio del conflicto en Oriente Medio.
En algunos estados, la situación es aún más crítica. En California, por ejemplo, los conductores enfrentan precios superiores a los 6 dólares por galón, lo que ha intensificado el malestar social y la presión sobre los ingresos familiares.
Los expertos advierten que esta nueva realidad podría consolidar un “piso” más alto para los precios del combustible. Entre los factores que explican este fenómeno figuran los daños a infraestructuras petroleras en zonas de conflicto, la incertidumbre prolongada sobre el suministro global y la tendencia de algunos países a aumentar sus reservas estratégicas.
“Creo que el precio mínimo tenderá a ser más alto”, señaló Babin, al subrayar que cada vez más gobiernos están considerando acumular reservas de forma más agresiva como medida de protección.
Trump: entre el reconocimiento y la justificación
Durante semanas, Trump había restado importancia al impacto de la guerra en los precios energéticos. Sin embargo, en una reciente comparecencia ante la prensa en la Casa Blanca, adoptó un tono más realista.
“Tengo que ser honesto, la bolsa está en su punto más alto ahora mismo. Pensé que habría caído un 20 o 25 por ciento”, afirmó. “Pensaba que el petróleo subiría a unos 200 dólares el barril. Pero el precio es muy diferente a lo que todos imaginaban”.
Aun así, el presidente admitió que los consumidores sentirán el impacto en los surtidores. “¿Saben lo que consiguen con eso? Irán sin armas nucleares”, dijo, sugiriendo que el encarecimiento del combustible es un costo asumible dentro de la estrategia geopolítica de su administración.
Trump también aseguró que Estados Unidos mantiene el “control total” del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. Sin embargo, evitó precisar cuánto tiempo podría prolongarse esta situación o cuándo podrían normalizarse los mercados.
En paralelo, dejó claro que no tiene prisa por alcanzar un acuerdo de paz con Teherán, lo que añade incertidumbre sobre la evolución del conflicto y sus efectos en el suministro energético global.
“Cohetes y plumas”: por qué la gasolina baja más lento de lo que sube
Incluso si el precio del petróleo crudo comenzara a descender, los consumidores no verían un alivio inmediato en las gasolineras. Economistas explican este comportamiento a través de un fenómeno conocido como “cohetes y plumas”.
La expresión describe cómo los precios de la gasolina tienden a subir rápidamente cuando aumenta el costo del crudo —como un cohete—, pero descienden mucho más lentamente cuando el petróleo se abarata —como una pluma que cae.
El Banco de la Reserva Federal de San Luis ha identificado este patrón como un caso de “transmisión asimétrica”, vinculado a factores estructurales del mercado: los tiempos de compra de las refinerías, la gestión de inventarios y la necesidad de proteger márgenes de ganancia en contextos de alta incertidumbre.
En la práctica, esto significa que los conductores suelen ser los últimos en beneficiarse cuando las tensiones en el mercado petrolero se reducen.
El fenómeno no es nuevo. Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, los precios del petróleo y la gasolina se dispararon simultáneamente, pero la caída posterior del crudo tardó meses en reflejarse en los surtidores. La situación generó frustración en la administración de Joe Biden, que incluso llegó a presionar públicamente a las compañías energéticas para que redujeran los precios sin lograr resultados inmediatos.
Impacto directo en el bolsillo
El encarecimiento del combustible ya está teniendo efectos visibles en la vida cotidiana de los estadounidenses. Según una encuesta económica nacional de CNBC, cerca del 80% de los ciudadanos ha recortado sus gastos debido al aumento del precio de la gasolina.
El estudio, realizado a 1.000 personas, revela además que la mayoría espera que los precios se mantengan altos al menos durante los próximos seis meses.
Otros sondeos apuntan en la misma dirección. Dos tercios de los estadounidenses consideran que el precio de la gasolina representa un problema para sus hogares, y casi un tercio lo califica como un problema grave.
Este contexto también está teniendo repercusiones políticas. Una encuesta reciente de NBC News sitúa la aprobación de Trump en un 37%, con un 63% de desaprobación, en un escenario donde el costo del combustible se ha convertido en una de las principales preocupaciones económicas.
Tensiones dentro del propio gobierno
La incertidumbre sobre el futuro de los precios también se refleja en mensajes contradictorios dentro de la propia administración.
El secretario de Energía, Chris Wright, advirtió recientemente que la gasolina podría no bajar de los 3 dólares por galón hasta el próximo año o incluso más allá. Sin embargo, Trump rechazó de inmediato esa previsión, calificándola de “totalmente equivocada”.
Las discrepancias evidencian la dificultad de anticipar la evolución del mercado en un contexto marcado por factores impredecibles, como el desarrollo del conflicto con Irán, las decisiones de la OPEP y la respuesta de los mercados financieros.
Un escenario de presión prolongada
Para los analistas, la conclusión es clara: incluso si se producen avances diplomáticos o se estabiliza el suministro, los precios de la gasolina no volverán rápidamente a los niveles previos a la crisis.
La combinación de tensiones geopolíticas, cambios en las estrategias energéticas globales y dinámicas estructurales del mercado apunta a un periodo prolongado de precios elevados.
En ese escenario, los consumidores estadounidenses deberán seguir ajustando sus presupuestos, mientras el costo del combustible continúa siendo un factor clave tanto en la economía doméstica como en el debate político nacional.
Preguntas frecuentes sobre el aumento del precio de la gasolina en Estados Unidos
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué ha aumentado tanto el precio de la gasolina en Estados Unidos?
El aumento del precio de la gasolina en Estados Unidos se debe principalmente al conflicto militar con Irán, que ha bloqueado parcialmente el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte de petróleo a nivel mundial. Este bloqueo ha generado interrupciones en la cadena de suministro y un aumento en el costo del crudo, lo que repercute directamente en el precio de la gasolina en las estaciones de servicio.
¿Cuánto tiempo se mantendrán altos los precios de la gasolina?
Según declaraciones del presidente Donald Trump y varios analistas del sector energético, los precios de la gasolina podrían permanecer altos durante todo el año 2026. Factores como la duración del conflicto con Irán y la evolución de las tensiones geopolíticas influirán en la estabilidad de los precios. Aunque algunos expertos esperan una disminución gradual, no se anticipa un retorno rápido a los precios previos al conflicto.
¿Qué está haciendo el gobierno para aliviar el aumento del precio de la gasolina?
El gobierno de Estados Unidos ha implementado varias medidas para intentar contener el precio de la gasolina, como la liberación de reservas estratégicas de petróleo y la flexibilización temporal de sanciones energéticas para aumentar el suministro. Sin embargo, estas acciones son consideradas como alivios temporales y el impacto real sobre los precios aún es incierto debido a la complejidad del conflicto geopolítico en curso.
¿Cómo afecta el aumento del precio de la gasolina a la economía estadounidense?
El encarecimiento de la gasolina tiene un impacto directo en el costo de vida de los estadounidenses. Muchos hogares están recortando gastos en otras áreas para poder cubrir el aumento del combustible, lo que puede ralentizar el crecimiento económico. Además, el incremento del precio del diésel eleva los costos de transporte, afectando la cadena de suministro y los precios de bienes y servicios en general.
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