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El Pentágono sugirió en un correo interno filtrado que la administración Trump podría revisar el apoyo diplomático de Estados Unidos a la soberanía británica sobre las Islas Malvinas como represalia por la falta de respaldo del Reino Unido en la guerra contra Irán.
El documento confidencial, reportado inicialmente por Reuters a través de un funcionario anónimo estadounidense, lista opciones para presionar a aliados de la OTAN que no han proporcionado acceso a bases, derechos de sobrevuelo ni apoyo militar en el conflicto con Irán.
Entre esas opciones figura reconsiderar la posición de Washington sobre lo que el memo describe como "posesiones imperiales europeas", con las Malvinas mencionadas de forma explícita.
El portavoz del Pentágono, Kingsley Wilson, indicó que se proporcionarán "opciones creíbles" a Trump para que los aliados de la OTAN "hagan su parte".
El primer ministro británico Keir Starmer respondió con dureza, rechazando la amenaza y reafirmando la soberanía indiscutible del Reino Unido sobre las islas.
Downing Street recordó que su postura —basada en el derecho a la autodeterminación de los isleños— ha sido transmitida de forma "clara y consistente" a todas las administraciones estadounidenses sucesivas.
El exalmirante Lord West, veterano de la Guerra de las Malvinas de 1982, calificó la amenaza de "insulto" a los isleños, aunque minimizó su impacto real al señalar que el reconocimiento de EE. UU. no afecta el derecho internacional ni la seguridad de las islas.
La oposición conservadora, por su parte, acusó a Starmer de mostrar "debilidad" que invita a ser explotada tanto por aliados como por adversarios.
La tensión entre Washington y Londres se agudizó desde el inicio de la Operación Furia Épica el 28 de febrero de 2026, cuando EE. UU. e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán que resultó en la muerte del ayatolá Alí Jamenei y la destrucción de instalaciones nucleares en Natanz, Isfahán y Fordow.
Starmer rechazó en un primer momento el uso de bases británicas para ataques ofensivos y el 1 de marzo concedió solo un permiso limitado para operaciones defensivas, negándose a respaldar lo que describió como un "cambio de régimen desde el aire".
Trump respondió calificando al primer ministro de cobarde y "no Winston Churchill", y ha amenazado con revisar el compromiso de EE. UU. con la OTAN, a la que llamó "tigre de papel".
El escenario beneficia potencialmente a Javier Milei, presidente de Argentina y aliado cercano de Trump, dado el histórico reclamo argentino sobre las islas que data de 1833.
En el referéndum de 2013, el 99,8% de los isleños votó por permanecer bajo soberanía británica, con solo tres votos en contra, un resultado que Londres invoca como argumento central de su posición.
Este viernes, Starmer viajaba a París para una cumbre con el presidente Emmanuel Macron sobre la crisis iraní, en medio de la escalada diplomática más grave entre Washington y Londres en décadas.
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