Un video publicado este domingo en Instagram por Humberto Miranda se ha convertido en uno de esos momentos que resumen décadas de historia cubana en menos de un minuto: a bordo de un bote en Miami, su hija le pregunta por qué a los cubanos les encanta tanto navegar, y la respuesta del padre se convierte en una lección de libertad que ha emocionado a miles.
En el video de 54 segundos grabado en Miami, Miranda le explica a su hija algo que para muchos cubanos del exilio resulta obvio, pero que las nuevas generaciones nacidas o criadas en Estados Unidos desconocen: en Cuba, montarse en un bote era un acto prohibido y peligroso.
«Nosotros en Cuba teníamos prohibido montarnos en bote. Nosotros no podíamos montarnos en bote. Porque el que se montaba en bote se iba para la yuma. Se iba para el norte», explica Miranda frente a la cámara, con el agua de Miami de fondo.
La prohibición que describe no es una exageración. Desde la Revolución de 1959, el régimen cubano ha controlado estrictamente el acceso a embarcaciones privadas como mecanismo para evitar fugas masivas por mar.
El Decreto-Ley 194 establece que las embarcaciones consideradas «ilegales» no pueden alejarse de las playas más de media milla náutica y son decomisadas. La salida ilegal por mar conlleva penas de hasta tres años de prisión, o más por reincidencia, según el Código Penal cubano.
Ese contexto de represión es el que convierte el paseo en bote en algo mucho más profundo que un simple pasatiempo. Como le dice Miranda a su hija: «Eso es libertad. Parecerá libertad económica, parecerá una tontería lo que te estoy diciendo, pero nunca permitas que nadie, pero nadie, diga que no puedes comprar un bote».
El Estrecho de Florida —unos 150 kilómetros entre La Habana y Cayo Hueso— se convirtió durante décadas en la ruta de escape más peligrosa del hemisferio. Se estima que más de 20,000 cubanos han muerto intentando cruzar esas aguas.
Miranda cierra su explicación con una frase dirigida tanto a su hija como a todos los cubanos de la diáspora: «Por eso estamos en un país de libertad, por eso te traje a un país de libertad. Es importante enseñarle a los chamacos dónde estamos viviendo».
Preguntas frecuentes sobre la relación de los cubanos en Miami con los botes y la búsqueda de libertad
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué a los cubanos en Miami les gusta tanto navegar en bote?
Para muchos cubanos en Miami, navegar en bote representa mucho más que un simple pasatiempo. Es un símbolo de libertad, ya que en Cuba este acto estaba prohibido debido a las estrictas regulaciones del régimen cubano para evitar fugas masivas por mar. Este contexto histórico de represión convierte el paseo en bote en una afirmación de libertad y memoria histórica.
¿Qué riesgos enfrentaban los cubanos que intentaban salir de la isla en bote?
Saliendo en bote de Cuba se enfrentaban a riesgos significativos, incluyendo la posibilidad de ser arrestados y encarcelados por el régimen cubano, que imponía penas de hasta tres años de prisión por salida ilegal por mar. Además, el peligro físico era considerable debido a las condiciones precarias de las embarcaciones y las difíciles condiciones del mar.
¿Cómo ha afectado históricamente el control del régimen cubano sobre las embarcaciones privadas?
Desde la Revolución de 1959, el régimen cubano ha mantenido un control estricto sobre las embarcaciones privadas para evitar fugas masivas. El Decreto-Ley 194 prohíbe que las embarcaciones consideradas "ilegales" se alejen de las playas más de media milla náutica, y las embarcaciones son decomisadas si se incumple esta regulación.
¿Qué simboliza para los cubanos de Miami tener un bote propio?
Para los cubanos residentes en Miami, tener un bote propio simboliza la libertad y la posibilidad de elección, algo que fue negado durante mucho tiempo en Cuba. Es un recordatorio constante de las libertades alcanzadas fuera de la isla y de las restricciones sufridas allí.
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