El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este martes que tanto Israel como Líbano buscan la paz entre sí y que ambos países son víctimas de Hezbolá, en declaraciones publicadas por el Departamento de Estado en su cuenta oficial en X.
«Tanto los libaneses como los israelíes buscan la paz. Ambos son víctimas de Hezbolá», afirmó Rubio en una entrevista con Fox News, subrayando que el conflicto es «único» porque «Líbano e Israel no están en guerra» entre sí.
El secretario de Estado precisó que «el problema de Israel es con Hezbolá» y que «desafortunadamente, Hezbolá está dentro de Líbano realizando ataques contra Israel», dejando claro que el Estado libanés no es el adversario sino otra víctima de la organización armada.
Rubio también descartó que Israel tenga pretensiones territoriales en el país vecino, señalando que Tel Aviv no busca mantener una zona tampón en Líbano de forma indefinida.
Estas declaraciones llegan en medio de un proceso diplomático sin precedentes que el propio Rubio ha liderado desde mediados de abril. El 14 de ese mes, Rubio presidió las primeras negociaciones directas entre Israel y Líbano en más de 30 años, con la embajadora libanesa Nada Moawad y el embajador israelí Yechiel Leiter como protagonistas en Washington.
El presidente Donald Trump anunció el 16 de abril un alto el fuego histórico de diez días entre ambos países, negociado directamente con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el presidente libanés Joseph Aoun. Al día siguiente, Trump prohibió explícitamente a Israel bombardear Líbano con un contundente «¡Ya basta!».
El pasado miércoles, Estados Unidos extendió el alto el fuego por tres semanas adicionales, hasta mediados de mayo, tras una segunda ronda de negociaciones en Washington. Rubio se mostró entonces optimista y afirmó que «en las próximas semanas se estará más cerca del tipo de paz permanente que el pueblo de Israel y el Líbano merecen».
El principal obstáculo sigue siendo Hezbolá. El pasado lunes, su líder Naim Qassem rechazó categóricamente las negociaciones directas, declarando que «no nos conciernen en lo más mínimo» y reafirmando que «nuestras armas protegen la existencia del Líbano» y que no las abandonará. Qassem calificó las conversaciones de «grave pecado» y «humillación» para el Estado libanés.
El presidente Aoun repudió de inmediato esas declaraciones. Pese al alto el fuego vigente, Israel realizó este martes ataques contra supuestas instalaciones de Hezbolá en territorio libanés, y desde la entrada en vigor de la tregua el 17 de abril se han registrado al menos 36 muertes en Líbano.
El conflicto que originó estas negociaciones estalló el 2 de marzo de 2026, cuando Hezbolá disparó proyectiles contra Israel en solidaridad con Irán, dejando un saldo de más de 2,290 muertos en Líbano, 23 en Israel y más de un millón de desplazados. La ONU tiene previsto presentar recomendaciones al Consejo de Seguridad sobre el proceso de paz en junio de 2026.
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