El secretario de Estado Marco Rubio advirtió este lunes que Cuba representa una amenaza de seguridad nacional cualitativamente distinta a cualquier conflicto en Oriente Medio o Asia, precisamente por su cercanía geográfica a territorio estadounidense, en una entrevista concedida a Fox News grabada el domingo en el Departamento de Estado.
«Cuba es diferente a cualquier cosa en Oriente Medio o algo que ocurra en Asia. Está literalmente a 90 millas de Key West, a poco más de cien millas de Mar-a-Lago. Está muy cerca, y eso importa porque está dentro de nuestro hemisferio. Es lo más cerca que se puede estar. Por eso nos importa; por eso es importante», afirmó Rubio al periodista Trey Yingst.
El jefe de la diplomacia estadounidense definió Cuba como dos cosas simultáneas: un estado fallido sin economía real, donde su pueblo «vive en una miseria terrible y tampoco tiene libertades políticas», y una nación anfitriona de adversarios estratégicos.
«Los chinos, los rusos y otros usan rutinariamente Cuba para sus propósitos a 90 millas de nuestras costas», señaló.
Esta preocupación geopolítica tiene sustento concreto. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales ha identificado al menos 12 instalaciones chinas de inteligencia de señales en Cuba —en Bejucal, El Salao, Calabazar y El Wajay—, con expansiones confirmadas en 2024 y 2025. El sitio de El Salao, en Santiago de Cuba, se encuentra a apenas 70 millas de la Base Naval de Guantánamo.
En febrero de 2026, aviones espía RC-135V Rivet Joint de la Fuerza Aérea sobrevolaron toda la costa cubana para monitorear esos sistemas de vigilancia extranjeros instalados en la isla.
Rubio fue categórico al describir los únicos dos escenarios posibles para Cuba: el colapso total o la mejora mediante reformas económicas serias.
Sobre el primero, advirtió que «un colapso humanitario a 90 millas de nuestras costas de un país de 11 o 12 millones de personas no es algo bueno para Estados Unidos».
Sobre el segundo, cerró la puerta al régimen actual: las reformas económicas son imposibles con los gobernantes actuales, a quienes calificó de «económicamente incompetentes» y acusó de preocuparse únicamente por el control.
«Han extendido la alfombra de bienvenida a los adversarios de EE.UU. para operar en territorio cubano contra los intereses nacionales con impunidad», dijo Rubio, antes de lanzar una advertencia directa a La Habana.
«No vamos a permitir que ningún aparato militar, de inteligencia o de seguridad extranjero opere con impunidad a 90 millas de las costas de EE.UU. Eso no va a ocurrir bajo el presidente Trump», avisó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Las declaraciones se enmarcan en una política de presión máxima que la administración Trump intensificó desde enero.
El 29 de enero de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva declarando a Cuba amenaza para la seguridad nacional e imponiendo aranceles a países que le suministren petróleo. Hasta marzo, la administración había acumulado más de 240 sanciones contra la isla.
A finales de marzo, Rubio expresó su esperanza de que Cuba caiga pronto y anticipó novedades próximas en la política de Washington. En otras declaraciones fue igualmente directo: «hay que cambiar a las personas que están al mando», afirmó, vinculando las reformas económicas al cambio de sistema político.
El telón de fondo económico respalda el diagnóstico: el PIB cubano cayó más de 11% entre 2019 y 2024, la población se redujo de 11 a 8,5 millones de habitantes entre 2022 y 2024 por el éxodo masivo, y Prisoners Defenders reportó un récord histórico de 1,250 presos políticos a finales de marzo de 2026.
«La razón por la que la economía de Cuba ha estado colapsando durante mucho tiempo es porque el marxismo en general no funciona, y realmente no funciona cuando las personas que intentan practicarlo también resultan ser incompetentes y no saben nada de economía. Solo les importa el control», concluyó Rubio.
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