La Policía Nacional de Ecuador detuvo a dos personas en la madrugada del pasado domingo en el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre de Quito cuando intentaban transportar dos kilogramos de clorhidrato de cocaína con destino a La Habana.
La droga estaba camuflada dentro de cajas de productos para el cuidado del cabello -tintes y otros artículos capilares- distribuidas en dos maletas., según informó la institución en un comunicado oficial sobre el operativo antidrogas.
Los dos kilogramos incautados equivalen a 21,023 dosis y tienen un valor estimado de 4,783 dólares en el mercado local ecuatoriano.
Sin embargo, su precio en el exterior asciende a más de 84,000 dólares, lo que evidencia el margen de ganancia que mueve estas redes hacia el Caribe.
El operativo fue denominado «Cubana 1» y «Cubano 2», y fue posible gracias a la alerta del can especializado «Bamby», perteneciente a las unidades antidrogas del aeropuerto. Las pruebas químicas confirmaron la naturaleza de la sustancia.
Los dos detenidos, descritos como pasajeros extranjeros, fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales ecuatorianas. No se han revelado sus identidades completas.
Este operativo no es un hecho aislado. En noviembre de 2025, las autoridades ecuatorianas interceptaron en el mismo aeropuerto de Quito una encomienda con 17,600 dosis de cocaína camufladas en envases de chocolate en polvo, también con destino a La Habana, valoradas en 52,800 dólares en Cuba.
En julio de 2025, un ciudadano cubano fue arrestado en el Mariscal Sucre con 1.26 kg de cocaína escondida en latas de sardinas, igualmente con destino a Cuba.
En diciembre de 2024, se decomisaron 964 gramos camuflados como suplementos naturales en cápsulas desde Guayaquil hacia La Habana.
En febrero de 2025, la operación «Sirio XV» desmanteló una red en Quito con la participación de un cubano arrestado junto a un ecuatoriano y un venezolano, incautando 74.3 kilogramos de pasta base de cocaína.
El patrón que emerge de estos casos apunta a una expansión del narcotráfico hacia Cuba como destino emergente, impulsada en parte por el creciente consumo interno en la isla.
Las autoridades cubanas han reconocido oficialmente el aumento del consumo de drogas sintéticas entre jóvenes, especialmente el llamado «químico» —un cannabinoide sintético—, con al menos 40 variantes en circulación en Cuba y una edad de inicio de consumo de entre 13 y 14 años.
La crisis económica que padece la isla bajo 67 años de dictadura comunista también empuja a algunos ciudadanos a involucrarse en estas redes, ya sea como mulas o como coordinadores de envíos, según el patrón documentado en los casos anteriores.
El régimen ha declarado una política de «tolerancia cero» y creado el Observatorio Nacional de Drogas, aunque la efectividad de estas medidas es cuestionada ante la evidencia creciente de tráfico hacia y dentro de la isla.
El coronel Yvey Daniel Carballo Pérez, jefe del Estado Mayor de la Dirección de Tropas Guardafronteras de Cuba, afirmó en diciembre de 2025 que «Cuba no es ruta habitual del narcotráfico, aunque enfrenta intentos de penetración principalmente por vía marítima y aérea».
Ecuador, por su parte, decomisó 214.53 toneladas de droga en 2025, afectando económicamente a organizaciones criminales en más de 6,435 millones de dólares.
Según el artículo 220 del Código Orgánico Integral Penal ecuatoriano, el tráfico de drogas puede ser sancionado con penas de hasta 13 años de cárcel, dependiendo de la cantidad y tipo de sustancia, pena que enfrentarían los dos detenidos del domingo.
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