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El régimen cubano ejecutó esta mañana el desalojo de la vivienda del exministro Alejandro Gil Fernández en el municipio Playa, La Habana, como parte de las sanciones accesorias de su condena a cadena perpetua.
Sin embargo, de forma paralela, según pudo conocer esta redacción, las autoridades devolvieron a la familia una segunda vivienda en Santos Suárez que llevaba tres años cerrada.
María Victoria Gil, hermana del exfuncionario y residente en España, confirmó ambos hechos en declaraciones exclusivas a CiberCuba desde Marruecos, donde se encontraba de viaje.
«Pero les devolvieron la casa de Santo Suárez (Johnson 160) que llevaba cerrada tres años y llena de polvo y se están mudando ahora», confirmó la hermana del defenestrado ministro de Economía y Planificación y mano derecha del gobernante Miguel Díaz-Canel, quien fue tutor de su tesis de Doctorado.
El operativo de desalojo en Playa comenzó «a las siete y pico de la mañana», según fuentes consultadas por Cubanet, en la casa ubicada en calle 24 entre 1ra y 3ra.
En el inmueble residían la esposa de Gil Fernández, su hija Laura María Gil, una nieta pequeña llamada Ana Paula y el yerno. Al menos dos camiones fueron estacionados frente a la propiedad para trasladar las pertenencias de la familia.
Agentes desplegados en las inmediaciones impidieron que vecinos del barrio grabaran o tomaran fotografías del operativo, según testimonios recogidos por Cubanet.
La vivienda desalojada en Playa es una casa de dos plantas con garaje, jardín y acabados muy por encima del estándar habitacional cubano, ubicada en el barrio de Miramar, una de las zonas residenciales más cotizadas de la capital.
La otra cara del operativo fue la restitución de la casa de Johnson 160, en Santos Suárez, que María Victoria Gil había donado legalmente a su sobrina Laura María Gil. El tribunal había calificado esa transferencia como una «donación ficticia», pero finalmente la legalidad del acto fue reconocida.
«En la sentencia decían que era una donación ficticia, lo cual es una gran mentira», declaró María Victoria Gil a CiberCuba.
La casa de Santos Suárez llevaba tres años cerrada y en estado de abandono. La nieta pequeña, Ana Paula, llegó al inmueble con un catarro por las condiciones del lugar, según relató la hermana del exministro.
A pesar de las circunstancias, María Victoria Gil describió la situación con resignación: «No están felices pero están conformes».
«Les devolvieron la casa familiar, se demostró que era totalmente legal y la tuvieron que respetar», añadió.
El desalojo es consecuencia directa de la sentencia del Tribunal Supremo Popular (TSP), que condenó a Alejandro Gil a cadena perpetua por espionaje el 8 de diciembre de 2025, y a 20 años adicionales por cohecho, tráfico de influencias, evasión fiscal y falsificación de documentos.
El pasado 24 de enero, el TSP rechazó los recursos de apelación presentados por la defensa, dejando firme la condena junto con las sanciones accesorias de confiscación de bienes.
Tras conocerse la sentencia, María Victoria Gil había advertido que la confiscación de propiedades dejaría a su sobrina «literalmente en la calle», y había denunciado el ensañamiento del régimen contra la familia desde el inicio del proceso.
Hasta el momento, el régimen no ha emitido ningún pronunciamiento oficial sobre el destino de los familiares desalojados de Playa ni sobre si esa propiedad pasará a control estatal de forma inmediata.
Maria Victoria Gil, quien regresa a España este jueves, cerró su mensaje con una frase que resume el estado de la familia: «Se demostró que era una donación totalmente legal, legítima, y la tuvieron que respetar».
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