La presentación de un libro del historiador y politólogo cubano Oscar Grandío en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) terminó en un tenso enfrentamiento cuando dos ciudadanos colombianos irrumpieron a gritos en el evento para defender al régimen de La Habana e intentar boicotear la actividad.
El incidente ocurrió en el stand del Programa Cuba, un espacio dedicado al análisis crítico de la realidad de la isla.
Un video difundido en redes por el periodista Mario J. Pentón mostró el momento en que dos individuos comenzaron a interrumpir la exposición con consignas y afirmaciones como que los opositores radicados en Miami son “fascistas”, y que Cuba posee “el mejor sistema de salud del mundo”, lo que generó rechazo inmediato entre quienes presidían el encuentro.
Uno de los presentes respondió primero a los sujetos que, en el contexto de la pandemia, hasta los gobiernos más neoliberales del mundo -incluida la Colombia de Iván Duque- invirtieron en gasto social, algo que no ocurrió en Cuba, donde solo les dio por construir hoteles.
El argumento de los simpatizantes del régimen -entre gritos- fue que la isla tenía un excelente sistema de salud.
En medio del altercado, el periodista cubano Mario J. Pentón -presente en la actividad- intervino y confrontó directamente a los manifestantes, desarmando sus argumentos y elevando el tono del intercambio.
Pentón señaló a dos médicos cubanos en el público que no pueden regresar a la isla tras abandonar misiones oficiales, y encaró a uno de los manifestantes que intentaba retirarse.
“Mira, ellos son médicos cubanos. Ven, no te vayas, no te vayas. Ven, ven, querido, ven aquí. Mira, ellos son médicos cubanos a los que el régimen que tú defiendes les impide regresar a su país. Sus madres, sus abuelas, se mueren y no pueden ir a despedirse de ellas por un único motivo: que se escaparon de una misión donde les roban el 90 % de su salario”, afirmó.
Acto seguido, lanzó una crítica frontal:
“Entonces no vengas a estar hablando basura de lo que no sabes, porque es muy fácil pontificar desde Colombia, con tu barriguita llena, y no hablar de lo que viven los cubanos”.
Pentón denunció posteriormente lo ocurrido en sus redes sociales:
“El régimen cubano y sus amigos pensaron sabotear la presentación del libro de mi querido amigo Oscar Grandío en la Feria Internacional del Libro de Bogotá. Pero salieron con el rabo entre las patas. Nunca dejará de asombrarme el autoritarismo de esa ideología incapaz de proveer argumentos. Pura consigna vacía. Aquí seguimos contando la verdad de Cuba aunque les duela”.
El episodio volvió a poner sobre la mesa una de las denuncias más recurrentes sobre el sistema cubano: la situación de los médicos en misiones internacionales.
Según el Decreto-Ley 306 de 2012, quienes abandonan estas misiones son catalogados como “desertores” y pueden ser castigados con la prohibición de entrada al país por hasta ocho años, lo que implica una separación forzada de sus familias.
Diversos informes señalan además que el Estado cubano retiene entre el 83 % y el 91,6 % del salario que pagan los países receptores por estos profesionales, una práctica que ha sido ampliamente criticada por organismos y expertos.
Las consecuencias también se reflejan dentro de la isla.
Datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información indican que el número de médicos en Cuba pasó de 106,131 en 2021 a 75,364 en 2024, una caída de más de 30.000 profesionales en apenas tres años, en medio de una crisis sanitaria marcada por la escasez de recursos, personal y medicamentos.
El altercado en la FILBo evidencia cómo el discurso oficial del régimen cubano continúa generando confrontación incluso fuera de la isla, especialmente cuando choca con testimonios directos de quienes han vivido sus consecuencias.
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