Explosiones, espionaje y reactores nucleares: El misterio del buque ruso hundido rumbo a Corea del Norte

Un buque ruso hundido en diciembre de 2024 frente a España habría transportado dos reactores nucleares para submarinos destinados a Corea del Norte, según una investigación de CNN.



Buque Ursa Major (imagen de referencia) © marinetraffic.com / Juerguen Braker
Buque Ursa Major (imagen de referencia) Foto © marinetraffic.com / Juerguen Braker

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Un buque de carga ruso que presuntamente llevaba dos reactores nucleares para submarinos con destino a Corea del Norte sufrió una serie de explosiones y se hundió el 23 de diciembre de 2024 a unas 60 millas de la costa española.

Una investigación de CNN publicada este martes baraja entre sus hipótesis que el hundimiento pudo ser provocado por una intervención militar occidental para frenar una transferencia de tecnología nuclear sin precedentes.

El barco, el MV Ursa Major —también conocido como Sparta 3—, era propiedad de Oboronlogistics, empresa estatal rusa vinculada al Ministerio de Defensa que en octubre de 2024 declaró tener licencia para transportar material nuclear.

El manifiesto oficial declaraba como destino Vladivostok y como carga dos grandes «tapas de registro», 129 contenedores vacíos y dos grúas Liebherr.

Bajo presión de los investigadores españoles, el capitán ruso Igor Anisimov «confesó finalmente que eran los componentes de dos reactores nucleares similares a los utilizados en submarinos», según la declaración del gobierno español a legisladores en febrero de 2026, aunque añadió que no podía confirmar si contenían combustible nuclear.

La investigación española concluye que el destino real probable era el puerto norcoreano de Rason, y señala la inverosimilitud de un viaje marítimo alrededor del mundo para entregar esa carga entre dos puertos rusos cuando existe una extensa red ferroviaria que los conecta.

Los reactores serían del modelo VM-4SG, habitualmente instalados en los submarinos nucleares de misiles balísticos clase Delta IV de la Armada rusa.

El 22 de diciembre el barco redujo drásticamente su velocidad en aguas españolas sin razón aparente, y unas 24 horas después sufrió tres explosiones en el costado de estribor que mataron a dos tripulantes —el segundo mecánico Nikitin y el mecánico Yakovlev— cuyos cuerpos no fueron recuperados.

Los 14 supervivientes fueron rescatados por el buque español Salvamar Draco y llevados al puerto de Cartagena.

Cuando el Ursa Major aún parecía estable, el buque de escolta ruso Ivan Gren disparó bengalas rojas sobre la escena, tras lo cual se produjeron cuatro nuevas explosiones registradas por la Red Sísmica Nacional española, y el barco se hundió a las 23:10 UTC.

Una semana después, el buque espía ruso Yantar —acusado de espionaje en aguas de la OTAN— se situó sobre los restos durante cinco días y se detectaron cuatro explosiones más, posiblemente para destruir evidencias en el fondo del mar.

La investigación española propone que el orificio de 50 por 50 centímetros hallado en el casco, con el metal doblado hacia adentro, pudo ser causado por un torpedo supercavitante tipo Barracuda, arma que solo poseen Estados Unidos, algunos aliados de la OTAN, Rusia e Irán.

El analista Mike Plunkett, de la empresa de inteligencia de defensa Janes, ofreció otra hipótesis: «Suena a una carga explosiva moldeada colocada contra el casco por alguien o algo».

El hundimiento se produjo apenas dos meses después de que Kim Jong Un enviara al menos 10,000 soldados norcoreanos a combatir junto a Rusia en la región de Kursk, en el marco del Tratado de Asociación Estratégica Integral firmado por Putin y Kim el 18 de junio de 2024, que incluye una cláusula de defensa mutua comparable al Artículo 5 de la OTAN.

Pyongyang ha exigido abiertamente que Moscú comparta su experiencia técnica nuclear, demandas que se habrían intensificado tras el despliegue de tropas.

El 25 de diciembre de 2025, Kim Jong Un inspeccionó la construcción de lo que Corea del Norte presenta como su primer submarino nuclear estratégico, de 8,700 toneladas, aunque las imágenes solo muestran el casco sellado sin evidencia de un reactor funcional, lo que refuerza la hipótesis de que Pyongyang necesitaba los reactores rusos para completar el proyecto.

Plunkett advirtió que cualquier decisión de Rusia de transferir esta tecnología «no se toma a la ligera y es algo que solo se hace entre aliados muy cercanos», y calificó el posible desarrollo de «muy preocupante, en particular si uno es Corea del Sur».

Los restos del Ursa Major yacen a unos 2,500 metros de profundidad, y el legislador español Juan Antonio Rojas Manrique, ex capitán de la marina mercante, expresó sus dudas: «Hoy en día las cajas negras suelen flotar hasta la superficie con un localizador. Creo que alguien tiene la caja negra. Pero no sabemos si es España o si los propios rusos la han localizado».

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