Elon Musk llevó a su hijo X Æ A-Xii, de seis años, al Gran Salón del Pueblo de Beijing este jueves, en plena cumbre entre el presidente Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping, según informó CBS News desde la capital china.
La presencia del niño en uno de los encuentros diplomáticos de mayor nivel del año generó amplia atención mediática internacional, al tratarse de un evento reservado habitualmente a jefes de Estado, ministros y ejecutivos de primer rango.
Musk no asistió solo como figura decorativa: se reunió con el primer ministro chino Li Qiang en un encuentro paralelo a las conversaciones principales entre Trump y Xi, junto a Tim Cook, director ejecutivo de Apple, y Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia.
Durante ese encuentro, Li Qiang instó a los tres empresarios a respaldar relaciones estables entre Estados Unidos y China, con un mensaje directo: «La cooperación beneficia a ambos, mientras que la confrontación daña a ambos».
Xi Jinping, por su parte, prometió que «la puerta de oportunidades de China se abrirá más ampliamente» a las empresas estadounidenses, y describió las relaciones bilaterales como mutuamente beneficiosas.
La delegación empresarial que acompañó a Trump a Beijing es una de las más numerosas y poderosas que se recuerdan en una visita presidencial: además de Musk, Cook y Huang, viajaron representantes de Boeing, BlackRock, Visa, Mastercard, Meta y Goldman Sachs.
Musk tiene intereses directos en China a través de Tesla, cuya gigafábrica en Shanghái es una de las más productivas del mundo, y tiene pendiente la aprobación regulatoria china para su sistema de conducción autónoma y sus robotaxis.
X Æ A-Xii es el primer hijo de Musk con la músico canadiense Grimes, nacido el 4 de mayo de 2020. Su nombre fue registrado originalmente como «X Æ A-12», pero California exigió modificaciones al no permitir números en nombres de personas, resultando en la versión con numeración romana que se usa hoy.
La cumbre entre Trump y Xi en Beijing, que se celebra del 13 al 15 de mayo, es la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a China desde 2017, y el séptimo encuentro cara a cara entre ambos líderes.
La agenda central gira en torno a extender la tregua comercial acordada en Busan, Corea del Sur, en octubre de 2025, que suspendió aranceles del 145% desde Washington y del 125% desde Beijing, tras la escalada de la guerra comercial de ese año.
Sin embargo, los reportes apuntan a que la visita ha generado más simbolismo que avances concretos, con ambos líderes aún «muy alejados» en temas como Taiwán, Irán y la rivalidad tecnológica, y con Xi advirtiendo a Trump que un mal manejo de las diferencias sobre Taiwán podría llevar a «choques e incluso conflictos».
Trump aterrizó en Beijing el miércoles a las 19:50 hora local a bordo del Air Force One, y fue recibido por el vicepresidente chino Han Zheng con una ceremonia que incluyó 300 jóvenes con banderas y una banda militar.
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