Kevin Warsh prestó juramento este viernes como nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos en una ceremonia celebrada en la Casa Blanca y encabezada por el presidente Donald Trump, quien lo calificó como uno de los grandes líderes que ha tenido el banco central en su historia.
La llegada de Warsh al cargo se produce tras su confirmación por el Senado con 54 votos a favor y 45 en contra, en una de las sesiones más polarizadas del Senado en años recientes, con el demócrata John Fetterman como único voto cruzado a favor.
Trump elogió al nuevo titular del banco central con palabras que dejaron poco margen a la duda sobre sus expectativas: «Espero que pase a la historia como uno de los verdaderamente grandes presidentes de la Reserva Federal que hemos tenido».
Al mismo tiempo, el mandatario afirmó públicamente que desea que Warsh actúe con plena autonomía: «Quiero que Kevin sea totalmente independiente. No me mires a mí. No mires a nadie. Haz lo tuyo y hazlo bien».
El propio Warsh, de 56 años y oriundo de Albany, Nueva York, ya había comprometido esa independencia durante su audiencia de confirmación ante el Comité Bancario del Senado el 21 de abril: «Me siento honrado de que el presidente me haya nominado para el cargo y seré un actor independiente si soy confirmado como presidente de la Reserva Federal».
El nuevo presidente del banco central sucede a Jerome Powell, quien ejerció el cargo durante ocho años marcados por la pandemia, una inflación que se mantuvo por encima del objetivo del 2% durante más de cinco años y una creciente tensión con la administración Trump.
Warsh regresa a la institución con una agenda de reformas que incluye un «cambio de régimen» en la formulación de políticas monetarias, la reducción del balance del banco central y el uso de los tipos de interés como herramienta principal.
Su perfil combina experiencia en el sector privado —trabajó en Morgan Stanley en el área de fusiones y adquisiciones— con un paso previo como gobernador de la Reserva Federal entre 2006 y 2011, nombrado por el presidente George W. Bush.
Durante la crisis financiera de 2008 fue considerado un «halcón» antiinflacionario, pero en años recientes moderó esa postura y se alineó con la demanda de reducir los tipos de interés, atribuyendo la inflación pospandemia a «errores de política monetaria» de la Fed en 2021 y 2022.
El contexto institucional en el que asume no es sencillo. La administración Trump abrió en enero de 2026 una investigación penal contra Powell por supuestas irregularidades en obras de renovación de edificios de la Fed, investigación que fue cerrada en abril, y aún intenta destituir a la gobernadora Lisa Cook.
Analistas advierten que el camino no será fácil. David Wessel, de la Institución Brookings, señaló que Warsh «tendrá que trabajar en consenso con otros responsables de política monetaria», mientras que Kathryn Judge, profesora de derecho de la Universidad de Columbia, consideró que las divisiones internas en la Fed supondrán un «desafío significativo» para el nuevo presidente.
Powell, por su parte, anunció que permanecerá en el consejo directivo de la Reserva Federal hasta asegurarse de que la independencia del organismo quede plenamente restablecida.
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