Nieta de Batista: «Con mi abuelo los edificios no se caían y había comida»

Esther Batista Curiel, nieta de Fulgencio Batista, contrasta la Cuba de la época de su abuelo con la actual, a la que califica de «una vergüenza»



Esther Batista Foto © CiberCuba

Esther Batista Curiel, nieta de Fulgencio Batista y ciudadana española también con nacionalidad cubana, pone en valor el legado positivo de su abuelo en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba, afirmando que durante su mandato «los edificios no se caían, había comida y había medicinas», en contraste con la ruina y escasez brutal que vive hoy la Isla, tras 67 años de dictadura castrista.

Las declaraciones surgieron en respuesta a comentarios de espectadores del programa que compartieron testimonios familiares sobre la época de Batista.

Una espectadora identificada como Chabela escribió que su madre, que vivió los dos sistemas, le enseñó que «sin datos no se puede juzgar» y que «con Batista el pobre comía y no le faltaba electricidad».

Otro espectador, Juan Fernández, añadió que sus «padres siempre dijeron que lo tenían todo con Batista, que se hablaba de corrupción pero no faltaba nada».

Esther Batista quiso poner en una balanza la herencia que dejó Batista y la que dejarán los Castro. «Efectivamente no faltaba electricidad, había hospitales, había medicinas, los edificios no se caían, había túneles, las carreteras estaban arregladas».

La nieta del exmandatario también reivindicó el origen humilde de su abuelo como clave para entender su vínculo con el pueblo cubano.

«Batista al final venía de una clase obrera. Mi abuelo era muy pobre y era mestizo», señaló, añadiendo que «era un hombre que aprendió todo solo y que venía de la más absoluta pobreza».

La nieta de Batista explicó que, al ver un documental sobre su abuelo, comprendió que esa procedencia humilde no era una pose política: «No es que él pensó ser hombre del pueblo, es que él era hombre de pueblo».

Al contrastar esa Cuba con la actual, la nieta del exmandatario no escatimó en dureza. «No es la Cuba que estamos viviendo ahora, que es una vergüenza. Es una vergüenza y desde luego yo espero que esta gente se vaya pronto, sinceramente».

La entrevista se realizó el día después de la imputación formal de Raúl Castro en Estados Unidos, el 20 de mayo de 2026, Día de la Independencia cubana, cuando el Departamento de Justicia presentó cargos contra el exdictador y cinco exmilitares cubanos por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, que costó la vida a cuatro personas.

Esther Batista, que nunca ha visitado Cuba por razones políticas, reconoció la distancia entre su análisis racional del legado de su abuelo y el vínculo afectivo que siente hacia él. «Para mí es mi abuelo. Que yo no conocí, pero yo veo los recuerdos de mis tíos, mi padre sobre todo».

También recordó un gesto característico de Fulgencio Batista que marcó la memoria familiar y que varios espectadores del programa confirmaron: el expresidente cubano siempre terminaba sus discursos con las palabras «Salud, salud, salud».

Sobre la reconstrucción de Cuba, Esther Batista se mostró esperanzada pero realista. «Yo creo que es posible. No se va a reconstruir de la noche a la mañana, pero es una tarea que se puede hacer y yo confío en que se haga».

 

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