
El dramaturgo y activista cubano Yunior García Aguilera publicó este sábado en 14ymedio una columna de opinión en la que desmonta la narrativa oficial del régimen sobre el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, celebrado en La Habana los días 7 y 8 de agosto, y concluye que el castrismo fabricó con sus propias manos a los enemigos que hoy lo acorralan.
El foro, presentado por el régimen como una demostración de respaldo internacional, agrupa según sus organizadores a 118 organizaciones partidistas de todo el mundo. Sin embargo, a La Habana llegaron apenas unos 100 representantes de 48 partidos, menos de la mitad de la red que el propio evento dice representar. García lo resume con precisión: «Si ese era el músculo que pretendían exhibir, la demostración terminó siendo involuntariamente flácida».
Roberto Morales Ojeda, número dos del Partido Comunista de Cuba, inauguró el encuentro proclamando que la isla «no está sola y no se rendirá nunca». García invierte el argumento: «El régimen nunca ha estado tan solo. Lo demuestra precisamente el encuentro que pretendía demostrar lo contrario».
El columnista señala que la mayoría de los partidos asistentes son fuerzas marginales en sus propios países. El Partido Comunista de Grecia, el más sólido de Europa occidental, ronda el 8% de los votos. El de Portugal lleva años en retroceso. El de España ni siquiera concurre con marca propia.
Pero el eje más contundente del artículo es la tesis de que el castrismo construyó metódicamente sus propios adversarios. García argumenta que las sanciones estadounidenses no surgieron de la nada: «Las sanciones no aparecieron por generación espontánea ni fueron el fruto de una maldad abstracta llamada 'imperialismo'. Fueron la consecuencia directa de una larga cadena de decisiones tomadas en La Habana».
El régimen nacionalizó propiedades estadounidenses, se alió con la Unión Soviética en plena Guerra Fría, aceptó instalar misiles nucleares a apenas 90 millas de las costas de Estados Unidos, apoyó guerrillas en América Latina y desplegó actividades de espionaje contra Washington.
Aún más grave, sostiene García, fue el enemigo fabricado dentro de la propia isla: «El castrismo convirtió a millones de cubanos en sus adversarios más tenaces. Confiscó bienes, encarceló a disidentes, persiguió a religiosos y homosexuales, fusiló incluso a miles de compatriotas, separó familias y expulsó a quienes pensaban distinto». Luego los insultó con lo que el columnista llama «un catálogo de insultos que ya forma parte de la historia nacional: 'gusanos', 'escoria', 'vendepatrias', 'lacra', 'mal nacidos'».
Ese exilio ha construido una influencia política considerable en Estados Unidos y la utiliza contra el mismo régimen que lo expulsó. «Exigirles semejante dosis de masoquismo a sus víctimas sería pedir demasiado», escribe García, «incluso para una revolución que nunca ha destacado por su 'sentido del momento histórico'».
El artículo también apunta a las contradicciones internas del modelo. Después de demonizar el mercado durante décadas, el régimen depende de las mipymes privadas; después de condenar el dólar, necesita las remesas desde Miami o Madrid; después de prometer autosuficiencia socialista, importa la mayor parte de sus alimentos, incluso desde Estados Unidos.
Ese colapso doctrinal ocurre mientras Cuba atraviesa una crisis sin precedentes: el Sistema Electroenergético Nacional acumula al menos siete colapsos totales en 2026, y el país registró en 2025 apenas 68,051 nacimientos —mínimo histórico— frente a 134,354 defunciones, con un saldo migratorio negativo de 245,264 personas.
García cierra su columna con una imagen que condensa la ironía de la situación: «Mientras tanto, en un salón climatizado de La Habana, un centenar de representantes de la extrema izquierda internacional aprueba otra resolución contra el capitalismo. A pocas cuadras, millones de cubanos siguen esperando algo mucho más revolucionario: hablar sin miedo, que vuelva la luz y que el litro de aceite de girasol no cueste tres salarios».
Preguntas frecuentes sobre el régimen cubano y la crítica de Yunior García
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Yunior García Aguilera critica al régimen cubano?
Yunior García Aguilera critica al régimen cubano por convertir a millones de cubanos en sus adversarios más tenaces. En sus publicaciones, García destaca la represión, confiscación de bienes y la persecución a disidentes que han caracterizado al castrismo. Argumenta que estas acciones han generado un fuerte rechazo interno y han alimentado la oposición al gobierno dentro y fuera de Cuba.
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¿Cuál es la opinión de García sobre el XXIV Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros en La Habana?
García señala que el encuentro fue presentado por el régimen cubano como una demostración de respaldo internacional, pero la escasa participación de representantes de partidos destacados evidenció el aislamiento del régimen. Él describe el evento como una demostración "involuntariamente flácida" y critica la narrativa oficial que intenta proyectar un apoyo que, según él, no existe.
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¿Cómo ha contribuido el régimen cubano a las sanciones de Estados Unidos?
García argumenta que las sanciones estadounidenses son consecuencia directa de decisiones tomadas en La Habana, como la nacionalización de propiedades estadounidenses, la alianza con la Unión Soviética y las actividades de espionaje contra Washington. Estas acciones, según García, no fueron provocadas por un "imperialismo" abstracto, sino por una serie de políticas concretas del régimen cubano.
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¿Qué contradicciones internas señala García en el modelo cubano?
García destaca varias contradicciones internas en el modelo cubano, como la dependencia de las mipymes privadas tras décadas de demonizar el mercado, la necesidad de remesas en dólares a pesar de condenar la moneda, y la promesa incumplida de autosuficiencia socialista, ya que Cuba importa la mayor parte de sus alimentos. Estas contradicciones reflejan un colapso doctrinal en el régimen.
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