El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, calificó este miércoles al régimen cubano de «comunistas incompetentes» pero abrió la puerta al diálogo durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca presidida por el presidente Donald Trump, quien le pidió una actualización sobre la situación en la isla.
«Hablaremos con ellos, trabajaremos en ello; queremos algo bueno para el pueblo cubano y, con suerte, habrá un buen resultado para ellos. Tiene que haberlo»., señaló el funcionario, que ha intentado mantener abiertos los canales de comunicación con La Habana.
«Cuba está en un gran problema porque, lamentablemente para ellos, está dirigida por un montón de comunistas incompetentes. Y ser comunista es malo; ser un comunista incompetente es como lo peor», afirmó Rubio ante el gabinete.
El secretario de Estado apuntó directamente a GAESA, el conglomerado militar-empresarial del régimen, como el principal obstáculo para el bienestar del pueblo cubano: «El país ha sido tomado por esta empresa llamada GAESA, que básicamente controla el 70% de la economía. Ninguno del dinero de esa empresa va a ayudar al pueblo cubano. Ninguno».
El secretario enmarcó la cuestión cubana como un asunto de seguridad nacional estadounidense: «Está a 90 millas de nuestras costas, y tener un estado fallido a 90 millas de nuestras costas es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos».
Las declaraciones de este miércoles llegan apenas seis días después de que Rubio admitiera que no ve avances en las conversaciones con La Habana. El pasado 21 de mayo, el secretario reconoció ante la prensa: «Sinceramente, no veo mucho avance», y describió a Cuba como un «Estado fallido» cuyo sistema económico «está roto y no se puede arreglar con el sistema político actual».
En esa misma comparecencia, Rubio reveló que el embajador estadounidense se había reunido con funcionarios cubanos, que el director de la CIA visitó la isla y que hay comunicaciones constantes del Departamento de Estado, aunque sin resultados concretos. También señaló que GAESA acumula 18,000 millones de dólares en activos sin que «ni un centavo vaya al presupuesto estatal ni a ayudar al pueblo cubano».
El contexto diplomático es de máxima presión. La administración Trump ha impuesto más de 240 sanciones contra Cuba desde enero de 2026, incluyendo sanciones directas contra GAESA y su presidenta, la General de Brigada Ania Guillermina Lastres Morera, anunciadas el 7 de mayo.
Ese mismo día se fijó el 5 de junio como plazo límite para que empresas e instituciones financieras extranjeras corten vínculos con el conglomerado militar, bajo amenaza de sanciones secundarias.
EE.UU. también ha interceptado al menos siete tanqueros con combustible destinado a Cuba, lo que ha provocado una caída del 80-90% en las importaciones energéticas y apagones de hasta 25 horas diarias en más del 55% del territorio.
Un día antes de las declaraciones de Rubio, el canciller cubano Bruno Rodríguez acusó a Washington ante el Consejo de Seguridad de la ONU de cometer un «acto de guerra y genocidio» mediante el bloqueo energético, aunque al mismo tiempo se declaró dispuesto a negociar. Por su parte, Díaz-Canel ha advertido que si Washington condiciona cualquier acuerdo a un cambio de régimen, «no hay negociación» posible.
El vencimiento del plazo del 5 de junio para que las empresas extranjeras corten vínculos con GAESA convertirá los próximos días en un momento decisivo para medir el alcance real de la presión estadounidense sobre el régimen.
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