El escritor cubano José Manuel Fernández Pequeño ha afirmado en una entrevista con Tania Costa que el régimen cubano se niega a reconocer una realidad que ya es innegable: "Cuba se ha convertido en un país transcultural, y la cultura cubana ha dejado de tener un centro único en la isla para dispersarse en múltiples focos alrededor del mundo".
Fernández Pequeño, narrador, ensayista y profesor nacido en Bayamo, con una veintena de libros publicados y fundador de la Casa del Caribe, lo dijo con claridad en una entrevista en CiberCuba «Ya la cultura cubana no tiene su centro en la isla. Ahora tiene muchos centros en muchos lugares del mundo».
El escritor, que reside actualmente en Miami, tras haber vivido 18 años en República Dominicana, traza un paralelo directo entre el sistema educativo y el cultural construidos por la 'Revolución'.
«Nadie puede negar que el gobierno cubano, una vez que tomó el poder, llenó Cuba de escuelas», señala, pero aclara de inmediato el propósito real: «Primero para obligar a un solo tipo de educación y segundo para obligar un adoctrinamiento del cual no pudo escapar nadie».
Su diagnóstico sobre la cultura es idéntico: «Con la cultura ha pasado igual».
Fernández Pequeño recuerda que cuando llegó a República Dominicana, los intelectuales dominicanos le preguntaban cómo podía ser tan malo un sistema con tantas instituciones, publicaciones y premios comparado con el suyo.
«Nunca hubo en Cuba tantas instituciones culturales, tantos premios literarios, tantas revistas de arte, de literatura. Nunca ha habido», reconoce, pero añade la clave del argumento: «No solo no se trata de cuánto das, sino cuál es el contenido de lo que das».
El escritor advierte sobre lo que ocurrirá cuando ese sistema desaparezca. «El día en que cese el sistema cubano, todo ese sistema cultural se viene al piso».
Y anticipa una reacción que considera peligrosa: que haya personas —incluso intelectuales que permanecen en la isla— que lo echen de menos porque les publicaban libros, les premiaban y les daban viajes al extranjero.
«Claro, eras un esclavo, eras un asalariado de un sistema», dice Fernández Pequeño sobre quienes se beneficiaron de ese andamiaje cultural. «Eso dura hasta que tú dices no, yo no estoy de acuerdo. En ese momento se acabó».
El escritor señala que esa nostalgia potencial representa un riesgo real para cualquier proceso de transición, comparable al que podría surgir en torno a la sanidad pública gratuita si no se logra mantenerla.
Frente a ese escenario, Fernández Pequeño reivindica la realidad de una cultura cubana que ya existe más allá de las fronteras de la isla: «Hay artistas, hay escritores, hay intelectuales cubanos en prácticamente el mundo entero y en algunos lugares muchos, como Estados Unidos y como en España».
Esa dispersión, que el régimen se resiste a aceptar, es para él un hecho consumado. «Una cosa que el gobierno cubano se niega a aceptar es que somos un país transcultural».
La emigración masiva de cubanos, acelerada desde 2021 y 2022, ha profundizado esa dispersión geográfica hasta convertirla en una de las diásporas intelectuales y artísticas más significativas del continente, con nuevos destinos que incluyen España, Brasil, República Dominicana y Chile, además de la histórica comunidad en Estados Unidos.
Fernández Pequeño, que ganó el Premio Anual de Cuentos José Ramón López en 2013 en República Dominicana, encarna personalmente esa trayectoria transnacional que describe. Se formó en Cuba, trabajó durante años en la Casa del Caribe de Santiago, luego residente en Santo Domingo y finalmente en Miami, desde donde sigue escribiendo y reflexionando sobre su país.
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