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La administración de Donald Trump construye desde hace meses una estrategia de presión militar, política y psicológica cada vez más visible sobre el régimen de La Habana, pero el gobierno de Miguel Díaz-Canel no parece tener intenciones de ceder para llegar a algún acuerdo por vías pacíficas.
La presencia en el Caribe del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, acompañado por destructores, aeronaves de vigilancia y unidades anfibias, ha elevado la tensión regional. Estados Unidos envía un mensaje inequívoco de capacidad operativa y disposición estratégica.
El reporte de Politico, firmado por el periodista Paul McLeary, confirma que el Pentágono mantiene fuerzas listas para actuar rápidamente si recibiera una orden del presidente Donald Trump.
Analistas consultados por el medio consideran que el despliegue tiene un fuerte componente disuasorio, aunque también ofrece capacidad real para ejecutar operaciones militares de precisión.
Las declaraciones del secretario de Estado Marco Rubio reforzaron esa percepción. Durante una reunión de gabinete este miércoles, Rubio afirmó que “Cuba está en serios problemas” y calificó al régimen cubano como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos debido al deterioro político y económico de la isla.
El contexto también incluye recientes movimientos políticos y judiciales contra la cúpula del régimen cubano. La acusación formal contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 fue interpretada por varios analistas como parte de una estrategia de presión sostenida desde Washington.
A diferencia de otras etapas de tensión bilateral, la actual combinación de despliegues navales, mensajes políticos y demostraciones de fuerza parece formar parte de una arquitectura regional mucho más amplia y coordinada.
Entrenamientos en selva, operaciones anfibias y despliegues en el Caribe
El reporte de Politico también coincide con meses de entrenamientos intensivos del Ejército y los Marines de Estados Unidos en escenarios geográficos y climáticos muy similares a los de Cuba.
Desde inicios de 2026, fuerzas estadounidenses realizan ejercicios en selvas tropicales, ríos, pantanos y aguas del Caribe bajo coordinación del Comando Sur. Uno de los principales centros de operaciones es la Base Aeronaval Cristóbal Colón, en Panamá, donde se desarrolla el Curso de Operaciones en la Jungla (JOTC-P).
Las condiciones de entrenamiento replican entornos como la Ciénaga de Zapata y zonas montañosas del oriente cubano. Las maniobras incluyen supervivencia en selva, cruce de ríos, combate en condiciones extremas y operaciones anfibias.
En paralelo, unidades expedicionarias de Marines han ejecutado prácticas de desembarco, inserción aérea y descenso por cuerda rápida desde helicópteros sobre buques desplegados en el Caribe.
Estas capacidades están diseñadas para operaciones rápidas de proyección de fuerza desde el mar hacia territorio costero, incluyendo control de infraestructuras estratégicas, apoyo aéreo e inserción táctica de tropas.
La llegada del USS Nimitz al Caribe el 20 de mayo reforzó todavía más esa percepción. El propio Comando Sur describió el despliegue como una demostración de “preparación, alcance y letalidad sin igual”.
La reacción del gobierno cubano
La Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba emitió este miércoles una declaración en la que alerta sobre lo que el régimen describe como una «real y peligrosa amenaza de agresión militar directa por parte del Gobierno de Estados Unidos».
En varias ocasiones, el régimen ha reiterado que Cuba «no amenaza a país alguno» y que el gobierno de la isla está dispuesto a dialogar con Estados Unidos «sobre la base del respeto a nuestra soberanía, a nuestro sistema político, a nuestra autodeterminación y a los principios del Derecho Internacional».
El 2026 lo declararon como “año de preparación para la defensa” y mantienen ejercicios militares sistemáticos bajo la doctrina de la “guerra de todo el pueblo”.
La Casa Blanca no ha confirmado públicamente planes de acción militar contra Cuba. Sin embargo, la acumulación de señales políticas, despliegues navales y entrenamientos especializados sugiere que EE.UU. intenta dejar claro que su presencia en el Caribe ya no responde únicamente a la lucha contra el narcotráfico, lo que alimenta las especulaciones sobre objetivos estratégicos adicionales.
Preguntas frecuentes sobre la estrategia de presión de EE.UU. hacia Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el objetivo de Estados Unidos al aumentar su presencia militar en el Caribe?
El objetivo principal es enviar un mensaje estratégico y disuasorio al régimen cubano, mostrando la capacidad operativa y disposición de Estados Unidos para actuar si es necesario. La acumulación de fuerzas en la región también busca presionar al gobierno cubano para que realice cambios políticos y económicos.
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¿Qué papel juega el portaaviones USS Nimitz en esta estrategia?
El portaaviones USS Nimitz es parte del grupo de ataque que refuerza la presencia militar estadounidense en el Caribe, actuando como una herramienta de disuasión. Aunque su principal función es intimidar, está preparado para participar en operaciones militares si fuera necesario.
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¿Cómo ha reaccionado el gobierno cubano ante la presión de Estados Unidos?
El gobierno cubano ha descrito la presencia militar de EE.UU. como una amenaza de agresión militar directa y ha reiterado su disposición a dialogar sobre la base del respeto a su soberanía. Además, ha intensificado sus ejercicios militares bajo la doctrina de la "guerra de todo el pueblo".
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¿Existe un plan de acción militar inminente contra Cuba?
Aunque no hay señales de una acción militar inminente, Estados Unidos ha mantenido abierta la posibilidad de una intervención si el régimen cubano no cede a las presiones. Las fuerzas están preparadas para actuar rápidamente si se recibe una orden presidencial.
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