Una anciana cubana se convirtió esta semana en el rostro más desgarrador de la crisis que devora la Isla tras aparecer en un video viral publicado en Facebook donde resume cómo sobrevive a los apagones, el hambre y la escasez: «Resistir. ¿Qué vamos a hacer? Tenemos que resistir».
Las imágenes muestran a una mujer de edad avanzada, visiblemente delgada, con ropa desgastada y en el interior de una vivienda humilde, reflejo fiel del estado general de una casa que habla por sí sola de años de precariedad acumulada.
A su lado, el refrigerador donde solo se alcanzan a ver dos ollas que seguramente guardan lo que quedó de una comida anterior, con el congelador totalmente vacío.
La mujer explica con una calma que duele que no sale a protestar ni a tocar cazuelas cuando se va la electricidad -en referencia directa a los cacerolazos que han sacudido varios municipios de La Habana- porque está «muy vieja».
Su razón para el silencio es tan sencilla como aterradora: «Para después venir a caer en un lugar que yo ni conozco».
Esa frase, dicha sin dramatismo, es una alusión velada a la represión del régimen, que ha respondido a las protestas con detenciones arbitrarias y encarcelamientos.
Su rutina nocturna durante los apagones lo dice todo: «Se fue la luz, ¿qué hago? ¡Pchum! Me acuesto tranquilamente. Cuando no, enciendo mi lámpara cuando se carga y me siento. Si no, me siento allá afuera un rato, a coger fresco con los vecinos. Y nos ponemos a conversar hasta que venga la luz. Cuando no venga, yo hago así, subo y me acuesto».
El video, publicado en Facebook por el periodista Javier Díaz, de Noticias Univisión 23 en Miami, acumula casi 177,000 reproducciones.
Lo que describe la anciana no es una anécdota aislada: es la vida cotidiana de millones de cubanos atrapados en la peor crisis energética de Cuba en décadas.
En mayo, el déficit eléctrico alcanzó un récord de 2,153 MW, dejando al 51 % del país sin electricidad de forma simultánea, con apagones que en algunas zonas superan las 20 horas diarias.
La escasez de alimentos y sus altos precios golpean de manera particular a los ancianos. El 79 % de los mayores de 70 años no puede hacer las tres comidas diarias, y el 99 % de los jubilados afirma que su pensión no cubre necesidades básicas como comida, vivienda o medicamentos.
La pensión mínima fue elevada a 4,000 pesos cubanos en septiembre de 2025, pero al cambio informal equivale a menos de 10 dólares mensuales, una cifra que no alcanza ni para una semana de alimentos.
La encuesta «En Cuba Hay Hambre 2025» reveló que el 33.9 % de los hogares reportó que al menos un miembro se acostó sin comer en el último año, y que el 94.9 % perdió algún grado de acceso a los alimentos.
Mientras esta anciana elige el silencio por miedo y agotamiento, otros cubanos han optado por salir a las calles.
El Observatorio Cubano de Conflictos registró un récord histórico de 1,326 protestas solo en noviembre de 2025, con reclamos centrados en electricidad, alimentos y libertades civiles.
En mayo de este año estallaron nuevas protestas en La Habana bajo la consigna «corriente, comida y libertad».
La ONU advirtió en febrero de 2026 que los cortes de energía generan «riesgos humanitarios agudos» para las comunidades más vulnerables, y que cinco millones de personas con enfermedades crónicas tienen sus tratamientos en riesgo por la crisis energética.
La anciana del video no pide nada. No exige, no denuncia, no llora. Solo resiste. Y esa resignación silenciosa, más que cualquier protesta, retrata la magnitud del abandono al que el régimen cubano ha condenado a su propia gente.
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y humanitaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cómo afecta la crisis energética a la vida diaria en Cuba?
La crisis energética en Cuba afecta profundamente la vida diaria de los ciudadanos. Los apagones prolongados, que superan las 20 horas en muchas zonas, han obligado a las familias a reorganizar sus rutinas para realizar tareas básicas como cocinar, lavar y descansar. La falta de electricidad también afecta la conservación de alimentos, lo que se traduce en pérdidas constantes y aumenta la inseguridad alimentaria.
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¿Cuáles son las principales causas de la crisis energética en Cuba?
Las principales causas de la crisis energética en Cuba son estructurales. Incluyen una infraestructura termoeléctrica envejecida, falta de combustible y mantenimiento insuficiente. Además, la reducción de envíos de petróleo desde países aliados ha agravado la situación. La gestión ineficiente y la falta de inversión durante décadas también han contribuido al colapso del sistema energético.
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¿Cómo sobreviven los cubanos a los apagones prolongados?
Los cubanos desarrollan ingeniosas estrategias de supervivencia para enfrentar los apagones prolongados. Muchas familias cocinan en horas de la madrugada cuando regresa la corriente, utilizan carbón y leña como fuentes alternativas de energía y buscan el rincón más fresco de sus hogares para descansar. También se organizan para cargar dispositivos móviles y almacenar agua durante las pocas horas de electricidad disponibles.
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¿Qué impacto tiene la crisis energética en la salud de los cubanos?
La crisis energética tiene un impacto severo en la salud de los cubanos. La falta de electricidad afecta la operación de hospitales y la conservación de medicamentos, lo que pone en riesgo la vida de millones de personas con enfermedades crónicas. Además, los apagones prolongados generan niveles extremadamente severos de depresión, ansiedad y estrés, especialmente entre los jóvenes, según estudios recientes.
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