Vanguard Energy, una empresa comercializadora de combustible con sede en Coral Gables, en el condado de Miami-Dade, Florida, firmó un contrato con una agencia importadora cubana para arrendar instalaciones de almacenamiento propiedad de CUPET y enviar gasolina y diésel en buques tanqueros directamente a Cuba, según reveló el Miami Herald.
El combustible será vendido exclusivamente al sector privado cubano, organizaciones humanitarias y religiosas, y entidades como la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
Bloomberg describió el acuerdo como el mayor envío de combustible estadounidense a Cuba desde la administración Eisenhower, en plena Guerra Fría.
¿Cómo funciona el acuerdo?
Hasta ahora, Vanguard Energy enviaba combustible a Cuba en contenedores especializados conocidos como tanques ISO, que solo pueden transportar 6,900 galones cada uno, un proceso que la propia empresa calificó de «caro e ineficiente».
Con el nuevo contrato, la compañía planea enviar más de 250,000 barriles de gasolina regular (87 octanos) y diésel por viaje, con una frecuencia de una vez al mes o cada 40 días, almacenados en las instalaciones de CUPET.
«Buscamos traer un buque de tamaño razonable, con más de 250,000 barriles de diésel y gasolina regular 87, para depositarlos en un tanque», declaró Matthew Klann, presidente de Vanguard Energy, al Miami Herald.
Vanguard mantiene el control del combustible
Vanguard Energy conservará en todo momento la titularidad del combustible almacenado en la isla y no lo transferirá al gobierno cubano.
«Este no es un acuerdo en el que le entregamos el combustible a CUPET; en realidad establece una presencia física en la isla, donde una persona sujeta a la ley estadounidense tiene derecho a inspeccionar el combustible, tiene título sobre él, y solo se distribuye una vez que se paga en Estados Unidos», explicó Augusto Maxwell, abogado del bufete Akerman de Miami, al citado medio.
«Desde el punto de vista de la política estadounidense, es una gran victoria», añadió Maxwell.
Los pagos de los compradores no pasarán por el sistema bancario cubano, según precisó Matthew Aho, asesor de política del mismo bufete que ayudó a cerrar el trato.
Pagos fuera del sistema bancario cubano y controles contra el desvío de combustible
Los pagos efectuados por empresarios privados, embajadas y otras entidades autorizadas no se canalizarán a través del sistema bancario cubano, precisó la compañía.
Además, explicó que el acuerdo incluye mecanismos de control y protección que podrían activarse en caso de detectarse desvíos o sustracciones de combustible por parte de trabajadores estatales.
«Las ventas se limitarán a clientes que completen satisfactoriamente el programa de diligencia debida de Vanguard, garantizando transparencia, rendición de cuentas y cumplimiento de las regulaciones estadounidenses aplicables», señaló la empresa en un comunicado.
"Para cumplir con las leyes de Estados Unidos, Vanguard también implementará salvaguardias destinadas a garantizar que el combustible no sea desviado al Gobierno cubano ni a empresas estatales cubanas sancionadas por Estados Unidos".
Según informó el Miami Herald, ni el Departamento de Estado de Estados Unidos ni el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios realizadas por ese medio de prensa.
Marco legal que hace posible el acuerdo
El acuerdo es posible gracias a una autorización emitida en febrero por el Departamento de Comercio de Estados Unidos, que abrió la puerta a exportaciones de combustible al sector privado cubano bajo la excepción de licencia «Apoyo al Pueblo Cubano», sin necesidad de una licencia específica.
Tanto el Departamento del Tesoro como el de Comercio han dejado claro que las ventas no pueden beneficiar al gobierno cubano, las fuerzas armadas, funcionarios sancionados ni hoteles administrados por el conglomerado militar GAESA.
«Las ventas estarán limitadas a clientes que completen satisfactoriamente el programa de debida diligencia de Vanguard, garantizando transparencia, rendición de cuentas y cumplimiento de las regulaciones estadounidenses aplicables», señaló la empresa en un comunicado citado por el Herald.
La crisis energética que hace urgente el acuerdo
Cuba atraviesa la crisis energética más severa en décadas.
Desde enero, el suministro de petróleo venezolano se interrumpió tras la captura de Nicolás Maduro, y México detuvo sus envíos por temor a aranceles estadounidenses.
El único alivio llegó el 31 de marzo, cuando el buque ruso Anatoly Kolodkin entregó 730,000 barriles de crudo en el puerto de Matanzas tras recibir una dispensa temporal de sanciones.
El ministro de Energía cubano, Vicente de la O Levy, admitió que Cuba no tenía «absolutamente nada de fuel, de diésel, solo gas acompañante», mientras Díaz-Canel reconoció que el país «carece de combustible absolutamente para casi todo».
El déficit eléctrico alcanzó un récord de 2,153 MW el 13 de mayo, con apagones de hasta 22 horas diarias, y el Observatorio Cubano de Conflictos registró 1,311 protestas ese mes.
¿Qué puede significar este acuerdo?
Klann describió el potencial del acuerdo:
«A medida que el proceso avance y se vea que funciona, que es auditable, y que tanto el lado estadounidense como el cubano perciban el beneficio de la privatización en su mercado de combustibles, se esperaría que vayan más lejos, que más empresas privadas puedan entrar, que las gasolineras puedan venderse al sector privado, y que entonces un mercado energético vuelva a florecer».
El acuerdo es descrito por sus promotores como «el cambio comercial más significativo en el sector de combustibles de Cuba en décadas», y podría abrir la puerta a que más empresas estadounidenses participen en el sector energético de la isla, un objetivo que la administración Trump ha estado impulsando activamente.
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