El director general de la Empresa Eléctrica de Holguín, ingeniero Ruber Reynaldo González, reconoció que las prolongadas interrupciones del servicio están provocando una cadena de sobrecargas y averías que agrava aún más la crisis energética en la provincia.
En declaraciones difundidas por el canal de televisión local Telecristal, Reynaldo explicó que la principal causa de los disparos en las líneas y de los transformadores dañados es la demanda acumulada que se produce cuando regresa la electricidad después de casi 40 horas de apagón.
"No podemos pedirle otra cosa a alguien, a una vivienda que se pasa 40 horas oscuras, o 39, que no conecte todo, pero la sobrecarga nos sobrepasa", admitió el directivo.
Según explicó, cuando finalmente se restablece el servicio, las familias intentan simultáneamente cargar baterías, equipos de respaldo, ventiladores y otros dispositivos imprescindibles para enfrentar los largos cortes. Esa demanda concentrada termina provocando disparos de protección y daños en la infraestructura.
"La diferencia entre tener corriente y no tener corriente hoy es de más de 30 horas, 39, por tanto es comprensible que las personas andan en la calle con un EcoFlow o con los ventiladores en un bolso para ir a cargarlo a casa de un familiar o un conocido y eso está produciendo la sobrecarga", señaló.
La situación ha colocado a la red eléctrica provincial en una espiral de deterioro. González reconoció que, incluso cuando logran energizar un circuito sin incidentes mayores, el impacto sobre los transformadores es considerable.
"Cada vez que cerramos un circuito y que este fenómeno no sucede, son 10, 12, 15 y hasta 20 transformadores disparados", afirmó.
La capacidad de respuesta está muy lejos de cubrir los daños acumulados. El funcionario explicó que el país dispone únicamente de tres talleres especializados para la reparación de transformadores: uno en La Habana, otro en Villa Clara y el de Manzanillo para la región oriental.
La escasez de equipos y piezas ha convertido las reparaciones en un proceso extremadamente lento. "Mañana llegan seis transformadores de La Habana y tengo 25 dañados", reconoció González, quien además reveló que existen transformadores de 19 kV que llevan más de un mes fuera de servicio debido a la falta de repuestos.
La magnitud del déficit energético ayuda a explicar el colapso. Holguín, la segunda provincia con más clientes eléctricos del país, cuenta con 383,180 usuarios y una demanda máxima cercana a los 240 MW. Sin embargo, actualmente dispone de apenas 70 MW, menos del 30 % de lo necesario para cubrir sus necesidades.
De esa capacidad limitada, 26 MW se destinan a servicios considerados vitales y alrededor de 20 MW a la industria del níquel, dejando solo 14 MW para una demanda residencial estimada en 190 MW.
Como consecuencia, los circuitos residenciales reciben apenas unas tres horas de electricidad después de soportar entre 39 y 40 horas de apagón. El propio director reconoció que ese sistema de rotación es la única alternativa disponible ante la enorme brecha entre generación y consumo.
El esquema se complica aún más cuando un circuito falla antes de completar el tiempo previsto de servicio. González admitió que estas interrupciones inesperadas afectan directamente la vida cotidiana de la población, que depende de esas pocas horas para cocinar alimentos, bombear agua y cargar equipos esenciales.
La crisis en Holguín se arrastra desde inicios de 2026. En marzo la empresa ya aplicaba esquemas de apenas tres horas por turno; en abril los cortes llegaron a 18 horas diarias.
En mayo, el director de la UEB Despacho Territorial, Davielquis Cortina Cobas, admitió que la estrategia deja municipios enteros sin luz para mantener energizados circuitos estratégicos, incluida la sede del Partido Comunista y el Gobierno provincial.
Las declaraciones del director constituyen uno de los reconocimientos más explícitos realizados hasta ahora por una autoridad del sector eléctrico: los propios apagones están acelerando el deterioro de una infraestructura ya debilitada por años de falta de inversión, escasez de piezas y déficit de generación, atrapando a la provincia en un ciclo donde cada corte genera nuevas averías y cada avería provoca más apagones.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Holguín
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué se producen apagones prolongados en Holguín?
Los apagones prolongados en Holguín son resultado de un déficit en la capacidad de generación eléctrica. La provincia opera actualmente con solo 70 MW disponibles frente a una demanda de 240 MW, lo que representa menos del 30% de lo necesario. Esto obliga a implementar un esquema de rotación que ofrece apenas tres horas de electricidad por cada 39 o más de apagón.
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¿Qué consecuencias tiene el restablecimiento de la electricidad después de largos apagones?
El restablecimiento de la electricidad tras largos apagones provoca sobrecargas en la red. Cuando la electricidad regresa, la demanda acumulada por la carga simultánea de equipos y baterías daña transformadores e infraestructuras, acelerando el deterioro de la red eléctrica.
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¿Cómo afecta la falta de transformadores a la situación eléctrica en Holguín?
La escasez de transformadores y piezas de repuesto dificulta la reparación y mantenimiento de la infraestructura eléctrica. Esto agrava la crisis, ya que muchos transformadores permanecen fuera de servicio por meses, lo que retrasa la solución de averías y perpetúa los apagones.
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¿Qué medidas ha tomado la Empresa Eléctrica de Holguín para manejar la crisis?
La Empresa Eléctrica de Holguín ha implementado un sistema de rotación que ofrece tres horas de electricidad por cada 39 o 40 horas de apagón. Este esquema busca gestionar la limitada disponibilidad de energía y priorizar circuitos estratégicos, aunque no logra cubrir totalmente la demanda residencial ni industrial.
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