Una cubana llamada Mileydis González publicó un video en Facebook en el que describe con crudeza el impacto emocional y físico que los apagones tienen sobre su vida cotidiana, un testimonio que resonó de inmediato entre miles de cubanos que atraviesan la misma agonía.
«Ya estos apagones me tienen con un nivel de alteración y de depresión. Yo muchas veces me levanto deprimida sin ton ni son. ¿Qué me pasó? Nada. Lo único que me pasó es que me pasé la madrugada entera en apagón con un calor que no podía más. ¿Cómo no te vas a levantar deprimida?», dice Mileydis en el clip.
El relato no se detiene en la falta de electricidad. La joven describe una cadena de privaciones que se acumula desde el amanecer: «Vas a colarte un poco de café para relajarte y no tienes gas. Ah no, pero vas a darte un bañito para refrescar del sudor de toda la noche y no tienes agua».
«No es que no tengas luz solamente, es que no hay luz, es que no hay agua, es que no hay vida, es que la gente anda deprimida», resume la cubana, antes de lanzar la pregunta que millones se hacen: «¿Hasta cuándo es esto? Es lo que yo quiero saber. Oye, que ya esto no da más».
El testimonio de Mileydis no es un caso aislado. Cuba atraviesa una de las peores crisis eléctricas de su historia. Este sábado, la Unión Eléctrica reportó una disponibilidad de apenas 1,030 MW frente a una demanda de 2,590 MW, con un déficit previsto de 1,720 MW para el horario pico.
En mayo, los registros fueron aún más devastadores: el 14 de ese mes se alcanzó el mayor déficit histórico, con 2,174 MW, dejando al 70 % del país sin electricidad de forma simultánea. En provincias como Granma, los apagones llegaron a durar entre 45 y 48 horas seguidas.
El investigador Jorge Piñón advirtió el viernes que cerca del 60 % de las 19 unidades de las ocho termoeléctricas del país estaban fuera de servicio, y que el problema «no tiene solución rápida».
La crisis eléctrica arrastra consigo la falta de agua y de gas, creando una triple privación que destruye la rutina más básica. El 87 % de los acueductos cubanos depende del Sistema Eléctrico Nacional, por lo que cada apagón corta también el bombeo. Según datos oficiales citados en mayo, casi 2.7 millones de personas no tenían acceso regular al agua potable y cerca de 10 millones sufrían suministro intermitente.
El impacto psicológico de esta situación está siendo documentado científicamente. Un estudio publicado en Social Science & Medicine en 2026, basado en una encuesta a 415 adultos cubanos, reveló que el 55.4 % presentaba depresión extremadamente severa, el 66 % ansiedad severa y el 65.8 % estrés extremo. Los adultos más jóvenes resultaron ser el grupo más vulnerable.
La socióloga Elaine Acosta ha señalado que en Cuba puede hablarse ya de una «epidemia de salud mental», alimentada por la precariedad económica, la falta de alimentos y las barreras de acceso.
La psicóloga social Yadira Albet describió la situación como una crisis de salud pública generada por los apagones, donde la incertidumbre constante genera angustia y depresión crónica.
Mientras tanto, el régimen de Díaz-Canel sigue atribuyendo la crisis al embargo estadounidense, ignorando el deterioro técnico de décadas y la falta de inversión en el parque generador que expertos independientes señalan como causas estructurales.
Mileydis cerró su video con una pregunta abierta a sus seguidores que resume el agotamiento colectivo: «Yo estoy deprimida, estresada. Aquí desahogándome con ustedes. Díganme cómo se sienten ustedes, más o menos, pa' yo saber. A ver si no soy la única».
Preguntas frecuentes sobre la crisis eléctrica y su impacto en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el impacto de los apagones en la salud mental de los cubanos?
La crisis eléctrica en Cuba ha generado una "epidemia de salud mental", con estudios que revelan que el 55.4% de los cubanos presentan depresión severa, el 66% sufre de ansiedad severa y el 65.8% padece estrés extremo. La constante falta de electricidad y las privaciones básicas contribuyen significativamente a estos problemas psicológicos.
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¿Cómo está afectando la crisis eléctrica a la vida cotidiana en Cuba?
La falta de electricidad afecta todos los aspectos de la vida diaria en Cuba, incluyendo la incapacidad de refrigerar alimentos, la falta de agua potable y la imposibilidad de usar ventiladores o aire acondicionado durante el calor extremo. Además, los apagones dificultan la realización de tareas básicas del hogar, como cocinar y lavar ropa.
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¿Qué soluciones están encontrando los cubanos para enfrentar los apagones?
Los cubanos están recurriendo a estrategias creativas para sobrellevar los apagones, como utilizar cargadores portátiles para luces LED de bajo consumo y usar mosquiteros improvisados para protegerse de los insectos. Muchas familias sacan colchones a portales o salas para encontrar un respiro del calor y aprovechan las pocas horas de electricidad para realizar múltiples tareas rápidamente.
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¿Por qué el gobierno cubano no ha resuelto la crisis eléctrica?
El régimen cubano atribuye la crisis eléctrica al embargo estadounidense, pero expertos y analistas independientes señalan que la verdadera causa es el deterioro técnico de décadas y la falta de inversión en infraestructura energética. La mayoría de las termoeléctricas están fuera de servicio, y no hay una solución rápida a la vista.
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