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Jessica Castaño, una cubana de 28 años residente en La Habana, publicó en Facebook un testimonio que resume el agotamiento de millones: una foto de la base abollada de su olla —usada en cacerolazos— y un texto titulado «Tutorial para dejar una olla así», en el que describe paso a paso las condiciones que la han llevado al límite.
«Paso 1: que te quiten la corriente más de 24 horas y te la pongan de cinco a 20 minutos contados por el reloj», escribe Castaño, enumerando con precisión brutal cada privación encadenada: sin electricidad no hay bombeo de agua, el refrigerador se convierte en «un escaparate con peste donde la comida que consigues con sacrificio se pudre», el gas licuado se vende en dólares «supuestamente para recaudar divisas que no sé dónde las meten porque aquí no se invierte en nada, aquí no hay NADA», y el precio del carbón se dispara en temporada de lluvias por la mayor demanda.
El desgaste no es solo material. «Cuando a punto de cumplir 28 años te sientes de 50 porque estamos envejeciendo a la velocidad de la luz, es demasiado el desgaste físico y mental», escribe.
Castaño también relata que su hija de ocho años le pregunta cuándo terminarán los apagones y que ella no sabe qué responderle.
El testimonio cierra con una frase que condensa el estado de ánimo de una generación entera: «Aquí nadie está resistiendo, aquí nadie quiere resistir, regalen el país o véndanlo a quien le importe, porque nadie quiere pasar el resto de la vida resistiendo».
El post de Castaño se suma a una oleada de relatos desgarradores sobre los apagones que cubanos comparten en redes sociales.
En provincias como Granma y Holguín, los cortes alcanzan entre 45 y 48 horas consecutivas.
El investigador Jorge Piñón advirtió que la situación de los apagones en Cuba empeorará, señalando que alrededor del 60% del parque termoeléctrico —unas 10 u 11 de las 19 unidades— estaba fuera de servicio en junio.
La olla abollada se ha convertido en símbolo doble: es el utensilio con el que los cubanos golpean en señal de protesta y, al mismo tiempo, evidencia de la cocción forzada a carbón o leña ante la falta de gas y electricidad.
Los cacerolazos contra los apagones han estallado en varios barrios de La Habana y otras ciudades desde marzo, con el Observatorio Cubano de Conflictos registrando 1,245 protestas ese mes y 1,133 en abril.
El impacto en la salud mental es documentado. Un estudio publicado en 2026 en la revista Social Science & Medicine, basado en 415 adultos cubanos encuestados entre julio y noviembre de 2025, reveló que el 55.4% presenta depresión extremadamente severa, el 66% ansiedad severa y el 65.8% estrés extremo.
Los adultos más jóvenes resultaron ser el grupo más vulnerable, precisamente la generación a la que pertenece Castaño.
Otras cubanas han publicado testimonios similares en los últimos días: Lia Benítez describió más de 35 horas sin electricidad y una crisis de ansiedad, y Mileydis González habló de depresión provocada por los apagones, ambas el sábado.
«Entonces todo son justificaciones y nada de soluciones, mientras se te ve la vida en este sufrimiento. Estoy cansada», concluye Castaño, con una frase que el régimen no tiene respuesta para contestar.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Energética en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es la situación actual de los apagones en Cuba?
La situación de los apagones en Cuba es crítica, con cortes que pueden durar hasta 48 horas consecutivas en algunas provincias. La Unión Eléctrica reporta un déficit significativo en la generación de electricidad, con más del 60% del parque termoeléctrico fuera de servicio. La falta de combustible y el deterioro de las infraestructuras son factores determinantes en esta crisis.
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¿Cómo afectan los apagones a la vida diaria de los cubanos?
Los apagones afectan gravemente la vida diaria de los cubanos. La falta de electricidad impide el bombeo de agua, la conservación de alimentos y la cocción adecuada. Esto ha llevado a muchas familias a usar carbón o leña para cocinar. Además, el impacto psicológico es severo, con altos niveles de estrés, ansiedad y depresión documentados en la población.
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¿Qué simboliza la olla quemada en los cacerolazos cubanos?
La olla quemada se ha convertido en un símbolo de protesta en Cuba. Representa tanto el utensilio utilizado en los cacerolazos contra los apagones como la evidencia de la cocción a carbón o leña debido a la falta de gas y electricidad. Es una manifestación del agotamiento y la frustración de los cubanos ante la crisis energética.
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¿Qué impacto tienen los apagones en la salud mental de los cubanos?
Los apagones tienen un impacto devastador en la salud mental de los cubanos. Un estudio reveló que más del 55% de los cubanos presenta depresión extremadamente severa, el 66% ansiedad severa y el 65.8% estrés extremo, directamente asociados a los cortes prolongados de electricidad y su impacto en la vida cotidiana.
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¿Cuál es la respuesta del gobierno cubano ante la crisis energética?
La respuesta del gobierno cubano ha sido insuficiente. No se ha presentado un plan creíble de solución ni plazos concretos de recuperación. Las autoridades suelen atribuir la crisis al embargo estadounidense, sin reconocer el deterioro técnico de décadas y la falta de inversión en el sistema energético como causas estructurales del problema.
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