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Una mujer identificada como Evelyn Perera publicó en Facebook un desgarrador testimonio sobre la crisis eléctrica que viven los cubanos, en el que describe cuatro noches consecutivas sin dormir por el calor, los mosquitos y el llanto de sus hijos, que apenas disfrutan de tres horas de electricidad al día.
«Llevamos 4 noches consecutivas sin dormir, mirando al techo en la oscuridad, sofocados, espantando mosquitos y viendo a nuestros hijos llorar de calor. Solo nos dan 3 míseras horas de corriente en la mañana», escribió Perera, cuyo texto se extendió rápidamente por las redes sociales.
En su publicación, la cubana describe la imposibilidad de cubrir las tareas básicas del hogar en ese estrecho margen de tiempo: lavar, fregar, cocinar el almuerzo y la comida, limpiar y tender la ropa.
«Ayer en la tarde no pude más. Me fui a dar un baño de pies a cabeza y, bajo el agua, me rompí por completo. Rompí a llorar con un llanto que me salía desde lo más hondo del pecho. Lloraba de rabia, de cansancio, de pura impotencia», relató.
Su llanto, dice, no fue solo por ella: «Lloraba por mí, por mis hijos que no tienen la culpa de haber nacido aquí, por ustedes y por los suyos. Lloraba por los ancianos que se están muriendo en vida, por los enfermos sin medicamentos y por los miles de muertos que ya ha cobrado este estado fallido».
El testimonio de Perera va más allá de la denuncia por los apagones y toca el deterioro social que la crisis ha generado.
«Siento una rabia que me quema la sangre al ver cómo el 90% se adaptó a esta mierda, cómo agachan la cabeza y justifican lo injustificable», escribe, señalando también la violencia entre cubanos como síntoma de una sociedad fracturada.
Describe escenas que le parten el corazón: «Se me parte el corazón al ver a alguien marcando en el cajero para diez personas, acaparando el dinero, sin importarle que detrás hay una anciana que lleva desde la madrugada plantada en la cola, con el estómago vacío, sin un maldito desayuno, solo para poder sacar una pensión de 2,000 miserables pesos que no le alcanzan ni para un cartón de huevos».
Uno de los puntos de mayor indignación es que el régimen continúa cobrando el recibo de electricidad pese a la precariedad del servicio: «Nos están matando en vida. Y para colmo de males, después de tenernos a oscuras como animales, vienen con su cara bien dura a cobrar el recibo de la electricidad. ¡Es una burla!».
El testimonio de Perera refleja una crisis eléctrica que en junio de 2026 alcanza niveles históricos: el pasado lunes, la Unión Eléctrica reportó una disponibilidad de apenas 1,035 MW frente a una demanda de 3,000 MW, con una afectación estimada de 1,980 MW en el horario pico, equivalente a dejar sin luz a cerca del 65% del país de forma simultánea.
El déficit récord del año se registró el 14 de mayo, cuando solo había 976 MW disponibles frente a una demanda de 3,150 MW, dejando al 70% del país sin electricidad al mismo tiempo.
Este no es el primer testimonio viral que sacude las redes. En marzo, la periodista Yirmara Torres Hernández describió los apagones como «tortura psicológica» tras cortes de 24, 26 y hasta 32 horas seguidas en Matanzas. En mayo, otra cubana relató cortes de 18 horas o más al día y su impacto en el calor, la comida y el cuidado de la familia. Y a principios de este mes, una cubana en la isla estalló en redes tras 25 horas sin electricidad.
El propio ministro cubano de Energía reconoció en mayo una crisis «particularmente tensa» con un déficit superior a 2,000 MW, mientras facturas de más de 15,000 pesos en dos meses consecutivos han sido denunciadas por ciudadanos pese a la inestabilidad del servicio.
Perera cerró su publicación con una exigencia que resume el agotamiento de millones: «Han acabado con Cuba, han destruido a las familias, nos han quitado el futuro y la paz. Con la poca corriente que dan, deberían regalarla y pedirle perdón de rodillas a este pueblo».
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